Para la intelectual: "Bloody Mary"
Un trago con frutas y sombrillita es muy banal. Y un whisky te tira medio para atrás. Hay un trago complejo, con una historia espesa y que acompaña tus pensamientos y tus charlas. Vos lo asocias rápidamente al libro La Condesa Sangrienta de Alejandra Pizarnik (esa sí que era Bloody). En ella, es sus poemas y es su vida pensás cuando te tomás un Bloody Mary. Picante e intenso, con el vodka camuflado, ideal para beber tanto al mediodía como a la noche, un trago que te sirve para acompañar una charla larga sobre los arduos temas que te interesan. ¿Dónde? En la barra del Hotel Marriot Plaza (Florida 1005, Retiro) preparan un buen Bloody. Sino, andá al Gran Bar Danzón (Libertad 1161, Centro)
Para la ama de casa desesperada: "Mai Tai"
En plan de huida del hogar, las tareas domésticas, los quehaceres con los hijos y los paseos entre góndolas de supermercado, el ama de casa desesperada sueña con un lugar mágico, ideal. Esa playa que sale en el suplemento Turismo de los diarios, donde todos sonríen y beben tragos de muchos colores, con pedazos de fruta y hasta flores. Ese lugar no existe, pero los tragos sí. El ícono máximo de esos cócteles de paraíso oceánico es el Mai Tai (a base de ron, granadina, syrup y jugos de diversas frutas tropicales), un trago que ha sido bastardeado en malas preparaciones pero que si lo prepara un bartender con cariño, paciencia y buenos ingredientes, es una delicia y el pasaporte directo a las fantasías. Podés encontrar uno muy bueno en la barra de la terraza de El Tiki (Honduras esq. Niceto Vega, Palermo). Andá un miércoles o un jueves con tus amigas, tomá un par, cerrá los ojos y comenzá a viajar a tu paraíso propio.
Para la provocadora: "Dirty Martini"
El tipo se cree que porque pide un Dry Martini está en la cima del mundo, que tiene más onda que los back street boys, que no hay forma de que una se resista a su cara de póker alzando la copa con una aceituna en el fondo. Doblale la apuesta, mostrale ese lado tuyo que no conoce. ¿Cómo? Acercate a la barra, asegurándote de que él esté cerca (tan cerca como para que pueda escuchar lo que vas a pedir), miralo como de reojo y decí, paladeando cada una de las dos palabras: “Dirty Martini”. O sea, un Dry Martini, pero con el agregado de dos o tres cucharaditas de la salmuera en la que se guardan las aceitunas. El puede salir corriendo, quedarse seco o caer en tus brazos rendido… y vos con el corazón en llamas y la mente dirty. En Doppel (Av. Garay esq. Bolívar, San Telmo) preparan un Dirty Martini lo suficientemente sucio como para perturbar el corazón más puro.

Para la cariñosa: "White Russian"
Osita cariñosa, te gustan los besos largos, quedarte enredada entre las sábanas toda la mañana, que te hagan masajes y que te agarren de la mano. Alguna vez te dejaste seducir por el Baileys o el Amarula, y cada tanto volvés a esos licores cremosos, pero en una barra, luego de deambular por tragos exóticos, descubriste un clásico: el White Russian. Esta mezcla de vodka con licor de café y crema te representa: un corazón de alcohol intenso, el carácter del café y la suavidad de la crema. Debe estar bien servido, con la crema formando una capa uniforme que te moja los labios dejando pasar la mezcla de vodka y licor de café a través de ella. El vodka es el fuego y la crema la caricia. Así sos vos, y así querés que sea él. Te gusta tomarlo después de una cena, en algún bar elegante, como el Oak Bar del Duhau Park Hyatt (Alvear 1661, Recoleta). Desde las mesitas de su terraza podés mirar el jardín, el cielo y las estrellas.
Para la fiestera: "Caipi de maracuyá"
El maracuyá arrancó su carrera en los restaurantes de Palermo, llegó a las heladerías y ahora aparece por todos lados, hasta en las golosinas. Parte de su popularidad debe a su exotismo y su sobrenombre: fruta de la pasión. La fiestera no aprendió esto en Utilísima, ni en una nota de Para Ti. Lo aprendió en las playas de Brasil, en esos veranos de los que nunca muestra las fotos. Esos días en que tomás la primera caipi a las 11 de la mañana y tenés que seguir de fiesta hasta bien entrada la noche. El vodka mezclado con el maracuyá, la lima y poca azúcar te mantienen al filo de la locura sin tirarte al abismo de tu propio acantilado. Lo mismo pasa en la noche porteña: es larga y no da para caer antes que la fiesta llegue a su punto álgido. Con una caipi de maracuyá en la mano, la fiestera se mantiene en vilo, motivada y atenta a todo lo que pasa a su alrededor. Las caipis y las chicas se pueden ver juntas en los alter office y las noches de jueves en Godoy (Paraguay 4905; Palermo), Mute (Báez 243, Las Cañitas) o en Sabbia (Ayacucho 1240, Barrio Norte).
Para la loba con piel de cordero: "Rusty Nail"
“El whisky es de hombres”, comentan en secreto miles de bebedores. Casi todos ellos, hombres. Muchos también lo piensan cuando piden su scotch, sentados en un bar frente a una mujer, como si al tener un vaso de whisky marcaran un territorio infranqueable, como si se enjaularan en un coto privado de caza. A ellos, dejalos asomarse a tu alma salvaje sin dejar de sonreír como una corderita. Pedí un Rusty Nail, un cóctel clásico puede llevar el mismo whisky que toma él, pero lo envuelve en la suavidad melosa del Drambuie. Una mujer con un vaso old fashioned en la mano es una de las cosas más sensuales que uno puede encontrar en una barra. Algo dulce al principio, el Rusty Nail parece un corderito pero te puede transformar en una fiera salvaje sin que te des cuenta. Ese es el misterio, esa es la clave. Si ya aprendiste a prepararlo con tus propias manos, sabés que el secreto es el twist de limón al final, le da un toque cítrico letal. Si tenés que elegir un buen Rusty Nail porteño, jugatela segura y andá a 878 (Thames 878, Villa Crespo)
Para la dominadora: "Vodka Tonic"
Te gusta elegir. Vos marcás las pautas y el camino. Nunca te dejaste engañar por la dulzura cremosa del Baileys, ni por la trampa del jugo de cranberry del Cosmopolitain, menos aún por las burbujas del champagne. Podés hacer una fogata abajo del agua o detectar a tu presa en un bar lleno de gente con sólo una mirada rápida. Y sabés que el hombre que elijas, será tuyo. Así que no andás con vueltas para elegir qué beber: lo tuyo es el vodka tonic, como el que pide Charlotte, el personaje de Scarlett Johansson en Perdidos en Tokio. La tónica, le saca el golpe alcohólico y lo transforma en un trago refrescante y seco, que te deja una vibración efervescente en la boca. Luego de la bebida elegís el lugar, tu coto de caza. Algunas noches es Isabel (Uriarte 1664, Palermo), otras L´Abeille (Arroyo 872, Recoleta), de vez en cuando el Library Lounge del Hotel Faena (Martha Salotti 445, Puerto Madero). En ninguna de las tres barras te dejas seducir por sus cócteles complejos, vos sabes lo que querés, vos sabes cómo exigirlo y ellos saben que están en tus manos
Un trago con frutas y sombrillita es muy banal. Y un whisky te tira medio para atrás. Hay un trago complejo, con una historia espesa y que acompaña tus pensamientos y tus charlas. Vos lo asocias rápidamente al libro La Condesa Sangrienta de Alejandra Pizarnik (esa sí que era Bloody). En ella, es sus poemas y es su vida pensás cuando te tomás un Bloody Mary. Picante e intenso, con el vodka camuflado, ideal para beber tanto al mediodía como a la noche, un trago que te sirve para acompañar una charla larga sobre los arduos temas que te interesan. ¿Dónde? En la barra del Hotel Marriot Plaza (Florida 1005, Retiro) preparan un buen Bloody. Sino, andá al Gran Bar Danzón (Libertad 1161, Centro)
Para la ama de casa desesperada: "Mai Tai"
En plan de huida del hogar, las tareas domésticas, los quehaceres con los hijos y los paseos entre góndolas de supermercado, el ama de casa desesperada sueña con un lugar mágico, ideal. Esa playa que sale en el suplemento Turismo de los diarios, donde todos sonríen y beben tragos de muchos colores, con pedazos de fruta y hasta flores. Ese lugar no existe, pero los tragos sí. El ícono máximo de esos cócteles de paraíso oceánico es el Mai Tai (a base de ron, granadina, syrup y jugos de diversas frutas tropicales), un trago que ha sido bastardeado en malas preparaciones pero que si lo prepara un bartender con cariño, paciencia y buenos ingredientes, es una delicia y el pasaporte directo a las fantasías. Podés encontrar uno muy bueno en la barra de la terraza de El Tiki (Honduras esq. Niceto Vega, Palermo). Andá un miércoles o un jueves con tus amigas, tomá un par, cerrá los ojos y comenzá a viajar a tu paraíso propio.
Para la provocadora: "Dirty Martini"
El tipo se cree que porque pide un Dry Martini está en la cima del mundo, que tiene más onda que los back street boys, que no hay forma de que una se resista a su cara de póker alzando la copa con una aceituna en el fondo. Doblale la apuesta, mostrale ese lado tuyo que no conoce. ¿Cómo? Acercate a la barra, asegurándote de que él esté cerca (tan cerca como para que pueda escuchar lo que vas a pedir), miralo como de reojo y decí, paladeando cada una de las dos palabras: “Dirty Martini”. O sea, un Dry Martini, pero con el agregado de dos o tres cucharaditas de la salmuera en la que se guardan las aceitunas. El puede salir corriendo, quedarse seco o caer en tus brazos rendido… y vos con el corazón en llamas y la mente dirty. En Doppel (Av. Garay esq. Bolívar, San Telmo) preparan un Dirty Martini lo suficientemente sucio como para perturbar el corazón más puro.

Para la cariñosa: "White Russian"
Osita cariñosa, te gustan los besos largos, quedarte enredada entre las sábanas toda la mañana, que te hagan masajes y que te agarren de la mano. Alguna vez te dejaste seducir por el Baileys o el Amarula, y cada tanto volvés a esos licores cremosos, pero en una barra, luego de deambular por tragos exóticos, descubriste un clásico: el White Russian. Esta mezcla de vodka con licor de café y crema te representa: un corazón de alcohol intenso, el carácter del café y la suavidad de la crema. Debe estar bien servido, con la crema formando una capa uniforme que te moja los labios dejando pasar la mezcla de vodka y licor de café a través de ella. El vodka es el fuego y la crema la caricia. Así sos vos, y así querés que sea él. Te gusta tomarlo después de una cena, en algún bar elegante, como el Oak Bar del Duhau Park Hyatt (Alvear 1661, Recoleta). Desde las mesitas de su terraza podés mirar el jardín, el cielo y las estrellas.
Para la fiestera: "Caipi de maracuyá"
El maracuyá arrancó su carrera en los restaurantes de Palermo, llegó a las heladerías y ahora aparece por todos lados, hasta en las golosinas. Parte de su popularidad debe a su exotismo y su sobrenombre: fruta de la pasión. La fiestera no aprendió esto en Utilísima, ni en una nota de Para Ti. Lo aprendió en las playas de Brasil, en esos veranos de los que nunca muestra las fotos. Esos días en que tomás la primera caipi a las 11 de la mañana y tenés que seguir de fiesta hasta bien entrada la noche. El vodka mezclado con el maracuyá, la lima y poca azúcar te mantienen al filo de la locura sin tirarte al abismo de tu propio acantilado. Lo mismo pasa en la noche porteña: es larga y no da para caer antes que la fiesta llegue a su punto álgido. Con una caipi de maracuyá en la mano, la fiestera se mantiene en vilo, motivada y atenta a todo lo que pasa a su alrededor. Las caipis y las chicas se pueden ver juntas en los alter office y las noches de jueves en Godoy (Paraguay 4905; Palermo), Mute (Báez 243, Las Cañitas) o en Sabbia (Ayacucho 1240, Barrio Norte).
Para la loba con piel de cordero: "Rusty Nail"
“El whisky es de hombres”, comentan en secreto miles de bebedores. Casi todos ellos, hombres. Muchos también lo piensan cuando piden su scotch, sentados en un bar frente a una mujer, como si al tener un vaso de whisky marcaran un territorio infranqueable, como si se enjaularan en un coto privado de caza. A ellos, dejalos asomarse a tu alma salvaje sin dejar de sonreír como una corderita. Pedí un Rusty Nail, un cóctel clásico puede llevar el mismo whisky que toma él, pero lo envuelve en la suavidad melosa del Drambuie. Una mujer con un vaso old fashioned en la mano es una de las cosas más sensuales que uno puede encontrar en una barra. Algo dulce al principio, el Rusty Nail parece un corderito pero te puede transformar en una fiera salvaje sin que te des cuenta. Ese es el misterio, esa es la clave. Si ya aprendiste a prepararlo con tus propias manos, sabés que el secreto es el twist de limón al final, le da un toque cítrico letal. Si tenés que elegir un buen Rusty Nail porteño, jugatela segura y andá a 878 (Thames 878, Villa Crespo)
Para la dominadora: "Vodka Tonic"
Te gusta elegir. Vos marcás las pautas y el camino. Nunca te dejaste engañar por la dulzura cremosa del Baileys, ni por la trampa del jugo de cranberry del Cosmopolitain, menos aún por las burbujas del champagne. Podés hacer una fogata abajo del agua o detectar a tu presa en un bar lleno de gente con sólo una mirada rápida. Y sabés que el hombre que elijas, será tuyo. Así que no andás con vueltas para elegir qué beber: lo tuyo es el vodka tonic, como el que pide Charlotte, el personaje de Scarlett Johansson en Perdidos en Tokio. La tónica, le saca el golpe alcohólico y lo transforma en un trago refrescante y seco, que te deja una vibración efervescente en la boca. Luego de la bebida elegís el lugar, tu coto de caza. Algunas noches es Isabel (Uriarte 1664, Palermo), otras L´Abeille (Arroyo 872, Recoleta), de vez en cuando el Library Lounge del Hotel Faena (Martha Salotti 445, Puerto Madero). En ninguna de las tres barras te dejas seducir por sus cócteles complejos, vos sabes lo que querés, vos sabes cómo exigirlo y ellos saben que están en tus manos