Día mundial contra el trabajo infantil Se conmemora el 12 de junio y promueve el conocimiento y la lucha contra el trabajo infantil. Argentina es modelo en la articulación público-privada de la lucha contra el trabajo infantil. Esclavitud es la posesión de un ser humano en manos de otra contra la voluntad del primero. Es la explotación del trabajo de una persona contra su voluntad y eso implica el robo también de su propiedad privada, esto es, de su producción. El esclavo no tiene opciones, sólo ha de trabajar para su amo, de no ser así, el amo tiene la capacidad de aplicar la fuerza, la violencia física contra el esclavo pudiéndolo incluso matar. Esclavitud es la situación en la cual un individuo está bajo eldominio de otro, perdiendo la capacidadde disponer librementede sí mismo. Según la ONU, doscientos cincuenta millones de personas viven en situación de esclavitud. De ellas, ciento cincuenta millones son niños. Las víctimas son las mismas que hace siglos. El objetivo que se persigue no ha variado: sigue siendo el poder y el dinero. Conozcamos las nuevas fórmulas y los que mueven los hilos de la esclavitud del siglo XXI. En Argentina: por Andrés Franco La trata es una violación extrema de los derechos de niños, niñas y adolescentes, una moderna forma de esclavitud en pleno siglo XXI que los reduce a mercancías. Es un fenómeno complejo y clandestino y uno de los delitos transnacionales más generalizados, que necesita ser combatido haciendo frente al crimen organizado. A medida que aumentan la industria turística y la tecnología digital, la trata infantil se vuelve más rentable y exige el desarrollo de herramientas adecuadas, cada vez más modernas y sofisticadas, para luchar contra la impunidad de este delito en forma sostenida. En la Argentina, una de cada cinco víctimas de trata es niño o niña, y a pesar de nuevas legislaciones que penan este delito, sólo una pequeña parte es denunciada a la Justicia e investigada, y son pocos los agresores y traficantes condenados. El pleno acceso a la Justicia de las víctimas y su adecuada protección judicial deben ser fortalecidos con mecanismos que eviten su revictimización. Uno de los factores principales que influye en la masividad de la extensión de estos delitos es la escasa información y adecuada difusión sobre el tema. Existe información dispersa y mitos sobre los que es necesario actuar y, en general, la comunidad no tiene facilitados los mecanismos de denuncia. En ese sentido, los Estados del Mercosur han dado un paso fundamental, al realizar en forma conjunta una campaña de sensibilización y concientización para articular la reacción estatal entre países, que contribuirá a hacer frente al crimen trasnacional organizado. Ninguna intervención fragmentada o aislada puede ser exitosa. Es imperioso avanzar en políticas públicas integrales que articulen adecuadamente los sectores de salud, educación y justicia con el sector privado. La industria de viajes y turismo debe trabajar para aumentar la concientización sobre la ilegalidad de la explotación sexual de la infancia, informar sobre las penas y formar a su personal y a los empleadores sobre dónde se pueden denunciar los casos. *Representante de Unicef Argentina. http://www.perfil.com/contenidos/2011/04/16/noticia_0049.html Un caso emblemático La desaparición de Marita Verón, y la lucha incesante por encontrarla de su madre, Susana Trimarco, instalaron en la agenda el drama de la trata de personas en la Argentina. La joven es buscada desde el 3 de abril de 2002. Aquel día Marita, de 23 años y madre de una nena de 3, fue raptada cuando iba a la Maternidad de Tucumán. Su madre comenzó a rastrearla y así descubrió que había sido víctima de una red de trata con conexiones en Río Gallegos y La Rioja y que había tenido otro hijo en cautivero. En su camino, intervino en el rescate de más de 50 niñas y mujeres. Marita aún no apareció. En la actualidad, 13 personas están siendo juzgadas en Tucumán, acusadas de secuestrarla y prostituirla. El 90% de las víctimas son mujeres, por fines de explotación sexual Aunque no hay cifras oficiales, diversos informes alertaron el avance de la trata. Junto al tráfico de drogas y al de armas, el de personas es de los negocios ilegales más importantes del mundo . Según datos aportados por la Fundación María de los Angeles, cada año, seis millones de personas son víctimas de este flagelo. Se estima que más del 90 % de las víctimas son mujeres, niñas y adolescentes explotadas sexualmente. Para la Argentina no hay estadísticas sobre la cantidad de víctimas, pero informes internacionales han alertado sobre el crecimiento de ese delito. Siempre de acuerdo a la Fundación María de los Angeles, en la Argentina el grupo con mayor riesgo de convertirse en víctima de trata para explotación sexual son las “mujeres y niñas con bajos niveles de escolarización, pertenecientes a grupos familiares numerosos y con necesidades básicas insatisfechas”. Sin embargo existen víctimas de trata que no presentan estos factores sociales. Según una reciente investigación realizada por la periodista Lydia Cacho para su libro Esclavas del poder , en el país existen ocho mil prostíbulos en el territorio nacional, incluidos los mil verificados en la ciudad de Buenos Aires por la ONG La Alameda. Según informó días atrás el Ministerio de Justicia, solamente en abril de este año las autoridades rescataron a 176 personas de las redes de trata, un número superior a todo el trimestre previo. De ese total, trece sufrían explotación laboral y 163, sexual. Y 18 son menores de edad. Los rescates corresponde a 63 allanamientos realizados en abril, a un promedio de más de dos por día, en los que se produjeron 62 detenciones. En el primer cuatrimestre de 2012 fueron rescatadas 346 víctimas, entre las sometidas a explotación sexual y laboral, un promedio de tres por día . A su vez, desde la sanción de la ley 26.364 contra la trata de personas, en abril de 2008, y hasta el fin de abril de este año se liberaron 3.099 personas, 2.646 mayores y 453 menores de edad. Desde la sanción de esa ley, la Justicia Federal dictó 40 sentencias por trata de personas, de las cuales 36 fueron condenatorias. En la mayoría de los casos llevados a tribunales, el fin de la trata era la explotación sexual . Noor Jiménez Abraham, de la Red Nacional Alto al Tráfico, la Trata y la Explotación Sexual Comercial de Niños Niñas y Adolescentes (RATT), le dijo a Clarín que, aunque todavía es mucho el camino a recorrer, la sanción de la Ley marcó un cambio positivo en el combate contra la trata de personas. Trata de personas: denuncian un “crecimiento alarmante” POR SERGIO RUBIN Advertencia de la Iglesia para Argentina y la región. Lo afirma un documento emitido en Gualeguaychú por 60 obispos. Además, alerta sobre el desarrollo de organizaciones mafiosas y el turismo sexual infantil en la triple frontera y en las grandes ciudades. Representantes de la Iglesia católica de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay advirtieron que la región, y especialmente sus zonas fronterizas, no escapan al “crecimiento alarmante” en el mundo de la trata de personas con fines de explotación sexual, laboral o de robo y venta de órganos. Además, haciéndose eco de numerosos informes de organismos internacionales y entidades de la sociedad civil, denunciaron “ el turismo sexual infantil que opera tanto en la triple frontera como en grandes ciudades , ofreciendo adolescentes, niñas y niños para servicio sexual de extranjeros y, en numerosos casos, los trafica a otros países de América y Europa Occidental”. El severo toque de atención está contenido en una declaración que unos 60 obispos y dirigentes laicos de 14 diócesis de la zona mesopotámica difundieron al término del 27º Encuentro de Diócesis de Frontera, que se realizó en Gualeguaychú. Allí trazan un descarnado diagnóstico, donde señalan que “la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son países de origen, captación, destino y tránsito de personas” . En ese sentido, alertan “sobre la existencia de mafias organizadas que recurren, a su vez, a subredes menores, presentes en casi todas nuestras ciudades y pueblos, capitales o del interior”. La declaración –de más de tres carillas– empieza describiendo las características y señalando la magnitud de la trata de personas. “ Tiene la modalidad de crimen organizado y estructura ‘empresarial’ , maneja una alta movilidad de las personas y considera al ser humano como un bien traficable y vendible según la oferta y la demanda”, dice. Agrega que “su alarmante crecimiento se refleja en un movimiento anual de dinero que supera el del tráfico de armas, convirtiéndola en la segunda actividad criminal más rentable del mundo, después del narcotráfico”. También se detalla que la trata “implica captar una persona, trasladarla, coaccionarla, venderla, amenazarla, violentarla, usarla y descartarla. Hablamos de violencia física, psicológica, de engaño o pseudos convencimiento, a veces con intervención de familiares o personas con las que la víctima está comprometida afectivamente”. Y se advierte sobre “la desinformación, el desconocimiento y, a veces, la indiferencia, el silencio y aún la insensibilidad que existe en vastos sectores de la sociedad” sobre esta problemática. No es la única deficiencia que observan los obispos y dirigentes laicos ante esta cuestión. Señalan “la situación de vulnerabilidad en que se encuentran muchos chicos, adolescentes y jóvenes, que los colocan en situación de posibles víctimas; la falta de acción de parte de algunas autoridades , aún frente a denuncias concretas, y la corrupción que lleva a la complicidad de quienes tienen que luchar para detener este crimen, que debería ser declarado de lesa humanidad”. También puntualizan “la falta de herramientas y de coordinaciones adecuadas para una lucha más eficaz: en políticas públicas, en el plano jurídico, en recursos humanos y materiales de las autoridades, en quienes son víctimas directas o indirectas o en quienes, desde su indignación y buena voluntad, quisieran enfrentarse al problema”. Y la carencia en la promoción de valores así como “la imposición, en algunos casos desde programas gubernamentales, de una visión de la sexualidad fundada en el hedonismo”. Citan, además, como facilitadores o promotores de la trata “los resabios de la cultura machista que denigra y rebaja a la mujer” y “la demanda permanente de los ‘clientes’ del comercio sexual y la impunidad de estos prostituyentes, que con su demanda sostienen este mercado criminal”. Finalmente, se comprometen a adherir al “abolicionismo de la prostitución”. Isla de Gorée (Senegal). Año 1550. Nos encontramos a sólo tres kilómetros de la famosa ciudad de Dakar, en una isla pequeña, silenciosa, con calles estrechas y sin asfaltar y algunos edificios de estilo colonial. Gorée, hoy convertida en un museo, fue un lugar clave en la historia del comercio de esclavos. Desde la llamada "Puerta del viaje sin retorno", abierta de par en par a las aguas del Atlántico, miles de senegaleses decían el último adiós a la tierra que les vio nacer, antes de navegar rumbo a América. Como esta factoría, existían cerca de doscientas en el Golfo de Guinea. Desde comienzos del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX tiene lugar en el más absoluto de los silencios, el genocidio de 140 millones de esclavos africanos. Uno de los más crueles de toda la historia donde hombres, mujeres y niños fueron raptados de sus aldeas, encadenados y trasladados en barcos negreros rumbo al Nuevo Mundo. En sólo un instante esas vidas vieron cambiar su valor y se convirtieron en mercancía objeto de compraventa. Nuevas formas de esclavitud. No existe una distinción clara entre las diversas formas de esclavitud, señala Naciones Unidas (1). "Las mismas familias o grupos son muchas veces víctimas de varios tipos de esclavitud contemporánea y el factor que los une a todos suele ser la extrema pobreza", recoge el citado texto. Familias enteras son obligadas a trabajar la tierra generación tras generación mientras no consigan reunir el dinero necesario para pagar una deuda que previamente han contraído. Pero la realidad es que a pesar de todos los esfuerzos, esa familia nunca saldará su deuda ya que los intereses crecerán más que el dinero conseguido y esa lacra pesará sobre su descendencia. El deudor pasa a convertirse en siervo de por vida. Pero además de las familias, son las mujeres y los niños los grupos más vulnerables. Infancias rotas A medida que la crisis económica se hace más patente, las cifras de la explotación infantil aumentan. Según UNICEF, en la actualidad se calcula que existen unos doscientos millones de niños trabajadores entre cinco y diecisiete años. Trabajan en las calles -venta ambulante, guías turísticos, repartidores, limpiabotas-; en lugares peligrosos e insalubres -hornos, minas, picando piedra, en el campo o pesca a pulmón libre-; son vendidos como esclavos por sus padres por cantidades irrisorias a usureros para trabajar en la fabricación de alfombras, ladrillos, obras públicas, etc.; niñas son entregadas al servicio doméstico en jornadas de quince horas a cambio de cama y comida. Y además, en muchas ocasiones esto lleva asociado el abuso sexual del menor, cuando no son vendidos a redes de prostitución que operan por todo el mundo. Un 61% de los menores que trabajan, en torno a 153 millones de niños, según un informe (2) de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), se encuentra en Asia. Un 32%, 80 millones en Africa y un 7%, 17,5 millones en América Latina. "Una de las razones por la que los gobiernos y sociedades de estos países no se han mostrado más activos en la oposición a las formas más perjudiciales de trabajo infantil según la OIT, es que los niños trabajadores no suelen ser fácilmente visibles. Es un ejemplo de 'ojos que no ven, corazón que no siente'". Y lo más lacerante es que mientras estos niños trabajan sus padres están desempleados. Son mano de obra barata, no dan problemas, son fáciles de adoctrinar y tienen miedo, razón por la que también son más dóciles. Y una de las cuestiones por las que muchos acaban siendo reclutados a la fuerza para participar de forma activa en conflictos armados. Un gran número pierde la vida o es torturado, golpeado, interrogado o hecho prisionero de guerra. Según Amnistía Internacional, al menos 300.000 niños y niñas combaten en algún conflicto bélico. Una parte del futuro del planeta está siendo minada. Estos millones de niños han sido privados de su derecho sagrado a una vida digna, a una formación y una cultura. Pero no sólo eso, sino que han sido privados de experiencias profundas, sensaciones, en los años más sensibles de su vida, básicos para su desarrollo como personas. Y eso, no se puede devolver. Esclavas silenciosas, revolución silenciosa . Por el hecho de haber nacido mujer en este planeta, millones de personas no tienen derecho a vivir porque al nacer son asesinadas; o torturadas, violadas, agredidas, insultadas o están exentas de los derechos humanos más fundamentales. En una palabra y según define la ONU, "son tratadas de una u otra manera como una propiedad". Las leyes de los gobiernos, la economía y sus objetivos, junto con la educación, o mejor dicho, la falta de educación, han conseguido mantener en silencio y seguir "produciendo" a estas rentables esclavas. Explotación sexual, trabajo doméstico servil, matrimonios forzados, compra y venta... Las cifras son impresionantes, más en estos momentos donde muchas mujeres, cabeza de familia, toman la decisión de abandonar el país para buscar un futuro para los suyos y acaban inmersas en redes de prostitución o similar. Todo esto está pasando ahora. Pero también otras cosas de las que vamos a hablar a continuación y forman parte de otro movimiento que surge imparable. Un grupo de mujeres están rompiendo el silencio. Hay firmeza en su voz, en sus movimientos, pero también hay dolor, sacrificio y lucha. Quieren explicar al mundo sus ideas y su forma de ver la vida, muy distinta a lo conocido hasta el momento. Están rompiendo cadenas y están ayudando a otros a romperlas porque quieren escribir ellas mismas su guión, fuera del dictado de los que hasta ahora las han tenido sometidas. Para ello están empleando algo que nadie les ha podido quitar, su libertad interior, su imaginación y su creatividad. Y con ello están explorando nuevos espacios, están abriendo nuevos caminos que otros hombres y mujeres están siguiendo. Como Shirin Ebadi, abogada iraní, último Nobel de la Paz por su defensa de la democracia y los derechos humanos dentro del hermetismo del mundo árabe. Esta activista y defensora, no sólo de los derechos de la mujer sino de otro modelo de democracia participativa, ha dejado atrás las persecuciones y los encarcelamientos de los que ha sido objeto para convertirse en un importante referente en la lucha por la liberación de la mujer, a pesar de las amenazas de los sectores más integristas de su país que aún hoy pesan sobre ella. Como también Somaly Mam, una camboyana que fue vendida como esclava y vivió el infierno de la explotación sexual cuando contaba apenas catorce años. Hoy esta mujer está entregada en cuerpo y alma a la lucha contra la explotación sexual de las menores en su país y ayuda a las jóvenes a salir de esa situación como pudo hacer ella en su día. Ha creado a la ONG de Ayuda a mujeres en situaciones desfavorecidas, AFESIP y ha sido merecedora del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. A pesar de que su labor es reconocida internacionalmente, está amenazada de muerte. Hoy, los grilletes son dorados. El dinero lo compra todo y las víctimas vuelven a ser las mismas: los pobres, los débiles o los que están enfrentados a los grupos de poder. http://www.revistafusion.com/2004/febrero/temac125.htm LA TRATA DE PERSONAS, que incluye el trabajo esclavo, el tráfico de órganos y la prostitución, es hoy el tercer crimen más lucrativo del mundo, y genera ingresos anuales por aproximadamente 32 mil millones de dólares. Más del 85 por ciento de esa cifra proviene exclusivamente del comercio sexual. Aunque la prostitución suele ser calificada como la “profesión más antigua del mundo"; el intercambio de favores sexuales a cambio de bienes materiales requiere en realidad de un cierto tipo de acumulación económica o asimetría en los recursos que no se daba entre los primeros grupos humanos. Por eso, las redes de prostitución dedicadas a la trata de personas han crecido en el último siglo debido los rápidos cambios en la estructura económica mundial que impulsaron la apertura de mercados y una amplia fluidez de capitales, lo que generó profundas diferencias económicas y sociales entre los distintos países y también dentro de cada nación. “En este contexto, el crimen organizado internacional va encontrando nichos cada vez más fructíferos donde operar’; destaca un informe de 2006 de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). Esa entidad estima que América Latina no ha sido ajena al fenómeno, entre otros motivos por la desregulación de las relaciones económicas y sociales en la década del 90. “Esto ocasionó un aumento del desempleo en la región, con un marcado empobrecimiento de la clase media y del segmento poblacional sumido en la extrema pobreza”. Así, la prostitución organizada que antes se llamaba “trata de blancas” (para diferenciarla del tráfico de esclavos negros), somete anualmente a miles de personas, en su mayoría mujeres y niñas, a una nueva forma de esclavitud de la cual les resulta muy difícil escapar. La costa de los esclavos, siglo XXI Lejos de quedar reducida a los libros de historia, la esclavitud está viva y florece en varias partes del mundo, y en África en particular. La extrema pobreza que experimentan varios países africanos está llevando al resurgimiento de una práctica que afanosamente la Sociedad de Naciones primero, y la ONU después, trataron de abolir en el siglo XX: la esclavitud. Pero si durante el auge del tráfico de esclavos, practicado por reinos africanos y potencias europeas desde el siglo XVI hasta el XIX, la "mercancía" más codiciada fuera del continente eran los varones adultos, hoy en día, aunque se encuentran esclavos adultos -por ejemplo malienses en las plantaciones de cocoa de Côte d' Ivoire- son los niños los más codiciados para trabajos comerciales y explotación sexual en África Occidental (conocida como la "costa de la esclavitud" por los europeos en el siglo XVII). Hasta hace poco, el fenómeno era mayormente percibido como exclusivo de sociedades como las de Angola, Sudán, Somalia o Chad -donde incluso niñas de 10 años eran siervas y concubinas en bases militares rebeldes-. Pero ahora, incluso en las regiones relativamente pacíficas, el tráfico está creciendo. Si bien de forma oficial sus gobiernos se oponen al tráfico, los países en que se da en mayor empuje son Benín, Burkina Faso, Camerún, Côte d'Ivoire, Gabón, Nigeria y Togo. En África Occidental, tradicionalmente, la responsabilidad de educar a los niños se le ha dado al sistema de "familia extendida", que es expresión de la solidaridad comunitaria. Pero la creciente necesidad por trabajo remunerado está erosionando los valores tradicionales de comunidades que alguna vez pusiera límites al abuso de niños. Pululan los intermediarios, entre los vecinos Benín o Togo, que buscan niños entre las familias rurales pobres de esos países, por ejemplo, que realizan "operaciones transfronterizas". En algunos casos, les basta apostarse fuera de las casas y secuestrarlos; a veces, se proveen de niños que ingresaron a las áreas urbanas en busca de sustento. Pero muchas otras veces sólo necesitan persuadir a los padres diciendo que los niños recibirán adiestramiento en alguna profesión o buena educación si trabajan para una familia acaudalada. Adicionalmente, suelen agregar a su sistema suasorio un mínimo monto de efectivo (que suele no superar los 15 dólares y casi nunca supera los 30). Una vez arrebatados de su hogar, en su nuevo destino, los niños no reciben paga ninguna. Quedan encadenados a los traficantes o a quienes los hayan comprado. Los traficantes, que deben hacerse cargo de los gastos -incluyendo alimentos para los niños durante el viaje y sobornos para asegurarse la colaboración de guardias fronterizos- recuperan su inversión explotando el trabajo de los nuevos esclavos que, para pagar la "deuda" en su país de adopción, suelen trabajar desde la mañana a la noche. Bebiendo su propia sangre Las niñas de Benín y Togo son muy codiciadas por familias pudientes de Lagos, en Nigeria, o Libreville, en Gabón. Pero muchos viajan mucho más lejos, como a Bangui, en la República Centroafricana, que es un país muy pobre, o a Camerún. Otro de los grandes proveedores de niños esclavos es Mali, donde son tomados también de las áreas rurales pobres y van a trabajar en plantaciones. El director del Fondo Salven a los Niños de Mali, Salia Kante, declaró que "aquellos que beben cocoa o café están bebiendo su sangre. Es la sangre de niños que no llegan a los 10 años" La caída del precio del café y del chocolate en la última década, y la desregulación del mercado ha dejado con las manos vacías a los campesinos que tradicionalmente los cosechaban en África Occidental, lo que ha estimulado la nueva mano de obra esclava (ya los patrones ni siquiera pagaban un salario a los adultos). Las grandes multinacionales en nada han contribuido a detener el mercadeo de niños esclavos. Esclavos nuevos, tradición antiquísima Según investigaciones, más de 30 niños cruzan la frontera entre Benín y Nigeria cada dos meses. De ellos, el 95% son niñas, la mitad menores de 15 años. El 45% de ellas nunca asistió a una escuela. En Lagos y en Abidjan (en Côte D'Ivoire) se han desarrollado prósperos mercados de niños esclavos, que ocasionalmente han llevado su mercancía hasta Europa, con el pretexto de que los niños van a participar en torneos deportivos o, en un caso, de que irían a una audiencia pública en el Vaticano, con el mismo Papa. En estas sociedades del oeste de África (por ejemplo en Benín, varones de mediana edad todavía proveen de dinero para matrículas de educación, libros o vestimenta a cambio de ayuda doméstica) las prácticas comunitarias parecen haber cedido lugar a otra no menos antigua, ya que hoy, como lo hicieran desde el siglo XV al XIX, los barcos de esclavos suelen anclar en Cotonou, Benín. Los africanos siguen cazando africanos para venderlos. En aquellos siglos los niños y mujeres no eran enviados en barcos transoceánicos sino que permanecían en el mercado "interno". Aunque en la actualidad existe una demanda global de materia prima producida por esclavos adultos, ellos no son objeto de una demanda evidente; los niños han ocupado su lugar en el mercado africano. En U.S.A. LOS ANGELES, California - Irma fue una esclava. Y todavía hoy está sufriendo las consecuencias de haber sido esclavizada durante cuatro meses. Pero lo más increíble de todo es que Irma fue una esclava en Estados Unidos, una nación cuya constitución se basa en los principios de libertad, igualdad y justicia. En Estados Unidos hay 20 mil víctimas Sí, aquí en Estados Unidos hay esclavos. Muchos: se calcula que cada año alrededor de 20 mil personas son esclavizadas en este país. Se trata, sobre todo, de personas que son traídas con falsas promesas y que terminan como prostitutas o en trabajos forzados. Pero no más de 50 casos anuales son perseguidos por la policía y llevados a juicio. El caso de Irma, por ejemplo, jamás ha sido investigado en este país. Irma Muñoz Leyva tenía 31 años de edad cuando cayó en manos de un grupo de criminales que la prostituyeron y abusaron sexualmente de ella en la ciudad de Phoenix, Arizona. Pero la verdadera tragedia es que Irma padece un serio retraso mental y actúa como una niña de cinco o seis años de edad. No sabe leer ni escribir ni sumar ni restar. La discapacidad de Irma se remonta al castigo que le dio su padre, un violento alcohólico. Hace 25 años, en Guadalajara, México, para reprenderla por haberle contestado mal a su madre, el papá de Irma le puso una soga al cuello, lanzó la cuerda por arriba de la rama de un árbol y la amenazó con ahorcarla. Después del brutal incidente, Irma quedó traumatizada y dejó de hablar por meses. Irma todavía arrastra las secuelas sicológicas de ese incomprensible y bárbaro castigo. Tras la muerte de su padre -por un pleito- y de su madre -por una enfermedad- Irma y su hermana Alejandra decidieron irse de Guadalajara para vivir con sus tíos maternos en un suburbio hispano de la ciudad de Los Angeles. Pero al cruzar ilegalmente la frontera por el desierto de Arizona, Irma fue detenida por agentes del nuevo servicio de inmigración la noche del lunes 24 de febrero del 2003. Su hermana Alejandra, en cambio, logró escaparse. En una acción inexcusable, Irma fue deportada dos días después a la ciudad fronteriza de Nogales, sin avisarle a las autoridades mexicanas. A partir de entonces, sus familiares en Estados Unidos le perdieron la pista. ¿Cómo es posible que los agentes migratorios no hayan detectado que Irma tenía graves deficiencias mentales y casi no podía comunicarse ni en inglés ni en español? Durante meses su familia la buscó en el norte de México, pensando que quizás pudiera haber regresado a su antigua casa de Guadalajara. Pero al no encontrarla, pidieron la ayuda de María Josefina Guerrero y Brenda Galvez del Centro de Apoyo contra la Violencia en Nogales, México. Tras una exhaustiva investigación, María Josefina y Brenda mandaron imprimir 7 mil afiches con la cara de Irma y un número de teléfono a donde comunicarse en caso de que alguien la identificara. Recibieron muchas pistas falsas. Pero un estadounidense que viajaba a México vio la foto de Irma en una estación de autobuses y se comunicó con el Centro de Apoyo. Efectivamente, les dijo, había visto a Irma en unos apartamentos en Phoenix, muy cerca del lugar donde él vivía. ¿Sería cierto? ¿Cómo cruzó Irma a Estados Unidos? ¿Quién la ayudó? ¿Cómo estaba sobreviviendo? ¿Por qué no les llamó por teléfono si llevaba el número apuntado? María Josefina y Brenda, siguiendo una corazonada, se montaron en su auto, cruzaron la frontera y se dirigieron a Phoenix armadas, exclusivamente, con una dirección. Era el sábado 21 de junio del 2003. Y ahí, como si fuera una aparición, vieron a Irma en un balcón. Pero Irma no estaba sola. Había dos mujeres -de nombre Yolanda y Verónica, madre e hija- que la vigilaban. María Josefina y Brenda se hicieron pasar por familiares de Irma y les dijeron a las dos mujeres que querían llevarse a la muchacha por unos días a Los Angeles porque su abuela había muerto, cosa que era cierta. Yolanda ni siquiera discutió y se escapó inmediatamente; la operación de trata de seres humanos había sido descubierta. María Josefina y Brenda se comunicaron con los familiares de Irma en Los Angeles y seis horas después sus tíos Jesús y Carmen Leyva la estaban recogiendo en Phoenix. "Te he estado buscando", le dijo Jesús al verla. "Estoy bien, tío, estoy bien", fue la respuesta de Irma. Pero ¿qué había pasado realmente durante esos cuatro meses? Poco a poco sus familiares se fueron enterando del verdadero cautiverio en que vivió Irma durante ese tiempo. Las dos mujeres formaban parte de un grupo -aparentemente liderado por un hombre no hispano cuyas iniciales eran AA- que utilizó a Irma como esclava doméstica y que la ofreció a por lo menos una persona para que tuviera relaciones sexuales con ella. Aún no está muy claro cómo y con quiénes cruzó la frontera. Pero sus familiares creen que Irma pudo haber sido capturada en México por una banda criminal antes de ser enviada a Estados Unidos. "A Irma la vendieron, la tenían trabajando, la tenían secuestrada, limpiado casas, cuidando niños", me dijo su tía Carmen. Pero hubo más. "¿Usted cree que Irma era una esclava sexual?", le pregunté a Carmen. "Sí lo creo", me contestó. "Y cuando el doctor la revisó dijo que Irma fue abusada (sexualmente); lo comprobamos". Protegida en la casa de sus tíos y con su permiso, conversé brevemente con Irma. Era, en efecto, como hablar con una menor de edad. Casi no establecía contacto visual y había palabras que no entendía. Una de ellas era "esclava". Sin embargo, sí me dijo que cuando estuvo en Phoenix tuvo un "novio" que se llamaba José Luis y a quien le gustaba mucho tomar alcohol. Los abusos, sin embargo, no se limitaron al aspecto sexual. Irma no podía salir sola del apartamento, había días en que no comía y le tenían prohibido acercarse al teléfono. Vivía permanentemente asustada y amenazada. Pero dentro de su confusión, Irma nunca perdió la esperanza de ser rescatada. Tenía escondido debajo del sofá de la sala un recorte de periódico en el que se informaba que ella estaba perdida. Nunca, sin embargo, se atrevió a llamar a la policía. Si lo hacía, le aseguraban sus captores, la deportarían de nuevo a México. Fue un golpe de suerte, la búsqueda incansable de su familia y el valiente trabajo de María Josefina y Brenda lo que ayudó a la liberación de Irma. Pero aún quedan muchos asuntos pendientes. No hay una investigación sobre este caso, ni en México, Arizona o California. Los captores de Irma, y quienes abusaron sexualmente de ella, siguen libres. Y ella, Irma, vive escondida en una casa de Los Angeles porque sus familiares temen que las autoridades migratorias la regresen a México, sola, por ser una indocumentada. Ellos desearían para ella una visa humanitaria que, hasta el momento, nadie ha ofrecido. Hoy, a casi un año del fin de su cautiverio, Irma vive atemorizada y todavía no sabe lo que es la verdadera libertad. http://archivo.univision.com/content/content.jhtml;jsessionid=MYSZCXVR5G3GCCWIAANCFEYKZAABWIWC?cid=384510
12 de junio.... Trabajo Infantil, trata, esclavos.....!
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