Mucho blah blah blah de como conseguir que una mujer consiga el orgasmo, pero la pregunta es ¿Para que Sirve?
A través de un escaner cerebral a personas mientras tenían orgasmos, se pudo localizar la zona de nuestro cerebro que participa en… tan estupendo aunque breve momento. Al parecer, en dicho preciso momento, todos los puntos cerebrales especializados en la alerta o el miedo, tendían a desconectarse. Vamos, que en ese momento no pensamos, precisamente, en la pertinaz crisis o si llegaremos a fin de mes. Al parecer, dicha desconexión cerebral era más acusada en Ellas que en Ellos, quienes no dejaron de preocuparse por las últimas declaraciones… de Guti, pongamos por caso…
En el mismo estudio se analizó el tamaño del pene humano, desproporcionado la mayoría de las veces, con respecto al tamaño corporal. El por qué, no se conoce del todo. Una hipótesis apunta a que un mayor tamaño proporcionaría una mayor estabilidad y placer durante la cópula. Sin embargo, nuestros primos primates desmienten esta teoría. Al parecer, los orangutanes se lo pasan tanto o mejor que nosotros con menos de la mitad de nuestro tamaño… ¿No decíamos que el tamaño no importaba?
Por otra parte, y al contrario que en el hombre, donde el orgasmo apenas se prolonga más allá de unos segundos, en el caso de la mujer, el climax puede llevarla, durante varios minutos, a la locura o, como decían en algunos círculos de la JetSet, a la Petite Morte.
¿Por qué necesitamos tener orgasmos? Desde luego, al parecer, en los hombres está bastante claro. Sin orgasmo, difícilmente se produce y expulsa el semen necesario para la procreación. Aquí, hay consenso entre los estudiosos del tema. Ahora viene la confrontación: ¿Qué sentido tiene el orgasmo femenino? ¿Es necesario para la procreación, el fin último de cada especie? Obviamente, teniendo en cuenta que, según las estadísticas, solamente un 25% de las mujeres tienen orgasmos durante el acto sexual, no parece muy necesario para perpetuar la especie.
La existencia del orgasmo femenino está descrita desde los tiempos de Galeno
(siglo II de nuestra Era). Es más, encuestas realizadas a gemelas dan un indudable componente genético a la capacidad o no de disfrutar… orgasmos. Algunas explicaciones, muchas de ellas poco serias, sobre el orgasmo femenino hablaban de la necesidad de que la mujer quedara inmovilizada, tras el acto, lo suficiente como para permitir una mayor movilizad de los espermatozoides y, por lo tanto, mayor probabilidad de fecundación. También, algunos estudios hablan de retener más esperma y favorecer la inyección del mismo en el útero.
Sin embargo, estos estudios que otorgan un papel esencial al orgasmo femenino chocarían con la opinión de uno de los divulgadores científicos más grandes que ha dado la historia: Stephen Jay Gould, fallecido hace ya unos años. Grosso modo, Gould insinuó que, al igual que los pezones en los hombres, el orgasmo femenino no tenía por qué tener ninguna función esencial… En su Natural History nos proponía la posibilidad de que el orgasmo femenino, como el clítoris, pudiera ser parte del patrón unisex de desarrollo morfológico humano, del mismo modo los pezones en los hombres. Es decir, en un intento de ahorrar, la naturaleza genera un único patrón corporal que, simplemente, se moldea y adapta a las necesidades (hombre o mujer). Del mismo modo opina la historiadora Elisabeth Lloyd, que llegó a decir que el orgasmo de la mujer no tenía función alguna, no era ninguna adaptación evolutiva. Por supuesto, casi se la comen por diferentes frentes, feministas o no.
Una de las más beligerantes con esta opinión, fue la antropóloga Sarah Blaffer, para quien el orgasmo femenino podría ser realmente necesario para la procreación. Una mujer con orgasmo, antropológicamente hablando lógicamente, podría tender a copular con varios machos y, de esta forma, desconocer quién es el padre de su prole, por lo que se garantizaba el cuidado de varios machos y no correrían peligro real los pequeños, como sí se ha observado con algunos monos, los cuales podrían matar a los retoños de otras hembras para favorecer la competencia de su propia prole… Cosas de monos que, cuando pasan a los humanos, parecen perder vigencia… ¿o no?