Está mal pero estoy de acuerdo
Por Iván Gándara (04/04/2008)
Cortar Rutas es inconstitucional. Lo sé. Pero yo no me angustié por eso que hicieron tantos en todo el país. Ni un poco me angustié. Yo soy muy respetuoso de la Constitución Nacional. Justamente por eso me llamó la atención de que no me haya mortificado el hecho...
Pienso y concluyo en que mucho peor que cortar la ruta (lo que escandaliza mucho a los burgueses citadinos; antes los de Radio 10 y ahora a los de Página 12) es padecer la impotencia pasivamente.
Es que “donde fueres has lo que vieres”, y en este contexto político, con esta gente que gobierna, lamentablemente los argentinos tenemos que usar este lenguaje, porque si no se comen del cordero hasta el último balido.
Usted, ¿Por cuánto corta una ruta? Piense un minuto y mida consecuencias. Vio? Siempre algún precio tenemos. Porque el hombre es potencialmente todo. (Buen ejemplo de ello es el viejo chiste sobre los homosexuales y los capitalistas. Si no lo sabe, pida que se lo cuenten.) Cualquiera de nosotros –sí señor, cualquiera- sale a cortar una ruta si la situación apremia. Puede ser por más o por menos, pero algo hacemos cuando el zapato aprieta más de lo soportable. Yo estoy tranquilo con mi apoyo a los cortes de rutas que hicieron los productores agropecuarios, porque cuando en los primeros años de este siglo y los últimos del pasado lo hacían desde los trabajadores del petróleo hasta los maestros, yo defendía esas acciones. Hay que estar en las últimas de paciencia para tomar una medida extrema que además viola la Constitución. Es que si algún órgano de este maravilloso cuerpo que somos los argentinos se siente mal o funciona mal, pues es lógico que todo el cuerpo lo sienta. Y si hay miles y miles de personas que salen a la ruta y se instalan durante días y semanas, es que algo grave les está pasando a muchos: y si están todos locos de abundancia y se quejan tanto, igualmente, algo grave está pasando. Y si habla la Presidenta y salen miles a la calle con la cacerola, por más que sean de la clase media y alta, no importa, son miles: algo grave está pasando. Y si el gobierno, por su trabajo sucio, lo premia a D’Elía poniéndolo a la diestra de la mandamás, algo grave está pasando.
Cuando tantos miles y miles salen a quejarse en todo país y como respuesta los gobernantes y su séquito de periodistas prostituidos, en vez de mirar el problema miran los cortes de ruta, algo grave está pasando.
fuente: http://www.agroparlamento.com/bichos/tema.asp?NrID=356&tema=31