Las baterías están formadas por compuestos químicos que se van deteriorando con el tiempo. Así, tras cada proceso de carga y descarga, es posible que no lleguen a cargar al máximo de al capacidad (aunque el sistema operativo indique que se encuentra al 100%).
Es recomendable calibrar la batería aproximadamente cada dos meses, o cada 30 días si no usa utilizar el portátil todos los días, ya que ayuda a recuperar y optimizar su capacidad original.
El proceso de calibrado es simple: basta con recargar la batería al máximo y dejar el equipo enchufado unas dos horas más.Ahora hay que desenchufarlo y podemos seguir trabajando con él hasta que la batería se consuma por completo, estado en el que lo dejaremos durante cinco horas o más (sin carga ni alimentación alguna).
Finalmente se vuelve a conectar a la red eléctrica hasta que se vuelva a cargar por completo, y así su capacidad será la máxima posible.