Me pregunto, ¿cómo hay personas que son capaces de sacrificar su propia felicidad por miedo a que su orgullo sea herido?
Yo creo que hay personas y muchas como yo que a la hora de enamorarse, arriesgan todo y no piensan en las consecuencias hasta que ya son inminentes. Sé que es la opción más “peligrosa” pero ¿cómo podemos vivir algo intenso cuando nos estamos manejando más con la cabeza que con el corazón? Muchas veces me he arrepentido de guiarme con el corazón, porque salí lastimada. Pero a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de que no me arrepiento de nada, porque todo lo hice con convicción y porque lo sentía así.
¿No les parece mucho peor arrepentirse de algo que no hicieron porque no se animaron, que arrepentirse de algo que sí hicieron?
Si te lanzaste y no te fue bien, no fuiste vos la que te equivocaste sino que las cosas no se dieron como pensabas. Son cosas que pasan, no siempre lo que una tiene en mente es lo que la otra persona siente, pero por lo menos lo intentaste. Pero si por miedo decidiste quedarte en el molde y aguantarte, te aseguro que esa sensación de remordimiento y duda te va a durar un largo tiempo.
Uno cuando se enamora no puede predecir el futuro, pero tampoco es algo en lo que deberíamos preocuparnos. Creo que lo más importante es disfrutar el momento y que todo corra su curso natural. Es como una apuesta de amor, pones todas las fichas y esperas ganar. A veces te vas con el doble de lo que trajiste y a veces te quedas sin nada y hasta debiendo plata. Pero la gracia está en la adrenalina de jugársela por alguien, de las consecuencias nos ocuparemos después.
Yo tengo la suerte de poder decir que no me he quedado con ninguna duda. Sí me ha costado muchas veces lanzarme por miedo a que no haya agua en la pileta, y muchas veces efectivamente la pileta estaba vacía y me caía de cara en el fondo (¡ouch!). Pero les repito no me arrepiento de haberlo hecho. Y ustedes dirán, ahh pero que genia la tiene re clara. No, no…definitivamente no la tengo clara. Sin duda que en esos momentos la pasé muy mal, y perdía total esperanza en todo. Llegue a sentir que era el fin del mundo en varias ocasiones, pero con el tiempo te das cuenta de que no es así. Que no todo gira en torno a una sola persona, que también están los amigos (lo más grande que hay en la vida, son la familia que una elige), la familia y ni hablar de que hay miles de peces en el mar.
Y creo que lo más importante y lo que a mí me ha ayudado mucho a superar estos baches, es aprender a reírme de los tropiezos. Tomar las situaciones y ver lo absurdo que hay en ellas.
Hoy en día me acuerdo de mi estado físico y mental hace poco tiempo atrás y me río. Me sigo riendo hoy en día cuando me pegan los días de bajón y estoy metida en la cama, llorando mientras escucho a Sabina, comiendo como un cerdo y mirando películas dramáticas. Porque incluso dentro de todo ese escenario escandaloso, me puedo ver a mí misma desde afuera y me causa gracia lo trágicas que podemos ser a veces. Como bien dijo mi amiga Afra en una de sus notas, la vida es una tragicomedia. Entonces les aconsejo y me aconsejo (a ver si empiezo a tomar mis propios consejos), que prestemos un poco más atención a la parte cómica de nuestras vidas.
Les aseguro que van a ver el mundo de otra manera.
Y cuando aprendan a reírse de ustedes mismas verán que no todo es tan malo como parece y que mucho de lo que nos preocupa está en nuestra mente.
“…Por las dudas que seas vos la primera en bajar el pulgar.
Antes me largo yo, por qué esperar a ver cuál es tu decisión.
Por las dudas como para no quedar tan perdedor,
con alguna excusa tengo que zafar, tan sólo una excusa nada más:
Qué confundido estoy, algún tiempo me des para pensarlo mejor…”
¡Un abrazo grande!
Muchas gracias a las chicas de Curadas de Espanto !! 
Yo creo que hay personas y muchas como yo que a la hora de enamorarse, arriesgan todo y no piensan en las consecuencias hasta que ya son inminentes. Sé que es la opción más “peligrosa” pero ¿cómo podemos vivir algo intenso cuando nos estamos manejando más con la cabeza que con el corazón? Muchas veces me he arrepentido de guiarme con el corazón, porque salí lastimada. Pero a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de que no me arrepiento de nada, porque todo lo hice con convicción y porque lo sentía así.
¿No les parece mucho peor arrepentirse de algo que no hicieron porque no se animaron, que arrepentirse de algo que sí hicieron?
Si te lanzaste y no te fue bien, no fuiste vos la que te equivocaste sino que las cosas no se dieron como pensabas. Son cosas que pasan, no siempre lo que una tiene en mente es lo que la otra persona siente, pero por lo menos lo intentaste. Pero si por miedo decidiste quedarte en el molde y aguantarte, te aseguro que esa sensación de remordimiento y duda te va a durar un largo tiempo.
Uno cuando se enamora no puede predecir el futuro, pero tampoco es algo en lo que deberíamos preocuparnos. Creo que lo más importante es disfrutar el momento y que todo corra su curso natural. Es como una apuesta de amor, pones todas las fichas y esperas ganar. A veces te vas con el doble de lo que trajiste y a veces te quedas sin nada y hasta debiendo plata. Pero la gracia está en la adrenalina de jugársela por alguien, de las consecuencias nos ocuparemos después.
Yo tengo la suerte de poder decir que no me he quedado con ninguna duda. Sí me ha costado muchas veces lanzarme por miedo a que no haya agua en la pileta, y muchas veces efectivamente la pileta estaba vacía y me caía de cara en el fondo (¡ouch!). Pero les repito no me arrepiento de haberlo hecho. Y ustedes dirán, ahh pero que genia la tiene re clara. No, no…definitivamente no la tengo clara. Sin duda que en esos momentos la pasé muy mal, y perdía total esperanza en todo. Llegue a sentir que era el fin del mundo en varias ocasiones, pero con el tiempo te das cuenta de que no es así. Que no todo gira en torno a una sola persona, que también están los amigos (lo más grande que hay en la vida, son la familia que una elige), la familia y ni hablar de que hay miles de peces en el mar.
Y creo que lo más importante y lo que a mí me ha ayudado mucho a superar estos baches, es aprender a reírme de los tropiezos. Tomar las situaciones y ver lo absurdo que hay en ellas.
Hoy en día me acuerdo de mi estado físico y mental hace poco tiempo atrás y me río. Me sigo riendo hoy en día cuando me pegan los días de bajón y estoy metida en la cama, llorando mientras escucho a Sabina, comiendo como un cerdo y mirando películas dramáticas. Porque incluso dentro de todo ese escenario escandaloso, me puedo ver a mí misma desde afuera y me causa gracia lo trágicas que podemos ser a veces. Como bien dijo mi amiga Afra en una de sus notas, la vida es una tragicomedia. Entonces les aconsejo y me aconsejo (a ver si empiezo a tomar mis propios consejos), que prestemos un poco más atención a la parte cómica de nuestras vidas.
Les aseguro que van a ver el mundo de otra manera.
Y cuando aprendan a reírse de ustedes mismas verán que no todo es tan malo como parece y que mucho de lo que nos preocupa está en nuestra mente.
“…Por las dudas que seas vos la primera en bajar el pulgar.
Antes me largo yo, por qué esperar a ver cuál es tu decisión.
Por las dudas como para no quedar tan perdedor,
con alguna excusa tengo que zafar, tan sólo una excusa nada más:
Qué confundido estoy, algún tiempo me des para pensarlo mejor…”
¡Un abrazo grande!
Muchas gracias a las chicas de Curadas de Espanto !! 
PD: no voy a poner la foto del cartelito porque me siento patetica, estan en mis fotos..
De ultima, YA LES DIJE! Robert es mas top!
Peace and love

Chauuu chauuu !