Lean antes de comentar... muchas garacias
Eran las 3:13 am. El insomnio se apodero de mi cuerpo y de mi mente. De tanto querer dormir y no poder me ponía nervioso y me despabilaba más aun, y en una de esas noches decidí ir a recorrer las calles de Mendoza. Y luego de varias cuadras me encontré en la plaza España, me senté en ese mismo banco donde solía sentarme junto a ella. Y luego de prender un pucho empecé a disfrutar la noche fresca que me rodeaba.
A lo lejos, en la una esquina de la misma plaza habían unos adolecentes riéndose de la vida. Sus risas abrigaban la fría noche. Más de una vez pensé en unirme a ellos pero por miedo a que me rechazaran seguí en mi lugar. Había unos perros correteando a los que trate de atraer para que me hicieran algo de compañía pero fue en vano, ellos estaban en su mundo también alegres, saltando y corriendo en el pasto. Ahí pensé que ni los perros me daban importancia. Luego de varios cigarrillos y algunos sorbos de Coca Cola Zero, sentí un ruido a unos metros de donde estaba yo. Sentí que de uno de tantos arboles que me rodeaban callo algo al suelo y se sintió un golpe seco pero a su vez suave. Concentre mi mirada hacia esa dirección y me di cuenta que lo que se había caído no era un algo, sino un alguien.
Al principio pensé que era una rata, que suelen andar por los arboles, pero me pareció raro que no se moviera del lugar. Tuve varios encuentros cercanos con ratas en mi vida, mayoría de los cuales terminaron fatalmente para ella lógicamente y sabia que una rata no se queda quieto nunca cuando esta al descubierto. Me levante y recién ahí pude notar que en el suelo estaba un pequeño pichoncito de algún tipo de ave. Pensé que era un pichón de paloma, pero no. Esa característica línea blanca en la cola indicaba claramente que no era una paloma. Me volví a sentar para ver que pasaría, pensé que saldría volando de nuevo a su nido, desde donde se había caído, pero luego de varios minutos seguía inmóvil.
De repente aparecieron los perros de la nada y note como se acercaban lentamente hacia el pichón. Me levante de la desesperación porque sentí que corría peligro. Automáticamente el gran instinto protector que llevo dentro me hiso correr hacia el indefenso pajarito y ahuyentar a los perros. Pero no solo ahuyente a los perros también al pichón que al verme acercando de prisa abrió sus diminutas alas y se echo a volar al ras del suelo en un intento frustrado de escapar. Pero se topo con un arbusto y se metió debajo. Luego de unos movimientos de ninja logre meterme yo también y alcance tomarlo suavemente para no lastimarlo con mis manos. Luego me di cuenta que en ese instante del salto ninja me había embarrado hasta las rodillas. Pero poco me importaba, había salvado una vida. Esa sensación de sentir su corazón latiendo rápidamente en mi palma fue algo maravilloso, obviamente el pobrecito no entendía que la estaba salvando y tenía mucho miedo. Pero se quedo tranquilita ahí, en mi palma. Luego pensé en liberarlo, pero me reúse porque sabia que, como no sabia volar iba a ser preso de algún gato salvaje que hay en casi todas las plazas.
Pues así, camine desde la plaza hasta mi casa con el pichón en mi palma. En el camino iba pensando que haría, como lo cuidaría, pero antes que todo eso se me ocurrió ponerle un nombre. Como no soy muy bueno identificando los géneros de los pájaros, de hecho nunca supe distinguir a los machos de las hembras, salvo en aves como el pavo real o el gallo y la gallina, se me ocurrió que seria una niña y de ese modo la llame Magdalena. No se porque, no conozco a ninguna magdalena pero fue lo primero que se me ocurrió. También le venia hablando en le camino, le decía cosas como. –No tengas miedo Magda, yo te voy a cuidar, y cuando seas grande y sepas volar te liberare para que vivas tu vida libre como todos los seres de este mundo.
Aclaro que estoy muy en contra a las jaulas y todo lo que sea para mantener cautivos a los animales de su habitad. Lamentablemente hay personas también que viven enjaulados toda su vida pero, escasamente se dan cuenta de ello. Pues bien, la traje a casa, y en un bol puse una bufanda mía para que se sienta como en su nido. Lo primero que encontré unas galletitas lo cual triture y se lo puse al lado para que sepa que tiene comida, el nido provisorio lo puse en la mesa para que este a altura y en una tapita puse agua para que tome. Lo único que espero es que sepa alimentarse sola porque la verdad no tengo ni idea de como darle de comer a un pájaro, nunca me toco.
En uno de los peores momentos emocionales de mi vida, donde estoy rodeado de nada mas que soledad, una de las causas del insomnio, sentí que la compañía callo desde el cielo. Me sentí muy bien, no solo por el hecho de salvar a un ser vivo y que tiene un corazón como yo, sino por el hecho de que ahora no estoy mas solo. Suena un poco 4everalone pero puede ser. Es como me sentía en ese momento. Ahora la única incógnita que tengo es como sigue? Como alimentarla? La verdad no tengo idea. Yo le doy comida y agua pero no se si lo comerá. No puede escapar porque esta todo cerrado en casa, y no tengo ninguna mascota como para que le sea una amenaza. Si logro que Magdalena crezca y sea grande, pienso que me sentiré gratificado en el resto de mi vida. Pero en el caso contrario sabré que por lo menos hice el intento de salvarla y obviamente me pondría triste.
Comparto esto con ustedes no por los puntos ni nada por el estilo simplemente para que me den una idea de como cuidarlo, si hay algún veterinario entre ustedes espero que me aconseje que hacer. No quiero que se muera porque no esta lastimado ni parece enfermo. Aparte ya me encariñe con Magdalena y bueno nada más. Espero respuestas y prometo que si crece filmare cuando la libere y lo compartiré con ustedes. Desde ya muchas gracias.
compartan por favor.. muchas gracias por su ayuda