Un beso une, comunica, excita, enamora, pero lo más sorprendente es que esa simple acción provoca en tu cuerpo sorprendentes niveles de bienestar, por eso hay que practicar.
Los enamorados concuerdan en que el beso representa la unión entre las almas, de dos seres que se aman, y precisamente en ello radica su magia. Pero la medicina tiene otro punto de vista muy diferente, explica el porqué de las emociones y sentimientos que despierta.
Cuando dos personas se besan todo su cuerpo reacciona y se despierta el deseo, es decir, al unir su boca con la del ser que le atrae, de inmediato experimentan un sinnúmero de placenteras emociones que, literalmente, los trasladan a otra dimensión, además de sentirse temblorosas y con cierto grado de excitación que pone al corazón a punto de salir del pecho o de explotar.
Los neurólogos han comprobado que el órgano que resulta más afectado es el cerebro, donde se desencadenan verdaderas tormentas bioquímicas. Veamos pues, lo que la ciencia ha descubierto sobre el beso o acto de comunión humana.
Pues bien, se ha concluido que al besar claro a la persona adecuada ocurren ciertos procesos químicos que nos perturban.
Una de ellas son: el aumento en la secreción de dopamina (neurotrasmisor o mensajero de las células nerviosas que participa en el control del movimiento y manejo de la depresión), endorfinas (aportan efecto analgésico alivian el dolor y de placer, y se producen en el sistema límbico, es decir, zona cerebral donde se generan las emociones), adrenalina y noradrenalina (aceleran la frecuencia cardiaca y presión arterial), oxitocina (hormona que despierta la necesidad de unión con nuestra media naranja) y testosterona (activa el deseo sexual).