Se me ocurrio hacer este post porque este año en mi colegio ingreso un compañero con este sindrome... los primeros dias, burlas a toda hora, hasta que la directora vino y nos conto sobre este tan delicado problema... y ahi todo cambio!
Aqui un resumen para que sepan que es, como reacciona esa gente y como hay que tratarlos!
¿QUÉ ES EL SINDROME DE ASPERGER?
El síndrome de asperger es un severo trastorno del desarrollo que tiene como característica principal la dificultad en la interacción social y en encontrar intereses, seguido de un comportamiento limitado y poco usual. Muchos llegan a confundir esta enfermedad con el autismo sin retaso mental llamándolo autismo de alto funcionamiento, pero es hoy algo complicado establecer diferencias entre ambos ya que poseen síntomas similares.
Las personas que padecen este síndrome suelen ocultarlo, ya que poseen buenas comunicación oral, un coeficiente intelectual dentro de lo normal e incluso, muchas veces, más alto de lo normal, y un estilo de vida solitario, como todo esto es común en el comportamiento de los seres humanos, se hace muy difícil saber quién posee este síndrome. Pero las deficiencias se pueden observar en situaciones nuevas o en situaciones sociales que exigen otro tipo de comportamiento que no es el habitual.
Podemos enfatizar que las personas con síndrome de Asperger manifiestan comportamientos de mala adaptación en diversos entornos, y esto se debe a que estos individuos poseen un escaso entendimiento de los fenómenos sociales y por eso su asombro cuando deben afrontar experiencias nuevas.
Todos los tratamientos que se vayan a realizar para combatir esta enfermedad comenzarán después de una evaluación hecha sobre las deficiencias y habilidades del niño, haciendo también otra de carácter multidisciplinar, de funcionamiento neuropsicológico, y también analizando sus patrones de comunicación y su funcionamiento adaptivo. Al obtener los resultados se tratará a cada individuo de forma particular, asignar una etiqueta a cada caso puede ser favorable o no, ya que si observamos a un grupo de personas con el síndrome de asperger es probable que quedemos más impresionados por sus diferencias que por sus similitudes.
Por eso, es fundamental que los programas de intervención para el tratamiento de este síndrome se realicen individualmente adaptándose a un perfil único de necesidades.
La función principal de este programa es obtener una comprensión general de las dificultades de los afectados para poder iniciar un tratamiento adecuado. Pero es fundamental no dar por hecho el diagnóstico de síndrome de Asperger, hay que insistir en lo detalles, obtener un perfil individualizado de su hijo (en el caso de los niños), solicite un tratamiento que se base en ese perfil y no en una enfermedad. Muchos niños fueron diagnosticados como discapacitados por tener características similares a ese trastorno cuando no lo eran, otros fueron diagnosticados con autismo y tenía que luchar contra sistemas educativos hechos para niños con coeficientes intelectuales mucho más bajos cuando éstos podían acceder a una educación apropiada.
Existe dentro de los que sufren el síndrome de Asperger un grupo denominado SEM (desajustes socio-emocionales), este grupo está asociado con problemas de conducta y comportamiento de inadaptación. Las personas que lo sufren son enviadas a centros para personas con trastornos de conducta, lo cual puede ser en muchas ocasiones la peor elección ya que se estarían mezclando individuos con un entendimiento extremadamente ingenuo con otros que pueden sacar provecho de ciertas situaciones para su beneficio al tener una comprensión total y adecuada del entorno social.
El autismo no es lo mismo que el síndrome de Asperger. En el primero, todas las alteraciones son muy evidentes en los tres primeros años de vida. En los aspergerianos no existe evidencia de retraso cognitivo y en su gran mayoría tienen una capacidad intelectual por encima de lo normal.
Los autistas presentan retraso en el lenguaje en cambio los segundos tienen un vocabulario sorprendente porque es 'pedante' o demasiado culto, además está muy relacionado con el tema por el que estén interesados. En cambio, no todas las limitaciones son para los autistas ya que la torpeza de movimientos parece ser característica sólo en el síndrome de Asperger, aunque no hay un consenso de los expertos sobre este rasgo y además la variabilidad de las alteraciones entre los afectados en muy alta.
Los aspergerianos suelen presentar una buena memoria de repetición, sobre todo de aquello que más les motiva, sea especies de dinosaurios, tipo de aviones, etc. Aunque son muy capaces para el almacenamiento de muchos detalles, el principal problema viene para integrar esa información.
El diagnóstico del síndrome de Asperger es difícil y en muchas ocasiones se realiza en la adolescencia o más tarde, aunque muchos padres empiezan a detectar que su hijo es diferente cuando tiene entre dos y siete años. Las principales características son un desarrollo social anormal (tienen muy pocos amigos o ninguno), un uso del lenguaje extraño (inventan palabras, repiten frases o aprenden a leer por sí mismos) y la presencia de rutinas y rituales (comer siempre en un mismo plato o interesarse por un tema de forma desorbitada).
Según Mª Jesús Mardomingo, jefa del Departamento de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, «todavía no se conocen las causas exactas que originan este trastorno». No obstante, sí se sabe algo de los factores implicados en el autismo, que son similares en el síndrome de Asperger, y que abarcan las alteraciones genéticas (es cuatro veces más frecuente en el sexo masculino), los factores intrauterinos y los del parto como la anoxia –falta de oxígeno— que da lugar a un desarrollo neurológico anormal. Las estructuras cerebrales dañadas, según esta psiquiatra, son la corteza, la amígdala y el hipocampo, son áreas muy importantes para el aprendizaje y las emociones.
«Es evidente que hay una base neurobiológica», afirma Mercedes Belinchón, profesora de psicología de la UAM, que explica que estas causas pueden ser de naturaleza muy distinta, y en muchos casos no hay un origen identificado. Lo que sí está demostrado es que su origen no es sociológico. Las infecciones durante el embarazo podrían producir estos trastornos, pero esta psicóloga insiste que «no hay una sola causa, sino muchas».
No hay estudios claros sobre la incidencia de estos trastornos, en unos se dice que el número de afectados por autismo es de uno por cada 15.000 sujetos, aunque cuando se habla del 'espectro autista', alteraciones menos graves, la frecuencia aumenta a uno por cada 1.000 individuos y disminuye a uno de cada 100 cuando se habla de las formas leves de autismo. En cuanto al síndrome de Asperger, del que hay menos investigaciones, parece que suele darse en uno de cada 300 y que es por lo menos entre dos y tres veces más común que el autismo infantil, aunque los expertos no lo afirman rotundamente debido a la variedad de los datos.
Hay varios tipos de tratamientos que se complementan entre sí. Los fármacos tratan problemas directamente relacionados con el autismo, como los cuadros epilépticos presentes en algunos casos o las alteraciones del sueño, y también los problemas secundarios como la depresión que aparece en algunos individuos cuando se hacen conscientes de su trastorno.
Junto con la medicación, existen otras terapias enfocadas para mejorar el aprendizaje, el lenguaje, las relaciones sociales y las conductas concretas alteradas. Como estos pacientes tienen rituales muy marcados, como por ejemplo acostarse siempre a la misma hora, estén aburriéndose o pasándoselo bien, se intenta flexibilizar su comportamiento.
El equipo de psicólogos Deletrea, asesores de la Asociación Asperger España, explica que los mayores problemas vienen derivados de la incapacidad de procesar conceptos abstractos e integrar la información, y de la dificultad para las habilidades sociales. Por este motivo, aunque sean unos lectores precoces no tiene por qué dárseles bien la lengua o la filosofía ya que ambas materias manejan muchas abstracciones. Suelen preferir asignaturas más concretas y lógicas, como las matemáticas, aunque su éxito en ellas vendrá determinado también por el coeficiente intelectual de cada uno y por la intensidad del síndrome.
A largo plazo, las personas con síndrome de Asperger pueden llevar una vida normal con supervisión, aunque su independencia vendrá marcada en función de las características de su trastorno y de sus capacidades. Además, como explica la psiquiatra Mª Jesús Mardomingo, «este pronóstico también dependerá del medio familiar, social y educativo junto con los recursos de los que disponga la comunidad y de la sensibilidad que exista sobre este síndrome».
Por este motivo, es necesario que los profesionales y la sociedad detecten y conozcan esta alteración del desarrollo para que se reclamen y destinen más ayudas dirigidas a la familia y a los profesores.
Espero que les interese...
Saludos!
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Aqui un resumen para que sepan que es, como reacciona esa gente y como hay que tratarlos!
¿QUÉ ES EL SINDROME DE ASPERGER?
El síndrome de asperger es un severo trastorno del desarrollo que tiene como característica principal la dificultad en la interacción social y en encontrar intereses, seguido de un comportamiento limitado y poco usual. Muchos llegan a confundir esta enfermedad con el autismo sin retaso mental llamándolo autismo de alto funcionamiento, pero es hoy algo complicado establecer diferencias entre ambos ya que poseen síntomas similares.
Las personas que padecen este síndrome suelen ocultarlo, ya que poseen buenas comunicación oral, un coeficiente intelectual dentro de lo normal e incluso, muchas veces, más alto de lo normal, y un estilo de vida solitario, como todo esto es común en el comportamiento de los seres humanos, se hace muy difícil saber quién posee este síndrome. Pero las deficiencias se pueden observar en situaciones nuevas o en situaciones sociales que exigen otro tipo de comportamiento que no es el habitual.
Podemos enfatizar que las personas con síndrome de Asperger manifiestan comportamientos de mala adaptación en diversos entornos, y esto se debe a que estos individuos poseen un escaso entendimiento de los fenómenos sociales y por eso su asombro cuando deben afrontar experiencias nuevas.
Tratamiento del sindrome de asperger
Todos los tratamientos que se vayan a realizar para combatir esta enfermedad comenzarán después de una evaluación hecha sobre las deficiencias y habilidades del niño, haciendo también otra de carácter multidisciplinar, de funcionamiento neuropsicológico, y también analizando sus patrones de comunicación y su funcionamiento adaptivo. Al obtener los resultados se tratará a cada individuo de forma particular, asignar una etiqueta a cada caso puede ser favorable o no, ya que si observamos a un grupo de personas con el síndrome de asperger es probable que quedemos más impresionados por sus diferencias que por sus similitudes.
Por eso, es fundamental que los programas de intervención para el tratamiento de este síndrome se realicen individualmente adaptándose a un perfil único de necesidades.
La función principal de este programa es obtener una comprensión general de las dificultades de los afectados para poder iniciar un tratamiento adecuado. Pero es fundamental no dar por hecho el diagnóstico de síndrome de Asperger, hay que insistir en lo detalles, obtener un perfil individualizado de su hijo (en el caso de los niños), solicite un tratamiento que se base en ese perfil y no en una enfermedad. Muchos niños fueron diagnosticados como discapacitados por tener características similares a ese trastorno cuando no lo eran, otros fueron diagnosticados con autismo y tenía que luchar contra sistemas educativos hechos para niños con coeficientes intelectuales mucho más bajos cuando éstos podían acceder a una educación apropiada.
Existe dentro de los que sufren el síndrome de Asperger un grupo denominado SEM (desajustes socio-emocionales), este grupo está asociado con problemas de conducta y comportamiento de inadaptación. Las personas que lo sufren son enviadas a centros para personas con trastornos de conducta, lo cual puede ser en muchas ocasiones la peor elección ya que se estarían mezclando individuos con un entendimiento extremadamente ingenuo con otros que pueden sacar provecho de ciertas situaciones para su beneficio al tener una comprensión total y adecuada del entorno social.
Autismo versus síndrome de Asperger
El autismo no es lo mismo que el síndrome de Asperger. En el primero, todas las alteraciones son muy evidentes en los tres primeros años de vida. En los aspergerianos no existe evidencia de retraso cognitivo y en su gran mayoría tienen una capacidad intelectual por encima de lo normal.
Los autistas presentan retraso en el lenguaje en cambio los segundos tienen un vocabulario sorprendente porque es 'pedante' o demasiado culto, además está muy relacionado con el tema por el que estén interesados. En cambio, no todas las limitaciones son para los autistas ya que la torpeza de movimientos parece ser característica sólo en el síndrome de Asperger, aunque no hay un consenso de los expertos sobre este rasgo y además la variabilidad de las alteraciones entre los afectados en muy alta.
Los aspergerianos suelen presentar una buena memoria de repetición, sobre todo de aquello que más les motiva, sea especies de dinosaurios, tipo de aviones, etc. Aunque son muy capaces para el almacenamiento de muchos detalles, el principal problema viene para integrar esa información.
El diagnóstico del síndrome de Asperger es difícil y en muchas ocasiones se realiza en la adolescencia o más tarde, aunque muchos padres empiezan a detectar que su hijo es diferente cuando tiene entre dos y siete años. Las principales características son un desarrollo social anormal (tienen muy pocos amigos o ninguno), un uso del lenguaje extraño (inventan palabras, repiten frases o aprenden a leer por sí mismos) y la presencia de rutinas y rituales (comer siempre en un mismo plato o interesarse por un tema de forma desorbitada).
Según Mª Jesús Mardomingo, jefa del Departamento de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, «todavía no se conocen las causas exactas que originan este trastorno». No obstante, sí se sabe algo de los factores implicados en el autismo, que son similares en el síndrome de Asperger, y que abarcan las alteraciones genéticas (es cuatro veces más frecuente en el sexo masculino), los factores intrauterinos y los del parto como la anoxia –falta de oxígeno— que da lugar a un desarrollo neurológico anormal. Las estructuras cerebrales dañadas, según esta psiquiatra, son la corteza, la amígdala y el hipocampo, son áreas muy importantes para el aprendizaje y las emociones.
«Es evidente que hay una base neurobiológica», afirma Mercedes Belinchón, profesora de psicología de la UAM, que explica que estas causas pueden ser de naturaleza muy distinta, y en muchos casos no hay un origen identificado. Lo que sí está demostrado es que su origen no es sociológico. Las infecciones durante el embarazo podrían producir estos trastornos, pero esta psicóloga insiste que «no hay una sola causa, sino muchas».
No hay estudios claros sobre la incidencia de estos trastornos, en unos se dice que el número de afectados por autismo es de uno por cada 15.000 sujetos, aunque cuando se habla del 'espectro autista', alteraciones menos graves, la frecuencia aumenta a uno por cada 1.000 individuos y disminuye a uno de cada 100 cuando se habla de las formas leves de autismo. En cuanto al síndrome de Asperger, del que hay menos investigaciones, parece que suele darse en uno de cada 300 y que es por lo menos entre dos y tres veces más común que el autismo infantil, aunque los expertos no lo afirman rotundamente debido a la variedad de los datos.
Tratamiento y pronóstico
Hay varios tipos de tratamientos que se complementan entre sí. Los fármacos tratan problemas directamente relacionados con el autismo, como los cuadros epilépticos presentes en algunos casos o las alteraciones del sueño, y también los problemas secundarios como la depresión que aparece en algunos individuos cuando se hacen conscientes de su trastorno.
Junto con la medicación, existen otras terapias enfocadas para mejorar el aprendizaje, el lenguaje, las relaciones sociales y las conductas concretas alteradas. Como estos pacientes tienen rituales muy marcados, como por ejemplo acostarse siempre a la misma hora, estén aburriéndose o pasándoselo bien, se intenta flexibilizar su comportamiento.
El equipo de psicólogos Deletrea, asesores de la Asociación Asperger España, explica que los mayores problemas vienen derivados de la incapacidad de procesar conceptos abstractos e integrar la información, y de la dificultad para las habilidades sociales. Por este motivo, aunque sean unos lectores precoces no tiene por qué dárseles bien la lengua o la filosofía ya que ambas materias manejan muchas abstracciones. Suelen preferir asignaturas más concretas y lógicas, como las matemáticas, aunque su éxito en ellas vendrá determinado también por el coeficiente intelectual de cada uno y por la intensidad del síndrome.
A largo plazo, las personas con síndrome de Asperger pueden llevar una vida normal con supervisión, aunque su independencia vendrá marcada en función de las características de su trastorno y de sus capacidades. Además, como explica la psiquiatra Mª Jesús Mardomingo, «este pronóstico también dependerá del medio familiar, social y educativo junto con los recursos de los que disponga la comunidad y de la sensibilidad que exista sobre este síndrome».
Por este motivo, es necesario que los profesionales y la sociedad detecten y conozcan esta alteración del desarrollo para que se reclamen y destinen más ayudas dirigidas a la familia y a los profesores.
Espero que les interese...
Saludos!
Fuentes:
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