El Mercedes-Benz SLS AMG Inspirado en un mítico modelo de 1954, esta cupé sorprende por su particular apertura de puertas, por su aceleración, por su velocidad final, por su belleza.
Este modelo está inspirado en el mítico 300 SL de la marca de la estrella, que se vendió entre 1954 y 1963, que sorprendió a todos con la particular forma que tenía esta cupé de abrir sus puertas (hacia arriba, articuladas en el techo), que le valió el apodo de Alas de Gaviota. Pero esta cupé fue también recordada por su espectacular rendimiento deportivo. Algo que el SLS intenta repetir. Credenciales le sobran.
Esta cupé biplaza impacta por su figura y por su estilo retro. Su trompa parece “interminable”, debido a que el motor está ubicado por detrás del eje delantero para favorecer a la distribución de pesos (47 % adelante y 53 % atrás). Pero está claro que su rasgo más característico es el sistema de apertura de puertas. Esta decisión de Mercedes-Benz tiene una finalidad decididamente estética y emocional, ya que ingresar al habitáculo y, especialmente, salir de él, es mucho más difícil que en cualquier otro deportivo. Otros detalles que recuerdan al 300 SL son las salidas de aire laterales.
El SLS es el primer vehículo que fue diseñado y desarrollado totalmente por AMG, la división de la marca alemana que toma modelos existentes y los modifica hasta darles una extraordinaria performance deportiva. Tanto el chasis como la carrocería están construidos en aluminio, que ayuda mucho a que su peso sea tan sólo de 1.695 kilos, un valor bajo para un deportivo de estas características.
El motor de este deportivo es un V8 de 6.208 cm3 que entrega 571 CV. Se trata de un propulsor atmosférico con inyección directa de combustible, en el que se aplica la filosofía AMG de Un hombre, un motor, que obliga a que un solo ingeniero se haga cargo de su armado de forma artesanal. El corazón del SLS está unido a una caja de cambios de siete velocidades que ofrece cuatro modos de uso, que varían en función de la deportividad con la que quiera manejar el conductor.
Esta cupé puede acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,8 segundos, que lo convierte en el Mercedes de mayor aceleración en la actualidad. Su velocidad máxima, limitada electrónicamente, es de 317 km/h. Los discos de frenos son de un material cerámico, que ayuda a reducir el peso y que se muestra menos sensible a la fatiga.
Los 333 mil US$ dólares que cuesta esta cupé pasan a un segundo plano, ya que está afuera de alcance de la mayoría. Pero lo que sí pueden hacer los amantes del automóvil es admirar esta cupé y soñar con, al menos, cruzarse una unidad en la calle.
Fuente:
Modelo 300 SL que sirvio de inspiracion para el SLS AMG
Mercedes-Benz SLS-AMG 2010