Las claves del éxito se relacionan con un estilo de vida
Cree en ti: en tus habilidades, en tu fuerza interior.
El ser humano es proclive a dejar de creer en sí mismo y esa es la peor de las derrotas sobre la faz de la Tierra.

Levántate de la cama a tiempo. Y si eventualmente llegaras a tus compromisos con algún retraso, no le eches la culpa a tu reloj despertador o al tránsito.
Enfrenta tu realidad con responsabilidad. Al haragán le llega de todo, menos el éxito.
Lee para adquirir conocimientos, y si no te gusta leer, entonces no te quejes cuando en el mercado laboral sólo te puedas agenciar un puesto de poca monta.
A cada quien le dan según sus conocimientos: o una oficina o una escoba. Instrúyete todo lo que puedas.
Mientras más ciencias domines, menos probabilidad existe de que te engañe el rufián o se burle de tu dignidad el charlatán.
Abraza algún arte y éste te servirá como catarsis para el espíritu, como un tipo de terapia para el alma.
Descubre tu vocación y dedícate a ella en cuerpo y alma. Jamás trabajes para lo que no naciste.
Recuerda que naciste para algo grande, desarróllate.
Llegar a tener éxito en la vida no es nada fácil, si esto fuera tan sencillo, entonces todos fuéramos exitosos.
Sólo los que recurren a una voluntad de hierro tienen mayores posibilidades de lograr sus sueños.
Aléjate de los malos vicios ahora, antes de que sea demasiado tarde.
Los malos vicios tienen efectos devastadores e irreversibles.
Ahorra sin caer en la tacañería.
Sé proactivo y ten un espíritu previsor.
No gastes lo que todavía no has ganado y organiza tus finanzas ahora que tienes tiempo o llegarás a viejo sin dinero y resentido con la vida.

Sé sencillo. No te compliques la vida por querer agradar la vanidad de los ojos de los demás.
Vivimos en la era del consumismo y la compra compulsiva, no te dejes arrastrar por este tipo de cultura materialista.
Antes de comprar algo, pregúntate si realmente lo necesitas y si al final esto te sumaría dignidad humana.
Cuídate de los caprichos que son bichos que sólo saben carcomer el futuro.
Total, nada te llevarás contigo el día que desciendas a la tumba.
No vivas un mundo de mentiras para limpiar tus faltas o para perjudicar a otros a favor tuyo.
La mentira es como una piedra lanzada hacia arriba, que sube y sube y se esconde entre las nubes, pero que lógicamente cae por su propio peso, por lo regular en la cabeza de quien la arrojó.
Disciplínate: Haz ejercicio con frecuencia e ingiere alimentos saludables, para que evites lo evitable: hacer rico al doctor con tus postreras y provocadas enfermedades.
Es un hecho de que todos queremos lucir un cuerpo saludable y bien formado, pero normalmente preferimos evitar la fatiga que nos causa una rutina de ejercicios físicos y cambiarla por el control remoto del televisor y un pedazo de pizza.
Es sencillo: o nadas o te ahogas.

Ten paciencia para con tus planes y proyectos personales.
No te dejes dominar por la intranquilidad y la incertidumbre cuando quieras lograr algo.
Sé persistente, pero paciente.
No critiques lo que tú mismo haría si tuvieras la oportunidad de hacer.
No hables mal de nadie a sus espaldas, si debes corregir a alguien por una mala acción, no lo reproches en público, díselo en privacidad y con respeto.

Si quieres asegurarte un buen futuro, deja de creer en las hadas madrinas o en el genio de la lámpara mágica.
Tu destino es y será siempre el resultado de un 90 % de tu propio esfuerzo y un 10% de las circunstancias.
Tienes derecho a soñar, pero pisando tierra. Saca tus planes de la agenda de tu mente y llévalos a la acción.

Ten muchos amigos optimistas y ellos te contagiarán de su idealismo.
Sé selectivo con las amistades.
Sin embargo, no menosprecies a los demás por no calificar en tu círculo de soñadores, mira que en la vida tú nunca sabes quién podría ayudarte a cargar tu cruz.
No te afanes tanto en hallarle sentido a la vida, o acabarás como muchos filósofos –más confundido que antes y tan pesimista como Nietzsche -.
La vida se te dio para que la disfrutaras sanamente, no para que te la pases analizándola y racionalizándola. ¡Vívela!

Sé prudente en pensamientos y en acciones.
Mientras todo el mundo a tu alrededor esté perdiendo los tornillos de sus cabezas, asegúrate de que el tuyo esté bien ajustado a la tuya.
Evalúa los pro y los contras de tus ideas antes de llevarlas a la práctica .
Cásate con la persona correcta y en el momento correcto –ni muy joven ni muy viejo-
Únete a otra persona sólo por amor, o acabarás como la gran mayoría: con el corazón roto y maldiciendo a Cupido y a la suegra.
Si los esposos se trataran como lo haría un buen camarero con su cliente, habría menos divorcios, aunque esto signifique dejar en la miseria a los abogados.

Sé cortés con todos y todo.
Evita ser rudo en el trato con los demás y el mundo será tuyo.
Controla tu ira, o ella se encargará de descontrolarte, obviamente para tu propia desdicha.
Una actitud positiva ante la adversidad te ayudará a sobrellevar la carga del contratiempo.
No descargues tu cólera con tus hijos, ni con el gato, ni con la puerta. Domina tus emociones.
Si llegaste a ofender a alguien , discúlpate con el ofendido manifestándole tu arrepentimiento.
Nunca veas esto como una humillación, sino como un acto de humildad de tu parte.
Saca tiempo para ti: Para meditar, para purificar tu alma, para escuchar el silencio, para reencontrarte contigo mismo.
Evoluciona psicológica y espiritualmente.
No vivas en el mundo con miedos, en especial, no le temas a la Muerte.
No le temas al mañana y vive tu presente con espontaneidad.
Si dejas que tu mente se hunda en el abismo de los temores, es muy posible que llegues a ver una legión de fantasmas, en donde sólo hay sombras de árboles.
Si sabes el nombre completo del presidente de tu país y aún no sabes el de la persona que limpia el edificio donde trabajas, todavía necesitas aprender que el valor de una persona no se lo da el puesto que ocupa en la sociedad, sino su condición única de ser humano.
Procede en cada acto social con honestidad. No manches tu nombre ni por una moneda ni por todo el oro del mundo.
Cuídate de no perder jamás lo único que te diferencia de los animales: tu dignidad.
Nadie es igual a Vos ni podrá reemplazarte...
Gracias por pasar
basado en un artículo de Johany Rosario