Poco se habla y escribe del saqueo en nuestra cordillera que cometen empresas de EE.UU., Inglaterra, Canadá, etc., con la extracción de oro, uranio y todo tipo de riquezas naturales, y dejan contaminada con cianuro el agua, tanto en sus napas como a cielo abierto, perjudicando así a pobladores, su fauna y flora. Esos habitantes están cansados de reclamar ¡y no son escuchados!
En Malvinas, los ingleses van a ampliar la zona de exclusión que llegará hasta la Isla de los Estados, corre peligro la Patagonia y nos cierran el paso hacia el Polo sur, sector antártico y hielos continentales.
El acuífero guaraní, la mayor reserva de agua potable del mundo, el 1% que comparten Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay, el resto del planeta cuenta solamente con el 2%. Se dice ya que de Argentina parten buques, tanques con agua a EE.UU. y Europa.
El mapa de nuestra patria, que dio a conocer la cancillería hace poco tiempo, trocó el nombre de Malvinas por “Falklands”, dicen que fue un error, nadie fue responsable, nadie renunció, muy poco se difundió este hecho que avergüenza a nuestra nacionalidad.
El desmonte de bosques, la venta ilegal de territorios a empresas multinacionales y a empresarios particulares extranjeros que alambran lugares, ríos y lagos, y no permiten el paso a pobladores, violando la constitución. Inclusive esos habitantes son desplazados de su hábitat en muchos casos por la fuerza, los gobiernos provinciales y nacional “parecieran” ignorar este estado de cosas.
Nuestra cultura es menoscabada día a día por otras que no son nuestras, ya casi no se celebra el Día de la Tradición y el de la Soberanía, se cambian fechas patrias con un sentido mercantilista; en cambio, ya se festeja “Hallowen” (noche de brujas), “San Patricio” (patrón de Irlanda), y en las fiestas de fin de año en vez del niño Jesús, a “Papá Noel”. Esta infiltración cultural comenzó después del 16 de septiembre de 1955 con la caída del gobierno del Gral. Perón, y esto lo afirmo en forma rotunda ¡porque lo viví! La televisión, muchas radios, diarios y revistas, se hicieron y se hacen eco de esta infiltración, y lo más grave es que estas festividades han llegado a muchas escuelas.
¿Qué hace el Estado? ¿Cómo permite el Ministerio de Educación que se permita la difusión de culturas foráneas en desmedro de las nuestras?
Así llegamos a una cruda realidad, planes educativos que relegan nuestra esencia nacional, medios de difusión que no están al servicio de la patria, agravado por la falta de trabajo, la droga y el alcohol, se está descerebrando a las nuevas generaciones.
Para terminar: señores, primero está mi patria, su soberanía y cultura ¡por eso soy reiterativo! Y espero que algún día lleguen a gobernar argentinos nacionales y democráticos de verdad, que apliquen las tres condiciones antes enumeradas y a partir de allí, sin rencores ni persecuciones, comenzaremos al fin, a ser una gran nación
Mis Ideas.