En medio de su hablar enredado y sin sentido aparente, “Cantinflas”, el personaje creado por el mexicano Mario Moreno, acuñó en sus películas cientos de frases que se convirtieron en parte del habla popular e incluso dio lugar a un verbo: cantinflear.
Desde el título de su primer largometraje como protagonista: “Ahí está el detalle” (1940), sus dichos fueron adoptadas por el lenguaje cotidiano en su país y luego en el resto de América Latina.
“¡A volar joven!”, otro título de una película de 1947, “No es lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario” o “¿Cómo dice que me dijo que dijo?”, “¿Se puede compenetrar (por entrar)?”, son algunos ejemplos.
Pero en medio del hablar disparatado que caracterizó al personaje creado por Moreno, de cuyo nacimiento se cumplen 100 años el 12 de agosto, Cantinflas también pronunció sentencias que invitaban a pensar:
“El mundo debería reirse más, pero después de haber comido”; “Hay momentos en la vida que son realmente momentáneos”; “Algo malo debe tener el trabajo o los ricos ya lo habrían acaparado” o “Para mí todas las ideas son respetables aunque sean ‘ideítas’ o ‘ideotas’”.
La mayor parte de estas frases no estaban en los guiones originales y Moreno los improvisaba en el escenario. “Era un maestro de la improvisación” señaló este jueves la actriz mexicana Lucía Méndez, al recordar su papel en “El Ministro y Yo”, uno de los éxitos de Cantinflas.
Pero al mismo tiempo “enseñó que el humor debe ser preciso, no se le debe agregar al chiste nada innecesario, nada de risas ni expresiones de más”, añadió Méndez.
En el primer congreso internacional de la lengua española realizado en 1997, se dedicó una sesión al genial cómico y a su influencia, al elevar las fórmulas populares del habla latinoamericana.
“Con cualquier otro cómico estos parlamentos hubiesen sido extraordinariamente penosos, con Cantinflas adquieren brío, convicción, la fuerza de la épica del sin sentido”, dijo en esa oportunidad su compatriota y escritor Carlos Monsivais.