En cada rincón del mundo Hay más de mil argentinos en el exterior; detrás de Messi, Agüero y Tevez, otros nombres con menos cartel se destacan en las ligas no tan poderosas Es probable que haya un argentino en cada lugar en el que se patea una pelota, que se ensaye una gambeta o que se intente un caño . La demanda suena continua. Las idas son constantes. Sería equivocarse si se busca un número exacto. Es más, ese número, seguramente, está cambiando en este preciso momento, mientras se suceden las líneas de esta nota. Así de vertiginosa es la industria del fútbol argentino. Lo concreto es que son más de mil los compatriotas que llevan el arte de la pelota más allá de nuestras fronteras. Se los ven en los destinos más habituales; en la otra punta, también en los más exóticos del mapa; aparecen en los lugares más redituables y además aquellos en los que sólo se busca una mejor proyección con miras a objetivos más ambiciosos La cifra impacta a aquellos no tan cercanos al fútbol. Aunque parece en constante crecimiento, sólo superada por Brasil, el máximo exportador en materia de fútbol. Los enfoques abundan. Leonel Messi es la perla. La explosiva aparición, el estilo, la habilidad, la millonaria cotización, el marketing, el futuro en el seleccionado argentino y el sitio de privilegio que ocupa en Barcelona, de España, lo ubican en el primer escalón del podio. Algo más lejos, aunque siempre en el primer nivel, también puede ubicarse a Javier Zanetti, Esteban Cambiasso y Julio Cruz, todos en Internazionale, de Italia. Y sería injusto olvidarse de Sergio Agüero, en Atlético de Madrid, y de Carlos Tevez, en Manchester United, de Inglaterra. Aunque no todos son tan ilustres. Claro que no. Otros compatriotas encontraron su lugar en ligas menores, con exigencias algo recortadas, aunque con una beneficiosa retribución económica, impensada por nuestras tierras, incluso para los más poderosos, como Boca o River. El repaso puntilloso sería demasiado extenso, pero sí puede hacerse referencia a un puñado de nombres que servirá como caso testigo de que no sólo se trata de una cuestión de cartel. Lisandro López : el atacante dejó Racing allá por 2005 y pasó a Porto, de Portugal, en el que también se encontró con Lucho González. Licha se volvió uno de los pilares del equipo y le agregó una valiosa cuota de gol a su veloz, punzante, juego. Con 13 tantos, López es el artillero del certamen y su equipo se mantiene como líder. Cristian Fabbiani : de irascible carácter en Lanús, en el que fue varias veces castigado por la indisciplina, el Ogro buscó un cambio y eligió Cluj, de Rumania. La jugada le salió tan bien que fue nombrado como el mejor extranjero de la última temporada. "Estoy muy contento: me adapté rápido; el idioma es medio parecido al italiano; jugué la Liga de Campeones, metí nueve goles en total y más no puedo pedir." Tan bien le fue a Fabbiani que hasta le pidieron que jugase la Eurocopa para Rumania. El, por ahora, analiza la decisión. Fernando Cavenaghi : volvió a hacerse el hábito del gol. Dejó el frío de Spartak, en Rusia, y fue cobijado por Bordeaux, de Francia, en una especie de renacimiento futbolístico. Superó una operación y volvió con todo. Sus gritos son cada vez más habituales y, sin ir más lejos, ayer marcó otros dos en el triunfo ante Auxerre por 4 a 1. En total, ya lleva siete con el conjunto francés. Nicolás Frutos : otro exponente de los delanteros de buen porte. En Anderlecht, de Bélgica, tuvo un gran comienzo; dejó Independiente en 2005 y se adaptó enseguida. Hoy, aunque con algunos altibajos, se mantiene en buen nivel. Frutos tiene como compañeros a sus compatriotas Lucas Biglia y Nicolás Pareja. En el mismo país, pero en otro equipo, Germinal, se afincó Hernán Losada, también ex Independiente, y se convirtió en un referente. Cristian Gómez : el ex mediocampista de Nueva Chicago e Independiente optó por los Estados Unidos. Con la camiseta de DC United, en 2006, fue premiado como el jugador más valioso de la Major League Soccer, últimamente revolucionada por la llegada de figuras de la talla de David Beckham. Gomito mantuvo el nivel durante el año último con su habilidad y con algunos tantos importantes. Juan Eluchans : entre sombras llegó a Caen, en gran parte por el pasaporte comunitario. Pasó de ser una pieza de recambio en Independiente a transformarse en uno de los puntales del conjunto francés. Dejó definitivamente el lateral izquierdo y se ubicó en el medio campo; con mejor visión halló el gol: sorprendió a todos con cinco gritos. "Ahora me siento importante. Se habla de alguna transferencia a otro equipo, pero la verdad es que me siento muy cómodo acá. Ya se verá " Luciano Galletti : tras algunas temporadas errante en el fútbol español, Olympiacos, de Grecia, lo cobijó, le dio la continuidad necesaria y él les retribuyó la confianza con muchos tantos, cinco, y mucho sacrificio y potencia ofensiva. "Elegí este club porque juega la Champions", había dicho. Y cómo serán las cosas que consiguió una histórica clasificación para los octavos de final del máximo torneo continental en Europa, con destacadas actuaciones del ex delantero de Estudiantes. En ese mismo país, en silencio y con empeño, Ismael Blanco sobresale con los festejos casi continuos en AEK Atenas. Ya alcanzó los 12 goles y es considerado una de las revelaciones. Ezequiel Carboni : campeón con Salzburgo, de Austria, resultó otro de los argentinos tentados para ponerse la camiseta de un seleccionado europeo. Temperamental mediocampista, ex Lanús, se ganó el respeto a fuerza de empuje. "Estamos tan adaptados que hasta mi hijo mayor (cinco años) habla perfecto el alemán ( ) Me encantaría jugar la Eurocopa, pero no sé falta poco para el torneo y todavía no se dio", explicó Carboni. Héctor Bracamonte : se adaptó a la fría Rusia, la que muchos por estos días rechazan. Hace tres años que juega en FC Moscú, al que últimamente llegaron Maximiliano Moralez (ex Racing), Pablo Barrientos (ex San Lorenzo) y Maximiliano López (ex River). Antes estuvo una temporada en Torpedo, que le sirvió como trampolín. Se siente a gusto y el regreso parece bastante lejano, al menos desde las palabras. Alfredo Moreno : cuando se habla de él, la memoria se remite a sus cinco goles para Boca, ante Blooming, de Bolivia, en un partido por la Copa Libertadores de 2000, en la que el conjunto xeneize fue campeón. En 2007 fue vital para San Luis, de México, en el que anotó 18 goles, cifra que lo consagró como el artillero del campeonato. En ese rubro, precisamente, fue en el que cobró trascendencia la participación argentina: además de Moreno, hubo otros tres compatriotas entre los primeros seis goleadores. Ellos fueron Esteban Solari, de Pumas, que había llegado desde Chipre, con 14; Daniel Ludueña, de Santos, con 13, y Bruno Marioni, de Atlas, con 11. Nicolás Nicolay : en Tacuarembó, de Uruguay, ocupó el tercer lugar en la tabla de los goleadores; empezó en Banfield, sin demasiada fortuna; también pasó por Colón y por Cruz Azul, de México, hasta que del otro lado del río de La Plata explotó su capacidad ofensiva. Su nombre tal vez no resalta, pero sí sus estadísticas, con ocho festejos. En el medio queda un sinfín de anécdotas, de curiosidades. Como que Maximiliano Biancucci, primo de Messi, se afirma en Flamengo, de Brasil, luego de una larga estada en el fútbol paraguayo. O como que Juan Carlos Ferreyra, surgido en Gimnasia y Esgrima La Plata, debió hacer 17 goles en la Liga Deportiva Universitaria, de Ecuador, para volver al fútbol argentino, a Newell s, para más precisión. O que Sergio Galván Rey es poco más que un profeta en Colombia, con casi 14 años jugando allí. Se alzarán las voces. Faltará tal o cuál, según la óptica de cada uno. Es cierto, apenas son algunos casos entre muchos. Detrás de Messi, Agüero, Tévez y cía., la exportación argentina no se detiene. Son más de mil. Y a este ritmo serán más, muchos más... Un apellido ilustre en el ascenso suizo Marcos, uno de los hijos de Néstor Clausen, campeón del mundo con la Argentina en México 86, siguió los pasos de su padres y emigró a Suiza. Surgido en Arsenal, de Sarandí, en el que apenas integró un par de veces el banco de suplentes, pasó a Martigny, de la tercera división suiza. 8 son los países que tiene un solo argentino: Arabia Saudita, islas Maldivas, Escocia, Finlandia, Holanda, Letonia, Noruega y Serbia 145 son los millones de euros de la cláusula de rescisión de Lionel Messi, el más cotizado, en Barcelona 600 es la cantidad de argentinos que jugaba en el exterior en 2002 13 son los años de Zanetti, en Inter, de Italia 40 son los años del Tremonti, que juega en Andorra; es el más grande 6,6 es el porcentaje de argentinos en Chile, el país de América que más tiene; le sigue México, con 5,8% 29 son los jugadores argentinos que actúan en la cuarta división de Italia, similar a la primera D en nuestro país; ninguno jugó en la máxima categoría en la Argentina Por Francisco Schiavo De la Redacción de LA NACION FUENTE:http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/deportiva/nota.asp?nota_id=978590&pid=3808824&toi=5845
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