Un articulo con altas dosis de SARCASMO
para entender un poco mejor de que tratan algunas de las canciones patrias que nos hacian cantar en la escuela.
“Aurora”: Miedo y Amenaza. Primera, en orden cronológico, pequeño, y también en importancia en tu vida –ya que deberás escucharla todos los días de tu vida de aquí hasta que tengas diecinueve años- está la “Aurora”. Debo advertirte, pequeño, que ésta debe ser una de las 3 peores maneras de empezar el día (arriba de ella están un tratamiento de conducto mañanero y un golpe con el dedo gordo en la patas de la cama). Yo no sé quién fue el cráneo al que se le ocurrió que esta melodía ominosa y lúgubre podía, no ya despertar nuestro patriotismo y amor por la bandera, sino predisponer a millones de estudiantes a enfrentar la noble tarea del aprendizaje con el pecho enhiesto, la cabeza clara y el alma optimista. La “Aurora” es fúnebre, oscura, amenazante. La Universidad de Connecticut entrevistó a 1.200 personas, les pasó la “Aurora” y el 99 % arriesgó que se trataba de un responso. Si la Guerra de las Galaxias estuviera musicalizada con canciones patrias, pequeño, a Darth Vader le habrían puesto “Aurora” cada vez que entraba. Por si fuera poco, está llena de cosas incomprensibles como la parte esa de la estela en el purpurado cuello.
Nada puedo hacer para ayudarte a sobrellevar la “Aurora”, pequeño. Sólo que intentes pensar en otra cosa. En algo agradable, por ejemplo en las gotas de lluvia sobre las rosas o los bigotes de los gatitos bebé. Pero te aseguro -¡mal rayo me parta si no!- que algún día las autoridades –porque no pueden ser tan hijos de puta- recapacitarán e izarán la bandera al ritmo de algo un poco más pulenta y acorde a tus gustos personales, tal vez la música de las Chicas Super Poderosas o de los Power Rangers; y tu estadía en la escuela será sólo un poco menos espantosa.
El Himno: Tedio y Confusión. Primero, pequeño, prepárate a escuchar el Himno en cada ocasión más o menos patria, pero también puede ocurrir que lo escuches en la tele, mientras unos señores de aspecto bastante turbio lo entonan con fervor durante algo llamado “acto proselitista”; o en la tele “de aire” (esa que está antes de la tele donde pasan dibujos animados las 24 hs. del día), cuando termina la programación; lo pasan, ya que estamos, porque están obligados a hacerlo a través de una Ley, lo que te dará una idea de lo querida y añorada que es esta canción.
El himno tiene dos escollos principales muy muy muy muy difíciles; pero si los superas el resto será pan comido. El primero es esa parte donde dice “y los libres del mundo responden al Gran Pueblo Argentino salud”. Esta parte, por algún motivo –yo creo que un error de imprenta- debe ser cantada tres veces; la primera de forma muy solemne, la segunda con una cancioncita más amigable, y la tercera vuelta a la primera forma.
Nadie entiende por qué, ni lo justifica el “guión” de la canción. Tampoco se entiende por qué la “vez del medio” es diferente, o por qué la “tercera vez” es igual a la primera. La gente suele embrollarse y cantar la “vez del medio” igual a la “primera vez”, o sentirse insegura acerca de si cantarla tres o cuatro veces o tal vez dos.
Lo mejor es que en esta parte muevas la boca pero no cantes nada. Nadie lo notará, porque durante lo que dura este escollo están todos mirándose entre ellos, como pidiendo ayuda. Por último, la Cometra (Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno) ya ha enviado el pedido a Presidencia para que esta oración se cante una sola vez.
El otro escollo es cuando dice “Coronados de gloria viva-a-a-a-a-a-a-a-mos”. Por favor, pequeño, no me tomes como la autoridad máxima en esta “Parte del Himno”. No tengo la más puta idea, pequeño, de si la cantidad de “aes” es correcta. Nadie lo sabe. La gente tira una cantidad de “aes” al azar y reza para que no le falte ni le sobre ninguna. Calculo que el cráneo que inventó esta parte (no sé si habrá sido Vicente López o Planes) tampoco lo sabía y habrá confiado en que las generaciones futuras lo resolverían por decantación. Para superar este escollo, te recomiendo lo siguiente: en lugar de cantar diferentes “aes”, canta una sola, bien larga, y sube y baja la cabeza alternativamente. Producirá el mismo efecto.
Superados estos dos escollos, el Himno sale como piña.
Himno a Sarmiento: Alegría y Creatividad. El Himno a Sarmiento, pequeño, levanta un poco más. Es más alegre y no tiene prácticamente un acorde menor. Es cierto que Sarmiento no es muy querido por los estudiantes, y no necesariamente movidos por afanes indigenistas o mazorqueros, sino por eso de que inventó la escuela.
La Marcha de San Lorenzo: Energía y Sentimiento.Trágico de la Vida. Esta Marcha, pequeño, cuya melodía los nazis utilizaron para entrar a París, será una de tus favoritas durante toda tu infancia y luego, probablemente, te hinche un poco las pelotas. Uno de los secretos que hacen a La Marcha de San Lorenzo querible es su “letra alternativa”, que reza así: “Febo asoma / punto y coma / los zapatos de mi abuelo son de goma / Y los míos / son de acero / para darle una patada al zapatero”. Es mi obligación, pequeño, contarte –aunque probablemente esto no te importará un bledo, ya que eres un “pequeño hipotético”- que en mi infancia yo cantaba “para darle más trabajo al zapatero”, la versión “políticamente correcta” de la letra alternativa (golpear a un artesano, un trabajador, probablemente de baja extracción social puede resultar chocante para algunas almas sensibles). También tiene más sentido. Sin embargo, la versión de la “patada” ha relegado a la otra a un segundo plano, por razones estrictamente humorísticas. Es mucho más efectiva, desde el punto de vista de la comicidad, darle una patada a alguien que darle más trabajo.
Notarás también que esta canción, cantada en los actos de homenaje al Gral. San Martín, dedica casi la mitad de la letra al personaje del Sargento Cabral. Esto, pequeño, refleja el espíritu melancólico y trágico de nosotros los latinos (tú incluido, pequeño, no te hagas el vivo). Leemos en los manuales que San Martín fue salvado por el Sargento Cabral y por el Soldado Baigorria, que atravesó como a un pollo al español que atacaba al Libertador. Pero parece que de Baigorria ni noticias. ¿Qué hizo Cabral que no hiciera Baigorria? Morirse. Claro, al muerto le damos media marcha, aparte como si hubiera sido el único cadáver de toda la Guerra de la Independencia.
En fin, pequeño, si vas a cantar la “letra alternativa”, procura hacerlo adoptando la técnica que utilizan todos tus congéneres: La mirada apuntando al piso, la voz susurrante y unas risillas contenidas atravesando todo el tema.
(El gran y todopoderoso Podeti)
http://weblogs.clarin.com/podeti/archives/128737.php
para entender un poco mejor de que tratan algunas de las canciones patrias que nos hacian cantar en la escuela.
“Aurora”: Miedo y Amenaza. Primera, en orden cronológico, pequeño, y también en importancia en tu vida –ya que deberás escucharla todos los días de tu vida de aquí hasta que tengas diecinueve años- está la “Aurora”. Debo advertirte, pequeño, que ésta debe ser una de las 3 peores maneras de empezar el día (arriba de ella están un tratamiento de conducto mañanero y un golpe con el dedo gordo en la patas de la cama). Yo no sé quién fue el cráneo al que se le ocurrió que esta melodía ominosa y lúgubre podía, no ya despertar nuestro patriotismo y amor por la bandera, sino predisponer a millones de estudiantes a enfrentar la noble tarea del aprendizaje con el pecho enhiesto, la cabeza clara y el alma optimista. La “Aurora” es fúnebre, oscura, amenazante. La Universidad de Connecticut entrevistó a 1.200 personas, les pasó la “Aurora” y el 99 % arriesgó que se trataba de un responso. Si la Guerra de las Galaxias estuviera musicalizada con canciones patrias, pequeño, a Darth Vader le habrían puesto “Aurora” cada vez que entraba. Por si fuera poco, está llena de cosas incomprensibles como la parte esa de la estela en el purpurado cuello.
Nada puedo hacer para ayudarte a sobrellevar la “Aurora”, pequeño. Sólo que intentes pensar en otra cosa. En algo agradable, por ejemplo en las gotas de lluvia sobre las rosas o los bigotes de los gatitos bebé. Pero te aseguro -¡mal rayo me parta si no!- que algún día las autoridades –porque no pueden ser tan hijos de puta- recapacitarán e izarán la bandera al ritmo de algo un poco más pulenta y acorde a tus gustos personales, tal vez la música de las Chicas Super Poderosas o de los Power Rangers; y tu estadía en la escuela será sólo un poco menos espantosa.
El Himno: Tedio y Confusión. Primero, pequeño, prepárate a escuchar el Himno en cada ocasión más o menos patria, pero también puede ocurrir que lo escuches en la tele, mientras unos señores de aspecto bastante turbio lo entonan con fervor durante algo llamado “acto proselitista”; o en la tele “de aire” (esa que está antes de la tele donde pasan dibujos animados las 24 hs. del día), cuando termina la programación; lo pasan, ya que estamos, porque están obligados a hacerlo a través de una Ley, lo que te dará una idea de lo querida y añorada que es esta canción.
El himno tiene dos escollos principales muy muy muy muy difíciles; pero si los superas el resto será pan comido. El primero es esa parte donde dice “y los libres del mundo responden al Gran Pueblo Argentino salud”. Esta parte, por algún motivo –yo creo que un error de imprenta- debe ser cantada tres veces; la primera de forma muy solemne, la segunda con una cancioncita más amigable, y la tercera vuelta a la primera forma.
Nadie entiende por qué, ni lo justifica el “guión” de la canción. Tampoco se entiende por qué la “vez del medio” es diferente, o por qué la “tercera vez” es igual a la primera. La gente suele embrollarse y cantar la “vez del medio” igual a la “primera vez”, o sentirse insegura acerca de si cantarla tres o cuatro veces o tal vez dos.
Lo mejor es que en esta parte muevas la boca pero no cantes nada. Nadie lo notará, porque durante lo que dura este escollo están todos mirándose entre ellos, como pidiendo ayuda. Por último, la Cometra (Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno) ya ha enviado el pedido a Presidencia para que esta oración se cante una sola vez.
El otro escollo es cuando dice “Coronados de gloria viva-a-a-a-a-a-a-a-mos”. Por favor, pequeño, no me tomes como la autoridad máxima en esta “Parte del Himno”. No tengo la más puta idea, pequeño, de si la cantidad de “aes” es correcta. Nadie lo sabe. La gente tira una cantidad de “aes” al azar y reza para que no le falte ni le sobre ninguna. Calculo que el cráneo que inventó esta parte (no sé si habrá sido Vicente López o Planes) tampoco lo sabía y habrá confiado en que las generaciones futuras lo resolverían por decantación. Para superar este escollo, te recomiendo lo siguiente: en lugar de cantar diferentes “aes”, canta una sola, bien larga, y sube y baja la cabeza alternativamente. Producirá el mismo efecto.
Superados estos dos escollos, el Himno sale como piña.
Himno a Sarmiento: Alegría y Creatividad. El Himno a Sarmiento, pequeño, levanta un poco más. Es más alegre y no tiene prácticamente un acorde menor. Es cierto que Sarmiento no es muy querido por los estudiantes, y no necesariamente movidos por afanes indigenistas o mazorqueros, sino por eso de que inventó la escuela.
La Marcha de San Lorenzo: Energía y Sentimiento.Trágico de la Vida. Esta Marcha, pequeño, cuya melodía los nazis utilizaron para entrar a París, será una de tus favoritas durante toda tu infancia y luego, probablemente, te hinche un poco las pelotas. Uno de los secretos que hacen a La Marcha de San Lorenzo querible es su “letra alternativa”, que reza así: “Febo asoma / punto y coma / los zapatos de mi abuelo son de goma / Y los míos / son de acero / para darle una patada al zapatero”. Es mi obligación, pequeño, contarte –aunque probablemente esto no te importará un bledo, ya que eres un “pequeño hipotético”- que en mi infancia yo cantaba “para darle más trabajo al zapatero”, la versión “políticamente correcta” de la letra alternativa (golpear a un artesano, un trabajador, probablemente de baja extracción social puede resultar chocante para algunas almas sensibles). También tiene más sentido. Sin embargo, la versión de la “patada” ha relegado a la otra a un segundo plano, por razones estrictamente humorísticas. Es mucho más efectiva, desde el punto de vista de la comicidad, darle una patada a alguien que darle más trabajo.
Notarás también que esta canción, cantada en los actos de homenaje al Gral. San Martín, dedica casi la mitad de la letra al personaje del Sargento Cabral. Esto, pequeño, refleja el espíritu melancólico y trágico de nosotros los latinos (tú incluido, pequeño, no te hagas el vivo). Leemos en los manuales que San Martín fue salvado por el Sargento Cabral y por el Soldado Baigorria, que atravesó como a un pollo al español que atacaba al Libertador. Pero parece que de Baigorria ni noticias. ¿Qué hizo Cabral que no hiciera Baigorria? Morirse. Claro, al muerto le damos media marcha, aparte como si hubiera sido el único cadáver de toda la Guerra de la Independencia.
En fin, pequeño, si vas a cantar la “letra alternativa”, procura hacerlo adoptando la técnica que utilizan todos tus congéneres: La mirada apuntando al piso, la voz susurrante y unas risillas contenidas atravesando todo el tema.
(El gran y todopoderoso Podeti)
http://weblogs.clarin.com/podeti/archives/128737.php