Queridos nietos Taringueros, el próximo 23 de enero se cumplirá un año de mi registro en Taringa! …Y este es mi post N° 30! No lo puedo creer!
Necesitaba compartirles mi alegría por su aceptación y respeto.
No es común encontrarme con compañeros de mi edad en la web y mucho menos en sitios de jóvenes como este.
En realidad, uds. cambiaron mi vida!
Me sentí querido, tenido en cuenta, valorado, respetado y hasta en oportunidades, importante para algunos.
A mi edad, los “viejos” generalmente y actualmente, hemos dejado de ser referentes para la juventud. Y no quiero hacer aquí apología de mis pares, que no contribuyeron para ese logro.
En mi familia, hijos, nietos y amigos, acuden a mi consultándome sobre este ciber mundo.
Y no les cuento como se desboca la risita de Patan dentro mio, cuando acierto en mi respuesta.
Y todo gracias …a todos:
A los que me ayudaron “avivandome” como postear,a los que me bardearon ayudándome a redoblar mis esfuerzos por superarme, a los que me criticaron, porque me ayudaron a “dudar” de mis verdades, a los que me ignoraron demostrándome que no todos pensamos igual.
Y como olvidarme de mi compañero de males?
Cita:De:Kal3l
Enviado:2007-09-16 21:38:10
Asunto:hola!
Mensaje:jorlui:
Muchas gracias, la verdad que sos uno de los pocos que se dedico por lo que veo a mirar con detenimiento mi post.
Y un gracias, muy especial para manolo12 (padrinazo), Adrius (al fin amigos?), Hulio (U-ru-gua-yo), Petinato (La Plata presente), Rage (me enseño a citar) y a otros admis con los que no tuve mucha oportunidad de acercamiento, pero algún post me borraron.
Una mas y no los jodo mas!:
Muchachos, ayuden a los viejitos animándolos a navegar por la web, ese mar de comunicación que nos pertenece a todos. Animen a sus abuelos, padres, hermanos, tíos y tímidos amigos.
Sean generosos y pacientes con ellos.
Regalandoles sus conocimientos, se sentirán orgullosos de haberlos ayudado
… a comprender “su mundo”. Como lo hicieron conmigo!
Gracias!
_______________________________________________________________________
UN AÑO
Un año... una vida.
Un día en el que todo cambia, y sonreímos.
Un día en el que todo pudo ser confuso,
donde nuestros pensamientos se agrietaron
y nuestros sueños murieron lentamente,
con nuestras esperanzas... o tal vez no.
Un año, tal vez para olvidar,
quizá para recordar por el resto de nuestra vida.
Un día, en cualquier mes, donde nos enamoramos,
conocimos al fin a nuestro amor verdadero,
despedimos para siempre a esa persona que tanto nos dañó,
o simplemente vivimos igual que otros tiempos atrás.
Pero...todo cambia.
Y tal vez, fue el momento para encontrar o dejar de lado,
para amar u olvidar completamente, para erguirse triunfante
o morder el polvo de la angustia y la desesperación,
para creer una vez más en nosotros mismos y volver a intentarlo.
Un día, un momento...
en el que pudimos saber para dónde íbamos, o tal vez no,
dónde pudimos tocar todas las puertas de la oportunidad o la inacción,
dónde estuvimos en completa soledad, y nadie se apiadó de nuestros gritos,
donde estuvimos al final, rodeados de todo eso que soñamos
durante nuestras esperanzas más audaces.
Un día, un lugar, un momento...
dónde aprendimos a crecer, a perdonar, a pedir, a dejar,
a reintentar, a invocar, a sufrir, a querer y amar y tal vez,
fue cuando nos dimos cuenta que somos valiosos y únicos.
Un día, un momento, un año,
donde todo cambia, donde todo se transforma, donde la vida va y viene,
donde las palabras se olvidan y los hechos marcan la diferencia.
Un año más... donde esperamos dar lo mejor y recibir otro tanto,
donde reímos, lloramos, perdimos, ganamos, morimos, renacimos, olvidamos,
quisimos, amamos, rezamos, y finalmente nos encontramos.
Un día, en el que tuvimos la oportunidad de mirar por última vez a nuestra madre,
a nuestro padre, a nuestros hermanos, a nuestros amigos,
o... a esa persona que dejó su marca indeleble en nuestro corazón.
Y volver...
volver a intentarlo una vez más, otro día, en otro lugar, en otro momento...
una nueva oportunidad, esa que nunca termina a pesar que pasen los años,
ese fuego eterno que siempre nos quema por dentro y nos dice que todavía
queda un camino más por recorrer, esa palabra que nos alienta
y nos dice que aún no es tiempo de bajar los brazos.
Y nos quedamos quietos, pensando, haciendo un balance;
y asentimos o negamos, cavilamos o confirmamos,
destrozamos o construimos, recordamos o quizá, olvidamos para siempre.
Y todo en un año, que no es más que un eslabón de una gruesa cadena de historias.
Un día, un lugar, un momento, una vida...
Un año.