Vivimos en tiempos de hipercomunicación. Ésta interfiere en cada cosa que hacemos
o dejamos de hacer. Como seres humanos que somos seguimos amando la vida, más
resulta, que en dicho contexto, ya no nos asusta tanto la muerte. La muerte es del otro: del
que sale en la portada del diario, a través de los parlantes de la radio o en la pantalla del
noticiario. En el living de casa, todos estamos seguros.
A raíz de un accidente que sufre un ser querido suyo, Joaquín, un joven de 25 años que
vive en Río Cuarto, comienza a sospechar que detrás del consumo diario de noticias se
esconde la más descarada hipocresía humana: la “Naturalización de la Muerte”.
o dejamos de hacer. Como seres humanos que somos seguimos amando la vida, más
resulta, que en dicho contexto, ya no nos asusta tanto la muerte. La muerte es del otro: del
que sale en la portada del diario, a través de los parlantes de la radio o en la pantalla del
noticiario. En el living de casa, todos estamos seguros.
A raíz de un accidente que sufre un ser querido suyo, Joaquín, un joven de 25 años que
vive en Río Cuarto, comienza a sospechar que detrás del consumo diario de noticias se
esconde la más descarada hipocresía humana: la “Naturalización de la Muerte”.