Un espacio que revive la historia del sombrero de paja toquilla en los últimos 70 años se encuentra a pocos metros de la Bajada del Padrón.
Aquí se conoce desde el tejido tradicional declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO hasta las herramientas y máquinas que usan los artesanos para elaborar el sombrero.
En medio de las casas patrimoniales ubicadas en la Calle Larga y Padre Aguirre en el Centro Histórico funciona desde hace 15 años el Museo del Sombrero de Paja Toquilla de la familia Paredes Roldán para complementar su fábrica que abrió sus puertas en 1946.
El Museo ocupa el tercer piso de una vivienda de nueve plantas que tiene salida a la Calle Larga y a la orilla del río Tomebamba que divide la Cuenca antigua y moderna.
Origen
Renata Paredes, responsable del área de exportación, manifestó que el museo se creó para exponer las herramientas y máquinas que a lo largo de los años utilizaron en la fábrica que implementó su abuelo Rafael Paredes, quien falleció a poco tiempo de su inauguración. “Mi abuelito era una persona de cientos de oficios, uno de ellos fue confeccionar el sombrero de paja toquilla”.
Paredes expresó que el incremento de turistas que llegaron a la ciudad también motivó la apertura del Museo para que conozcan el proceso de tejido a mano y que con el paso de los años evolucionaron las herramientas y técnicas por la exportación.
Salas
El museo muestra la elaboración del sombrero hace 70 años, 50 años y 30 años. A la par con el desarrollo tecnológico se pueden observar piedras de mármol, mazos, máquinas de coser, hormas, prensas, entre otros instrumentos que llaman la atención de sus visitantes.
Vannesa Salazar, guía del museo, expresó que en la primera sala, que corresponde al trabajo que se hacía hace 70 años, a través de cuadros que cuelgan de una pared, se cuenta el complejo proceso para obtener la paja toquilla de palmeras que se cultivan en la Costa, especialmente en las provincias de Manabí y Esmeraldas.
Se debía cortar, cocinar y poner al sol para obtener las hebras.
En ese entonces, luego de tejer las hebras de la paja toquilla, se utilizaba una piedra de mármol sujeta al suelo donde se colocaba el sombrero para golpearlo con un mazo dándole flexibilidad y suavidad. Para blanquear el sombrero se trituraba en piedra el azufre para colocar los residuos en un molino obteniendo un polvo que se mezclaba con agua donde se colocaba el sombrero, agregó.
En la segunda sala se puede retroceder 50 años, cuando las herramientas en aluminio para elaborar el sombrero como hormas, moldes, reguladores de tamaño, vaporizador y máquinas de coser se utilizaban para dar el acabado que con el paso de los años fueron reemplazas por máquinas industriales.
Los actuales equipos que utilizan en la fábrica hace 30 años, para darle el acabado al sombrero que adquieren de las tejedoras de los cantones Chordeleg, Gualaceo y Sígsig, se encuentran exhibidos en la tercera sala.
Entre las máquinas están prensas, tacadoras o maseteadoras y máquinas de coser industriales.
Aquí también se exponen una diversidad de sombreros que varían en su precio dependiendo de la fineza de las hebras.
El lugar es el espacio perfecto para que las personas conozcan sobre el sombrero de paja toquilla, una artesanía que se vende en los principales mercados del mundo y que en Azuay tiene a sus principales productores.

Aquí se conoce desde el tejido tradicional declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO hasta las herramientas y máquinas que usan los artesanos para elaborar el sombrero.
En medio de las casas patrimoniales ubicadas en la Calle Larga y Padre Aguirre en el Centro Histórico funciona desde hace 15 años el Museo del Sombrero de Paja Toquilla de la familia Paredes Roldán para complementar su fábrica que abrió sus puertas en 1946.
El Museo ocupa el tercer piso de una vivienda de nueve plantas que tiene salida a la Calle Larga y a la orilla del río Tomebamba que divide la Cuenca antigua y moderna.
Origen
Renata Paredes, responsable del área de exportación, manifestó que el museo se creó para exponer las herramientas y máquinas que a lo largo de los años utilizaron en la fábrica que implementó su abuelo Rafael Paredes, quien falleció a poco tiempo de su inauguración. “Mi abuelito era una persona de cientos de oficios, uno de ellos fue confeccionar el sombrero de paja toquilla”.
Paredes expresó que el incremento de turistas que llegaron a la ciudad también motivó la apertura del Museo para que conozcan el proceso de tejido a mano y que con el paso de los años evolucionaron las herramientas y técnicas por la exportación.
Salas
El museo muestra la elaboración del sombrero hace 70 años, 50 años y 30 años. A la par con el desarrollo tecnológico se pueden observar piedras de mármol, mazos, máquinas de coser, hormas, prensas, entre otros instrumentos que llaman la atención de sus visitantes.
Vannesa Salazar, guía del museo, expresó que en la primera sala, que corresponde al trabajo que se hacía hace 70 años, a través de cuadros que cuelgan de una pared, se cuenta el complejo proceso para obtener la paja toquilla de palmeras que se cultivan en la Costa, especialmente en las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Se debía cortar, cocinar y poner al sol para obtener las hebras.
En ese entonces, luego de tejer las hebras de la paja toquilla, se utilizaba una piedra de mármol sujeta al suelo donde se colocaba el sombrero para golpearlo con un mazo dándole flexibilidad y suavidad. Para blanquear el sombrero se trituraba en piedra el azufre para colocar los residuos en un molino obteniendo un polvo que se mezclaba con agua donde se colocaba el sombrero, agregó.
En la segunda sala se puede retroceder 50 años, cuando las herramientas en aluminio para elaborar el sombrero como hormas, moldes, reguladores de tamaño, vaporizador y máquinas de coser se utilizaban para dar el acabado que con el paso de los años fueron reemplazas por máquinas industriales.
Los actuales equipos que utilizan en la fábrica hace 30 años, para darle el acabado al sombrero que adquieren de las tejedoras de los cantones Chordeleg, Gualaceo y Sígsig, se encuentran exhibidos en la tercera sala.
Entre las máquinas están prensas, tacadoras o maseteadoras y máquinas de coser industriales.
Aquí también se exponen una diversidad de sombreros que varían en su precio dependiendo de la fineza de las hebras.
El lugar es el espacio perfecto para que las personas conozcan sobre el sombrero de paja toquilla, una artesanía que se vende en los principales mercados del mundo y que en Azuay tiene a sus principales productores.