
Simone Giertz tiene 25 años, vive en un barco y es inventora. Se dedica a construir robots que la despiertan a bofetadas, le ponen el lipstick o le sirven el cereal con desastrosos resultados. Y lo hace a propósito.
Originalmente su intención era crear máquinas que facilitaran las actividades de la vida cotidiana; después se dio cuenta de que era mucho más divertido construir robots que lo hicieran todo mal.
“Muchas personas piensan que soy ingeniera, pero en realidad no”, dijo Giertz a Insider. “Ésa es una de las cosas que quiero decirle a la gente: no necesitas estudiar ingeniería para ser inventora”.
En su canal de YouTube, con más de 100mil suscriptores, puedes ver sus inventos (¡No te pierdas la máquina de aplausos, la de lavar dientes y la de cortar verduras!).
Actualmente se encuentra trabajando en una mochila-refrigerador, una casa-submarino y un escusado a prueba de sonido.