En el medio del desierto
hay un niño llorando,
"¿por qué lloras pequeño?".
susurro entre dientes.
"La luna ama al sol,
mas, ¿a quién podría amar yo?
¿quién podría amarme?
¡mi mente se mueve por la oscuridad!
Y desde aquel momento
vi algo en sus ojos,
en mi piel lo siento
el pequeño está roto.
Ha sido destrozado,
quién debía cuidarle su corazón tomó
y cuando más le necesitaba
solo lo dejó.
Ahora el niño vaga entre ruinas,
llorando en la calle de la desolación.
Preguntó si lo extrañaría cuando se vaya
y lloré,
porque de todas las personas que hay
a quién más quiero es a él.
¡Ay niño del espejo!
Pronto te encontraré
donde el invierno sea cálido
y los ángeles me devuelvan mis alas.
El tiempo pasó,
desde que el niño del espejo me abandonó
mas hoy por la mañana
le vi de nuevo y me sonrió.
Juntos emprenderemos un viaje
hacia el dorado, la eternidad
no necesitamos equipaje
solo amor y bondad.
Y aunque el incubo nos persiga
para adelante miraremos,
lo importante no es con qué alas
sino alzar vuelo.
Pronto llegará el día,
en que el sol brille para los dos
ese día entonces, a ti
mi niño del espejo, te diré adiós.
No importarán esos sueños rotos,
ni la vida que no pudo ser,
incluso, si viniera la muerte,
con ella danzaría
pero no me malentiendas
mi niño del espejo,
pues yo te extrañaría.
Y el niño del espejo río,
río melancólicamente,
porque vivió tantos años de dolor,
mas ahora voy camino a la inmortalidad
y a esa infancia perdida
es tiempo de decir, adiós.
hay un niño llorando,
"¿por qué lloras pequeño?".
susurro entre dientes.
"La luna ama al sol,
mas, ¿a quién podría amar yo?
¿quién podría amarme?
¡mi mente se mueve por la oscuridad!
Y desde aquel momento
vi algo en sus ojos,
en mi piel lo siento
el pequeño está roto.
Ha sido destrozado,
quién debía cuidarle su corazón tomó
y cuando más le necesitaba
solo lo dejó.
Ahora el niño vaga entre ruinas,
llorando en la calle de la desolación.
Preguntó si lo extrañaría cuando se vaya
y lloré,
porque de todas las personas que hay
a quién más quiero es a él.
¡Ay niño del espejo!
Pronto te encontraré
donde el invierno sea cálido
y los ángeles me devuelvan mis alas.
El tiempo pasó,
desde que el niño del espejo me abandonó
mas hoy por la mañana
le vi de nuevo y me sonrió.
Juntos emprenderemos un viaje
hacia el dorado, la eternidad
no necesitamos equipaje
solo amor y bondad.
Y aunque el incubo nos persiga
para adelante miraremos,
lo importante no es con qué alas
sino alzar vuelo.
Pronto llegará el día,
en que el sol brille para los dos
ese día entonces, a ti
mi niño del espejo, te diré adiós.
No importarán esos sueños rotos,
ni la vida que no pudo ser,
incluso, si viniera la muerte,
con ella danzaría
pero no me malentiendas
mi niño del espejo,
pues yo te extrañaría.
Y el niño del espejo río,
río melancólicamente,
porque vivió tantos años de dolor,
mas ahora voy camino a la inmortalidad
y a esa infancia perdida
es tiempo de decir, adiós.