InicioArteLos Extraños (Mi Libro) - 1 - Ángeles
Buenas comunidad taringuera, les traigo el primer capitulo de mi libro titulado "Los Extraños" el cual subo en exclusiva para taringa y futuramente podrán comprar en versión física si lo desean. Entes de leer este capitulo, si es que no lo has echo, sería bueno que leas el prefacio, así mas o menos sabes de que va la obra. Esta aquí: Si no podes leer correctamente el post, bajá hasta la parte escrita. Ángeles Muchashojas estaban arrancadas del cuaderno de tapa dura en el que ahora estababuscando algo, la pequeña mesa de la estación de servicio estaba tan colmada depapeles, daba la impresión de alguien que salió apurado de algún lugar, llevándoseentre los brazos todo lo que encontró; con la esperanza de que “eso” quenecesita este entreverado en alguno de todos los papeles; Pero ahora todo eldesastre estorbaba y no encontraba nada importante, o no recordaba que era loque estuvo haciendo, pues no parecía importarle demasiado ninguna de lascarpetas, papeles, servilletas, agendas, hojas arrancadas o apuntes suelos. Curiosamente, el solo miraba su celular con laexpresión de quien espera un milagro. De un momento a otro, su expresión comenzóa tomar severidad; una impaciencia le hizo morderse los labios y la mirada seobscureció perdida en la ventana; Sus manos temblaban al levantar algo y enreposo sus dedos jugaban esa coreografía de alzarse y caer desde el meñiquehasta el índice. Se veía temeroso, con las manos dudaba,cada tanto leía lo que encontraba bajo unos papeles como en un ataque deresponsabilidad, pero en lapsus casi cronometrados levantaba el celular queindolente no le decía nada y en un movimiento lo dejaba de nuevo en la mesaboca abajo. Le agarraba, escribía algo velozmente, loeliminaba y dejaba el celular boca abajo sobre la mesa. Nuevamente le sostenía entre los dedos,miraba y revisaba todos sus contactos una y otra vez velozmente para desistir ycerrar el celular, dar vuelta el cuaderno de tapa dura con las hojas faltantes,quedar en presencia de ambos, recorrercon la mirada la mesa, dejar el celular boca abajo sobre el cuaderno y mirarpor la ventana con nerviosismo. Repitió esta coreografía al nerviosismo uncuarto de hora; Parecía haber perdido algo, pues con insistencia buscabarespuestas de alguien en su celular al no encontrarlas en la mesa. Se agarró la cabeza y luego de respirar pesadamentelevanto la mano pidiendo la cuenta a la mesera, quien le cobró casi sinmirarle. No parecía alguien del lugar, vestía conun abrigo levita de color marrón obscuro, camisa celeste, corbata, una bufanday guantes. Su acento era probablemente heredado más de libros que deconversaciones y sus ojos obscuros y tristes hacían desviar la mirada dequienes le hablaban. Guardo todos sus papeles prácticamente dela misma forma como los había sacado, Salió sacando del bolsillo de la camisaun paquete de cigarrillos de una marca extraña, apretó uno entre sus labios yal encenderlo quedó paralizado en la puerta. Sin atinar a dar paso en ningunadirección, hizo uno temeroso a un lugar y arribo por el camino contrario;Haciendo una larga pitada sacó el teléfono nuevamente y el rostro se lecompungió mientras leía que el nuevo mensaje que había recibido era de suproveedor de señal por una promoción Noaquella noticia, pues parecía esperar algo terrible o quizá simplemente algo.Comenzó a temblar y palideció; su apariencia parecía tan enferma que cualquieraque le viese pensaría que estaba a punto de desmayarse. Lo notó una joven quecaminaba distraída por el mismo sendero, hizo una expresión de asombro y se leacercó. -¡Dios mío! ¿Estás bien? -¿Cómo? ¿Quién? ¿Yo? –Pregunto consorpresa señalándose –Si, todo en orden –Sonrió. -Deberías cuidarte, parece que tenesfiebre –Replico ella llevándole una mano a la frente. -No, Solo estoy cansado –Sonrío eltranseúnte apartándole con suavidad la mano. -Ah, bien –Se “despidió” El quedó tan perplejo por la pregunta, ypor ese sentido de cuidado que se encontró experimentando la sensación de aúntener su mano entre los dedos, parafraseo la situación nuevamente pero dandodiferentes respuestas. Llego hasta la esquina con la misma posición de la manoa la altura de los hombros, como había quedado al retirarse la extraña, «no, deecho no estoy muy bien, -¿Qué te pasó?, podría contestarte con un café» «Deecho me siento algo enfermo, Gracias por preocuparte» Pensaba, mientrascaminaba y el sol del fin de la tarde le mostró donde estaba y entonces recordóno haberse despedido, como un autómata sacó su cuaderno de tapa dura, arrancóuna hoja y la pozo sobre la tapa mientras del bolsillo una lapicera Salióafilada cual espina, escribió unas pocas líneas y cuando guardo el cuadernoemprendió el camino a buscarla, sus ropas dieron un gracioso giro de inerciapor su vuelta en U Caminando rápido y jugueteando con lamirada le reconoció el abrigo de lejos y el nerviosismo hacía acrecentar suspasos, no se dio cuenta sino hasta que le tuvo a salto de peón que seguíasonriendo, antes de poder pensar que era lo que estaba haciendo le tocó elhombro izquierdo con la mano derecha y ella giró con una expresión de sorpresa aúnantes de verle; -Emm… Gracias –Dijo luego de un tosido quele aclaró la garganta y enseñado el papel doblado por la mitad continuó –Digo,por preocuparte. -Por nada –Sonrió ella nerviosa mientrasmiraba tras el, incrédula dirigió su mirada al papel -¿Se me ha caído? -No, es para vos. Cuando ella cogió el papel, el dio mediavuelta y comenzó a caminar rápido, con cierta esperanza de ser llamado por lajoven, con alguna muestra de cariño por lo escrito, o un adiós que nunca llegó.Pero tampoco parecía esperar nada, ahora su morral repleto de papeles erainconsecuente y caminó sonriente al hogar notando como todas las personas de lacalle parecían observarle con extrañeza, notó triste como su sonrisa llamaba másatención que su dolor. -Dame unos chicles y un encendedor, a ver espérame–Dijo la joven al momento meter su mano al bolsillo buscando dinero, y en lugarde un billete maltrecho encontró un pedazo de papel arrugado que tenía estaspalabras escritas: “Los ángeles existen, pero son más realesde lo que uno piensa, a veces ni ellos saben que son uno. Los ángeles sonhumanos que ponen alas o hacen sentir bellos a los condenados” Espero les haya gustado. Espero algún comentario y gracias por leer Fb: Fb.com/Martyn.perkynson Tw: @MartynPerkynson Tumblr: Www.del-humo-a-las-palabras.tumblr.com Deviantar: www.sta.sh/016u2ae20npp Correo: Ariaspm@live.com
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