Espero que les gusten y que dejen sugerencias para poder mejorarlos
EL YETI
La ventisca era fuerte. La cueva de cristal en la que se habían refugiado los tres hermanos brillaba como un diamante. Nunca hubieran imaginado que su momento llegaría tan rápido, de una manera tan inesperada. Solo quedaban algunos trozos de los esquíes que habían alquilado para pasar una divertida tarde. Pero el destino tenia otras cosa en mente. La avalancha los había alcanzado y ahora estaban encerrados en una cueva esperando a que sus corazones pararan de latir. Todos querían ser el primero, asi no sufrían. No tenían comida, ni agua. Nadie sabia que habían ido a esquiar. Sus padres estaban en el restaurante del hotel. Las únicas luces eran las 3 linternas que llevaban los jóvenes. El reflejo de los trillisos se alcanzaba a ver en todos los lados de esa caja de cristal en la que perecerían. Un ruido se escucha. Venian a salvarlos. Una de las paredes de la cueva temblo y se vino abajo. Un hombre cubierto de nieve apareció. Los jóvenes se alegraron, saltaron y agradecieron. El hombre no emitia sonido alguno. Los miraba curiosamente. Hacia mucho tiempo que buscaba comida. En las caras de los chicos se reflejaba el miedo. El enorme monstruo se acercaba. Gritaron. No había escape.
EL ESPANTAPAJAROS
La vieja cabaña en el medio del campo estaba a oscuras. El temible espantapájaros vigilaba las cosechas de los cuervos. La luna llena era la única fuente de luz. Esa noche era distinta. Los pájaros no revoloteaban, intentando conseguir comida. El viento no soplaba.
El sol asoma en el horizonte, y el gallo canta. El viejo granjero se levanta. Se dirige hacia el espantapájaros para revisarlo, como hace diariamente. Estaba raro. Demasiado espeluznante. El espantapájaros sonrie tenebrosamente. El pobre viejo se apresura y entra en la cabaña. La cabaña estaba distinta. El campo estaba distinto. Alguien no estaba en el lugar que le correspondía. Por la ventana no se veía nada. No se veía ese espanapajaros sonriente que cuidaba las cosechas. No estaba. El granjero agarra el telofono y llama a emergencias. Ya era tarde. El espantapájaros lo habia agarrado. El viejo se desmaya.
La vieja cabaña en el medio del campo estaba a oscuras. La luna llena era la única fuente de luz. Pero esa noche también era distinta. Los pajaros no revoloteaban, intentando conseguir comida. El espantapájaros se veía distinto. Usaba anteojos y tenia una barba blanca. El viejo sonreía tenebrosamente.
Muchas gracias!
EL YETI
La ventisca era fuerte. La cueva de cristal en la que se habían refugiado los tres hermanos brillaba como un diamante. Nunca hubieran imaginado que su momento llegaría tan rápido, de una manera tan inesperada. Solo quedaban algunos trozos de los esquíes que habían alquilado para pasar una divertida tarde. Pero el destino tenia otras cosa en mente. La avalancha los había alcanzado y ahora estaban encerrados en una cueva esperando a que sus corazones pararan de latir. Todos querían ser el primero, asi no sufrían. No tenían comida, ni agua. Nadie sabia que habían ido a esquiar. Sus padres estaban en el restaurante del hotel. Las únicas luces eran las 3 linternas que llevaban los jóvenes. El reflejo de los trillisos se alcanzaba a ver en todos los lados de esa caja de cristal en la que perecerían. Un ruido se escucha. Venian a salvarlos. Una de las paredes de la cueva temblo y se vino abajo. Un hombre cubierto de nieve apareció. Los jóvenes se alegraron, saltaron y agradecieron. El hombre no emitia sonido alguno. Los miraba curiosamente. Hacia mucho tiempo que buscaba comida. En las caras de los chicos se reflejaba el miedo. El enorme monstruo se acercaba. Gritaron. No había escape.
EL ESPANTAPAJAROS
La vieja cabaña en el medio del campo estaba a oscuras. El temible espantapájaros vigilaba las cosechas de los cuervos. La luna llena era la única fuente de luz. Esa noche era distinta. Los pájaros no revoloteaban, intentando conseguir comida. El viento no soplaba.
El sol asoma en el horizonte, y el gallo canta. El viejo granjero se levanta. Se dirige hacia el espantapájaros para revisarlo, como hace diariamente. Estaba raro. Demasiado espeluznante. El espantapájaros sonrie tenebrosamente. El pobre viejo se apresura y entra en la cabaña. La cabaña estaba distinta. El campo estaba distinto. Alguien no estaba en el lugar que le correspondía. Por la ventana no se veía nada. No se veía ese espanapajaros sonriente que cuidaba las cosechas. No estaba. El granjero agarra el telofono y llama a emergencias. Ya era tarde. El espantapájaros lo habia agarrado. El viejo se desmaya.
La vieja cabaña en el medio del campo estaba a oscuras. La luna llena era la única fuente de luz. Pero esa noche también era distinta. Los pajaros no revoloteaban, intentando conseguir comida. El espantapájaros se veía distinto. Usaba anteojos y tenia una barba blanca. El viejo sonreía tenebrosamente.
Muchas gracias!