Guarida traslúcida
Escóndete en el cristal,
tu realidad sale a traslucir.
Se ve tu enojo en realidad
de que tu rostro logre deducir
De los espejos fijos,
de tu fría falsedad,
el libro no tiene portada
y así de fácil te eh de juzgad
No aceptas nada,
no puedes aceptar
que tu cara destapada
todos logren observar
Desde lo que es hoy,
y en que tu vida has basado
ya es lo mismo ese cristal
eso eres, aún estando disfrazado
_____________________________________________________
El Arduo amanecer
La sed que saciara,
a tu mente en sequía.
En esta esquina puedes doblar
hacia la razón de la armonía
El dolor que curará
a tu sueños en tinieblas
De este mundo puedes tomar,
la paciencia por madurar
La sangre que cauterizó
a tu tajo de confianza,
y de esta vida garantizó
de que cuesta formar alianzas
El desamparo que motivó
a formar tu esperanza,
y que entonces te destinó
a no fijar alabanzas
Todo esto tu eres
terquedad en la portada
que te dio quereres
y que tu bandera este alzada
_____________________________________________________
Viceversa
El presente es confuso.
Presiento la viceversa
Relación de mejorar,
que lo veo inconsistente
de que mañana madrugar;
de que me noto más conciente
Una sola entidad
regula las reglas hoy,
donde antes el anarquismo,
es “contra la piedra me doy”
Chocar una vez,
y sin dudar
tomar carrera
y volver a chocar
Por con lo elemental inventar
un nombre a cada cual,
lo que un primate podría,
no dejo de ser un animal
Mira atrás con la verdad
solo empeorar es la realidad,
de la cultura del renacentismo
prefiero mas el paleolítico
Volver atrás,
y lograr el engrane
que ayeite en un consecuente,
y que el mundo gane
----
JAJAJAJA.
Siempre que tu mente sea como una cacerola,
Tapala.
Porque no sirven de nada los conocimientos impuestos.
Siempre que tu corazón sea como un libro,
Cerralo,
Porque la dialéctica y las palabras en cuestiones del cuore... no suman ni restan.
En palabras: pensar... Pensar en palabras...
Enormes discuciones filosóficas, grandes dudas, terribles miedos.
El miedo a no pensar en palabras es lo que nos hace, precisamente, pensar en palabras.
No pensar en palabras: es sentir... Y es eso a lo que tenemos que acostumbrarnos.
Porque yo puedo pensar: tengo unas terribles ganas de sacarme los zapatos.
Y sin las palabras, sin la uniformidad abecedárica de "t e n g o u n a s g a n a s t e r r i b l e s d e s a c a r m e l o s z a p a t o s" recién sin todas esas letras que putrifican, quitan sentido, a mis verdaderas ganas de sacarme los zapatos; llegaría minúsculamente a estar cerca de tener REALES ganas de sacármelos. De cualquier otro modo; tendría palabras, letras ordenadas en mi mente que cual lorito repetiría: SACATE, SACATE LOS ZAPATOS QUE TENÉS GANAS.
________
Para Buenos Aires
Buenos Aires; estás loca. Loca de atar, tenés un par de patitos fuera de la fila...
Buenos Aires, un poco me volás, no sé... el frío, tus luces, los colectivos.
Todos andamos así, medio impunes por toda vos, Buenos Aires, albergue transitorio de la desidia y el esoterismo, y el erotismo también, porqué no. Acá casi siempre todos te cojen con la mirada, o si no te cojen te tratan de desvestir. Cualquiera sea, eh, una paloma, un viejo verde, una nenita en el subte, el almacenero... cualquiera.
Yo te camino, Buenos Aires, y te veo cada día más anaranjada, más plateada, o dorada... bronce. Ahí está; sos como de bronce, Buenos Aires... y estás un poquito tocada, pero un poquito nada más, simpáticamente alejada de la cordura, como yo. Estás fría últimamente. Te camino con las patitas congeladas, así dando pasitos cortos y rápidos, y todos me van cojiendo, naturalmente, y entre ellos también se cojen, somos sexópatas natos, los que vivimos acá desde que nacimos, Buenos Aires; sabrás...
¡Uf! Caminar por el centro... qué lindo caminar por el centro y darse cuenta de que vos, Buenos Aires, tenés clavada una aguja justo en Av. Córdoba y Cerrito, que tenés las mil historias, que sos tema de conversación de mil cafés, Buenos Aires... Y que los mejores cafés son los que están situados en tus esquinas. Eso se lo dijo su papá, a un personaje muy tibio y muy tierno que hospedás, Buenos Aires, sin siquiera darte cuenta, aunque yo creo que tenés cierta preferencia por algunos transeúntes y él debe estar entre tus veinte preferidos. No, tontacha, no me ofendo, ya sé que yo también.
Y no pasás pero ni un poquitito por desapercibida, y menos en invierno... con tus monumentos en tus respectivas plazas... y plaza Misserere tiene algo que no sé qué, ¿viste?
Hablando de todo un poco siempre me las hacés inusuales, Buenos Aires ¿qué te pasa?
Te caigo bien.
Vos a mí también, che.
De veras.
Como cantándote un tango te lo digo.
___________
Ves al sol.
Con tu frente, ves al sol.
Estás ahí, danzando frenético o acaso piropeando a una hormiguita
que camina indecisa con un pedacito de flor encima,
guiándose únicamente por el olor.
Ves al sol con la frente,
con las manos,
con el glande,
con la mente,
conmigo aferrada a tu panza como si fuese mi parapente,
con la magia que desborda de tu barba,
y ves al sol.
Te observo detenidamente;
y yo también veo al sol.
Cada vez que te miro,
Se te está escapando siempre.
________________
Declaración
¿Puede ser que no me importe el poder?
Que lo escupa y después me lo coja cuarenta y cinco veces, para luego darle una patadita... mearle encima, olvidarlo, ni usarlo... cagarlo a golpes o directamente cagarlo.
Limpiarme el culo con el poder... y después limpiar el piso, total qué importa, el culo lo tengo limpio, no voy a manchar el piso... la onda es pasarme el poder por el culo.
Agarrarlo como si fuera un pescado todo muerto, en estado de descomposición, con olor a horrible... y darle duro contra la mesada tantos golpes como veces me cago en él. Saltarle arriba, pisarlo todo, agarrar cuarenta mil alfileres y practicar acupuntura con el poder. Cortarlo todo todo todo con un cuchillo o con una gilette bien filosa. Vomitarle encima y empujarlo contra una pared. Dejarlo solo en un cuartito bien oscuro y empezar a hacer ruidos que lo asusten... sacarle de a poquito pero toda, la piel.
Taparle la boca y atarle las manos: regocijarme cuando no se pueda mover... cuando no sepa qué hacer. ¿Puede ser?
Ah, sí.
Puede.
Chau.
----
Vos y yo.
Somos como una picadura, como una hermosa picadura insaciable... Una picadura a la que rascamos y sin embargo nos sigue picando dulce y apasionadamente.
Vos.
Te encantás a cada segundo con mi exagerada bondad, con todo eso que los hombres nunca buscan en una mujer porque les da mucho miedo. Te maravillás. Inexorablemente te maravillás porque no entendés cómo hago para hacerte esas caricias tan lindas, que me decís que te gustan, que me rogás que te haga, con unas manos tan chiquitas y tontas. Y no me entendés. Sinceramente; no me entendés ni un poco... pero acaso ¿la gota de agua entiende qué está haciendo cuando cae en el medio de un estanque perturbandolo todo, y es, por un instante, la cosa más cautivante del Universo, incluso, de todos los posibles universos paralelos? No. No lo entiende.
Yo.
Me deshago cuando te miro y de un modo inconcebible hacés que toda la tristeza de mis años, estos años vagos y efímeros, se disipe y pueda convertirse en retazos de fugaces sinfonías, que van dilapidándose sin ningún tipo de orden en el centro de la noche, en su purísimo eje. Y todos ellos están dedicados a tus dedos, que me resultan algo extremadamente hermoso. Y te molesto. Te molesto con juegos un poco pueriles y un poco sexuales en los que me acerco y me alejo de tu cuerpo como si yo fuese del mar, una ola indecisa, para luego resfregar mi cachete contra el tuyo y mirar para abajo porque me da un poco de vergüenza mirarte a los ojos después de tan evidente e intrépida persuación.
Vos y yo.
Envolviéndonos en palabras.
Jugando con el tiempo.
Sin roles. Sin conjeturas. Sin prejuicios. Sin miedos.
----
En mi único yo unísono,
Habitan muchos más yoes que yoan yoyean llanto.
También hay otros que yoan yoyean canto.
Otros: Yoan yoyean risa.
Por otro lado están los que yoan yoyeando y lloran espanto...
Y muchos más yoes yoyeros que yoan dudando.
De mis múltiples yoes, rescato: a todos.
¡Que ninguno quede afuera de mi yo único y unísono!
(Este yo permanente, que vive pensando, o piensa que vive, o simplemente yoa como los otros yoes tantos.)
¿Y qué si yoyeo?
¿Cuáles yoes cuántos tantos?
¿Qué diablos yoyean mis yoes mientras yo(yeo) dudando vivo?
¿Qué dudando?
Del yo conformado.
¿Y cómo no dudar con estos yoes que yoyean todo todo con su encanto?
Dudando de las dudas.
¡Ah!:
¿El yo unísono desecha a mis muchos yoes tantos, o aprende a vivir con ellos yoyeando?
¿O acaso la solución es yoyear con mi yo de ocasión cuando este yo se preste a yoyear, o mejor dicho, a yozinizar?
¿O yoyeo sin yo? ¿O dejo de ser yoyeando?
¿Soy cuando yoyeo, o nunca fuí porque nací yoyeando?
________
Debiera escribir acaso,
Acerca de tu piel.
Serena mariposa.
Máximo placer en el duodeno.
Fuera otra de las cosas,
de las que escribir debiera,
Tu respiración.
Mas no puedo.
Escala de suspiros,
En "La" Mayor.
---------------
En Julio: plic-placs.
Gota tras gota de gotera aburrida,
Va humectándome el alma,
Poniendome blandos los poros,
Haciendo que me hinche,
Como una esponja vieja,
Que va perdiendo las ganas,
De hacer las cosas diarias...
Esas cosas de Julio, cotidianas...
Como tomar mate,
Jugar al truco,
Pasear al perro,
O regar las plantas.
________
Estas palabras,
Son tuyas enteramente.
Podés hacer con ellas,
Lo que se te ocurra;
Declarar una guerra,
Abrir la persiana,
Pasear desnudo;
O leer el diario.
Son tuyas del todo.
Desde "estas" hasta "casilleros",
Te pertenecen.
Estas palabras,
Que sólo a vos te corresponden,
Te las dedico,
Mientras vamos juntos de la mano por la vida,
Salteando casilleros.
______________
Las pelusas -o destellos de materia opaca- que transitan el aire, se me meten por todas partes y absorben mi tristeza, llenándome de escencia hogareña, en el caso de que tal cosa exista.
Vuelan como naves chiquitísimas y aterrizan en mi ombligo con una gracilidad perfecta.
Todo este cuerpo pelusiento que hoy soy, llenado por completo de partículas de polvo y tela, te mira y se ríe sin mesura.
(Lea lo siguiente como si se estuviese durmiendo tiernamente, pero a la vez cantando al mismo tiempo que da una tremenda carcajada mientras tiene múltiples orgasmos, que hacen que usted piense que los conejos son muy inteligentes)
Parecés embalsamado.
Qué lindo que sos cuando estás acostado.
Entra luz por los agujeritos de la frazada.
Y tenés redondelitos luminosos en la cara.
Estamos locos pero abrazados.
Qué lindo esto de estar a tu lado.
---------
La moza de la vereda.
Dicen que por las calles del otro lado del rio, una dama de sonrisa soleada caminaba por la acera de su ciudad, una ciudad llena de edificios, de fragancias urbanas, y de gente con cara de preocupada.
Uno de los tantos vagabundos que habitaban la zona la vio pasar.
A todo esto, ella disminuyo el paso, hasta detenerse frente a el.
-Buen día.
-Buen día....
-...¿Tiene hambre?
-Si, bastante.
-¿No le molestaría que le traiga algo para comer?
-No, realmente no. La verdad que muchas gracias- exclamo el señor que yacía en la vereda.
-¡Buenísimo!. Ahora dígame....¿que le gustaría comer?
El vagabundo, comenzó a lagrimear, y su cara se rejuveneció de esperanza:
-No lo puedo creer......Hacía mucho tiempo que alguien no me preguntaba que deseaba comer.
(basado en una historia real)
Escóndete en el cristal,
tu realidad sale a traslucir.
Se ve tu enojo en realidad
de que tu rostro logre deducir
De los espejos fijos,
de tu fría falsedad,
el libro no tiene portada
y así de fácil te eh de juzgad
No aceptas nada,
no puedes aceptar
que tu cara destapada
todos logren observar
Desde lo que es hoy,
y en que tu vida has basado
ya es lo mismo ese cristal
eso eres, aún estando disfrazado
_____________________________________________________
El Arduo amanecer
La sed que saciara,
a tu mente en sequía.
En esta esquina puedes doblar
hacia la razón de la armonía
El dolor que curará
a tu sueños en tinieblas
De este mundo puedes tomar,
la paciencia por madurar
La sangre que cauterizó
a tu tajo de confianza,
y de esta vida garantizó
de que cuesta formar alianzas
El desamparo que motivó
a formar tu esperanza,
y que entonces te destinó
a no fijar alabanzas
Todo esto tu eres
terquedad en la portada
que te dio quereres
y que tu bandera este alzada
_____________________________________________________
Viceversa
El presente es confuso.
Presiento la viceversa
Relación de mejorar,
que lo veo inconsistente
de que mañana madrugar;
de que me noto más conciente
Una sola entidad
regula las reglas hoy,
donde antes el anarquismo,
es “contra la piedra me doy”
Chocar una vez,
y sin dudar
tomar carrera
y volver a chocar
Por con lo elemental inventar
un nombre a cada cual,
lo que un primate podría,
no dejo de ser un animal
Mira atrás con la verdad
solo empeorar es la realidad,
de la cultura del renacentismo
prefiero mas el paleolítico
Volver atrás,
y lograr el engrane
que ayeite en un consecuente,
y que el mundo gane
----
JAJAJAJA.
Siempre que tu mente sea como una cacerola,
Tapala.
Porque no sirven de nada los conocimientos impuestos.
Siempre que tu corazón sea como un libro,
Cerralo,
Porque la dialéctica y las palabras en cuestiones del cuore... no suman ni restan.
En palabras: pensar... Pensar en palabras...
Enormes discuciones filosóficas, grandes dudas, terribles miedos.
El miedo a no pensar en palabras es lo que nos hace, precisamente, pensar en palabras.
No pensar en palabras: es sentir... Y es eso a lo que tenemos que acostumbrarnos.
Porque yo puedo pensar: tengo unas terribles ganas de sacarme los zapatos.
Y sin las palabras, sin la uniformidad abecedárica de "t e n g o u n a s g a n a s t e r r i b l e s d e s a c a r m e l o s z a p a t o s" recién sin todas esas letras que putrifican, quitan sentido, a mis verdaderas ganas de sacarme los zapatos; llegaría minúsculamente a estar cerca de tener REALES ganas de sacármelos. De cualquier otro modo; tendría palabras, letras ordenadas en mi mente que cual lorito repetiría: SACATE, SACATE LOS ZAPATOS QUE TENÉS GANAS.
________
Para Buenos Aires
Buenos Aires; estás loca. Loca de atar, tenés un par de patitos fuera de la fila...
Buenos Aires, un poco me volás, no sé... el frío, tus luces, los colectivos.
Todos andamos así, medio impunes por toda vos, Buenos Aires, albergue transitorio de la desidia y el esoterismo, y el erotismo también, porqué no. Acá casi siempre todos te cojen con la mirada, o si no te cojen te tratan de desvestir. Cualquiera sea, eh, una paloma, un viejo verde, una nenita en el subte, el almacenero... cualquiera.
Yo te camino, Buenos Aires, y te veo cada día más anaranjada, más plateada, o dorada... bronce. Ahí está; sos como de bronce, Buenos Aires... y estás un poquito tocada, pero un poquito nada más, simpáticamente alejada de la cordura, como yo. Estás fría últimamente. Te camino con las patitas congeladas, así dando pasitos cortos y rápidos, y todos me van cojiendo, naturalmente, y entre ellos también se cojen, somos sexópatas natos, los que vivimos acá desde que nacimos, Buenos Aires; sabrás...
¡Uf! Caminar por el centro... qué lindo caminar por el centro y darse cuenta de que vos, Buenos Aires, tenés clavada una aguja justo en Av. Córdoba y Cerrito, que tenés las mil historias, que sos tema de conversación de mil cafés, Buenos Aires... Y que los mejores cafés son los que están situados en tus esquinas. Eso se lo dijo su papá, a un personaje muy tibio y muy tierno que hospedás, Buenos Aires, sin siquiera darte cuenta, aunque yo creo que tenés cierta preferencia por algunos transeúntes y él debe estar entre tus veinte preferidos. No, tontacha, no me ofendo, ya sé que yo también.
Y no pasás pero ni un poquitito por desapercibida, y menos en invierno... con tus monumentos en tus respectivas plazas... y plaza Misserere tiene algo que no sé qué, ¿viste?
Hablando de todo un poco siempre me las hacés inusuales, Buenos Aires ¿qué te pasa?
Te caigo bien.
Vos a mí también, che.
De veras.
Como cantándote un tango te lo digo.
___________
Ves al sol.
Con tu frente, ves al sol.
Estás ahí, danzando frenético o acaso piropeando a una hormiguita
que camina indecisa con un pedacito de flor encima,
guiándose únicamente por el olor.
Ves al sol con la frente,
con las manos,
con el glande,
con la mente,
conmigo aferrada a tu panza como si fuese mi parapente,
con la magia que desborda de tu barba,
y ves al sol.
Te observo detenidamente;
y yo también veo al sol.
Cada vez que te miro,
Se te está escapando siempre.
________________
Declaración
¿Puede ser que no me importe el poder?
Que lo escupa y después me lo coja cuarenta y cinco veces, para luego darle una patadita... mearle encima, olvidarlo, ni usarlo... cagarlo a golpes o directamente cagarlo.
Limpiarme el culo con el poder... y después limpiar el piso, total qué importa, el culo lo tengo limpio, no voy a manchar el piso... la onda es pasarme el poder por el culo.
Agarrarlo como si fuera un pescado todo muerto, en estado de descomposición, con olor a horrible... y darle duro contra la mesada tantos golpes como veces me cago en él. Saltarle arriba, pisarlo todo, agarrar cuarenta mil alfileres y practicar acupuntura con el poder. Cortarlo todo todo todo con un cuchillo o con una gilette bien filosa. Vomitarle encima y empujarlo contra una pared. Dejarlo solo en un cuartito bien oscuro y empezar a hacer ruidos que lo asusten... sacarle de a poquito pero toda, la piel.
Taparle la boca y atarle las manos: regocijarme cuando no se pueda mover... cuando no sepa qué hacer. ¿Puede ser?
Ah, sí.
Puede.
Chau.
----
Vos y yo.
Somos como una picadura, como una hermosa picadura insaciable... Una picadura a la que rascamos y sin embargo nos sigue picando dulce y apasionadamente.
Vos.
Te encantás a cada segundo con mi exagerada bondad, con todo eso que los hombres nunca buscan en una mujer porque les da mucho miedo. Te maravillás. Inexorablemente te maravillás porque no entendés cómo hago para hacerte esas caricias tan lindas, que me decís que te gustan, que me rogás que te haga, con unas manos tan chiquitas y tontas. Y no me entendés. Sinceramente; no me entendés ni un poco... pero acaso ¿la gota de agua entiende qué está haciendo cuando cae en el medio de un estanque perturbandolo todo, y es, por un instante, la cosa más cautivante del Universo, incluso, de todos los posibles universos paralelos? No. No lo entiende.
Yo.
Me deshago cuando te miro y de un modo inconcebible hacés que toda la tristeza de mis años, estos años vagos y efímeros, se disipe y pueda convertirse en retazos de fugaces sinfonías, que van dilapidándose sin ningún tipo de orden en el centro de la noche, en su purísimo eje. Y todos ellos están dedicados a tus dedos, que me resultan algo extremadamente hermoso. Y te molesto. Te molesto con juegos un poco pueriles y un poco sexuales en los que me acerco y me alejo de tu cuerpo como si yo fuese del mar, una ola indecisa, para luego resfregar mi cachete contra el tuyo y mirar para abajo porque me da un poco de vergüenza mirarte a los ojos después de tan evidente e intrépida persuación.
Vos y yo.
Envolviéndonos en palabras.
Jugando con el tiempo.
Sin roles. Sin conjeturas. Sin prejuicios. Sin miedos.
----
En mi único yo unísono,
Habitan muchos más yoes que yoan yoyean llanto.
También hay otros que yoan yoyean canto.
Otros: Yoan yoyean risa.
Por otro lado están los que yoan yoyeando y lloran espanto...
Y muchos más yoes yoyeros que yoan dudando.
De mis múltiples yoes, rescato: a todos.
¡Que ninguno quede afuera de mi yo único y unísono!
(Este yo permanente, que vive pensando, o piensa que vive, o simplemente yoa como los otros yoes tantos.)
¿Y qué si yoyeo?
¿Cuáles yoes cuántos tantos?
¿Qué diablos yoyean mis yoes mientras yo(yeo) dudando vivo?
¿Qué dudando?
Del yo conformado.
¿Y cómo no dudar con estos yoes que yoyean todo todo con su encanto?
Dudando de las dudas.
¡Ah!:
¿El yo unísono desecha a mis muchos yoes tantos, o aprende a vivir con ellos yoyeando?
¿O acaso la solución es yoyear con mi yo de ocasión cuando este yo se preste a yoyear, o mejor dicho, a yozinizar?
¿O yoyeo sin yo? ¿O dejo de ser yoyeando?
¿Soy cuando yoyeo, o nunca fuí porque nací yoyeando?
________
Debiera escribir acaso,
Acerca de tu piel.
Serena mariposa.
Máximo placer en el duodeno.
Fuera otra de las cosas,
de las que escribir debiera,
Tu respiración.
Mas no puedo.
Escala de suspiros,
En "La" Mayor.
---------------
En Julio: plic-placs.
Gota tras gota de gotera aburrida,
Va humectándome el alma,
Poniendome blandos los poros,
Haciendo que me hinche,
Como una esponja vieja,
Que va perdiendo las ganas,
De hacer las cosas diarias...
Esas cosas de Julio, cotidianas...
Como tomar mate,
Jugar al truco,
Pasear al perro,
O regar las plantas.
________
Estas palabras,
Son tuyas enteramente.
Podés hacer con ellas,
Lo que se te ocurra;
Declarar una guerra,
Abrir la persiana,
Pasear desnudo;
O leer el diario.
Son tuyas del todo.
Desde "estas" hasta "casilleros",
Te pertenecen.
Estas palabras,
Que sólo a vos te corresponden,
Te las dedico,
Mientras vamos juntos de la mano por la vida,
Salteando casilleros.
______________
Las pelusas -o destellos de materia opaca- que transitan el aire, se me meten por todas partes y absorben mi tristeza, llenándome de escencia hogareña, en el caso de que tal cosa exista.
Vuelan como naves chiquitísimas y aterrizan en mi ombligo con una gracilidad perfecta.
Todo este cuerpo pelusiento que hoy soy, llenado por completo de partículas de polvo y tela, te mira y se ríe sin mesura.
(Lea lo siguiente como si se estuviese durmiendo tiernamente, pero a la vez cantando al mismo tiempo que da una tremenda carcajada mientras tiene múltiples orgasmos, que hacen que usted piense que los conejos son muy inteligentes)
Parecés embalsamado.
Qué lindo que sos cuando estás acostado.
Entra luz por los agujeritos de la frazada.
Y tenés redondelitos luminosos en la cara.
Estamos locos pero abrazados.
Qué lindo esto de estar a tu lado.
---------
La moza de la vereda.
Dicen que por las calles del otro lado del rio, una dama de sonrisa soleada caminaba por la acera de su ciudad, una ciudad llena de edificios, de fragancias urbanas, y de gente con cara de preocupada.
Uno de los tantos vagabundos que habitaban la zona la vio pasar.
A todo esto, ella disminuyo el paso, hasta detenerse frente a el.
-Buen día.
-Buen día....
-...¿Tiene hambre?
-Si, bastante.
-¿No le molestaría que le traiga algo para comer?
-No, realmente no. La verdad que muchas gracias- exclamo el señor que yacía en la vereda.
-¡Buenísimo!. Ahora dígame....¿que le gustaría comer?
El vagabundo, comenzó a lagrimear, y su cara se rejuveneció de esperanza:
-No lo puedo creer......Hacía mucho tiempo que alguien no me preguntaba que deseaba comer.
(basado en una historia real)
