Estoy aburrido en el trabajo, estoy a la espera de que el cliente arregle lo que necesita para trabajar yo hacer mi parte. Así que para matar el tiempo, les comparto una historia que escribí hace un tiempo.
SINOPSIS
El verano colapsa en el inverno, las hojas de los arboles van del suelo a su tallo, la
lluvia cae hacia los cielos y el sol sale por el oeste. Días de reversa, tiempo indeciso y frágil
convergiendo en su punto de inicio y final, pero ¿Quién observa esta convergencia? ¿Quién es
testigo del todo y la nada?
En su intento por cambiar el cauce del tiempo, un hombre lo dará todo para
reestablecer la realidad distorsionada que se ha creado sobre su vida llevándolo al límite
humano pensable.
DÍA 0
Era una tarde bastante agradable, ya iba de camino a mi casa luego de salir del trabajo. Debido a que me queda cerca puedo ir caminando, además me hace bien. Así puedo despejar mi mente. Ser profesor de secundaria puede ser bastante agotador.
Lidiar día a día con tantos adolescentes que creen que manejan su vida sin ayuda de nadie puede deteriorar a cualquiera. Viendo este atardecer todos los días al salir del instituto me tranquiliza. Sintiendo la brisa que acaricia mi piel de una manera tan suave y sutil, que me hace regocijar por el atardecer frente a mis ojos con ese cielo naranja camino a mi hogar.
Cruzando la cuadra para llegar a mi casa, logro divisar a la señora Itawa. Es una anciana que se mudó a nuestra urbanización hace bastante tiempo. Vino desde Kyoto acompañada de sus dos hijos. Makawa, el hijo varón, es un hombre de negocios. Un sujeto que, aunque tiene estatura promedio, tomó en serio lo de mantenerse en forma. Siempre llevando traje y corbata con un mostacho bastante peculiar. Él logró fundar su propia compañía de transporte. La mitad de los taxis que trabajan en la ciudad son de él.
En el instituto tuvimos la incursión de un estudiante extranjero debido a la llegada de la señora Itawa. Fue Kanae, su hija. Ella es menor que Makawa por 4 años, así que aún no ha terminado la secundaria. Y sí, es mi alumna. Es una chica bastante aplicada, tiene una piel blanca como la nieve y un cabello tan oscuro como el ébano que le llegaba a la cintura.
Siempre tardo más tiempo en volver a mi casa porque me quedo revisando los informes de los estudiantes y planeando la clase del siguiente día. No me gusta llevar trabajo a la casa, así que si lo puedo evitar haciéndolo antes de irme del instituto, mejor.
La señora Itawa estaba limpiando el frente de su casa cuando iba de camino, amablemente nos saludamos, pero había algo distinto esta tarde. Se le veía cansada, con ojeras que se marcaban visiblemente en su piel blanca y arrugada por el tiempo. Ver esto me deja intrigado, así que con preocupación, pero tratando de no ser imprudente le pregunto el por qué de su estado. A lo que ella responde con una mirada fija, continuada de una sonrisa cálida.
– Una vieja como yo a veces encuentra difícil el descanso necesario, hay días en los que reposar no es suficiente. Aunque eso no es lo que me tiene así ahora.
No logro comprender qué es lo que la señora Itawa me estaba diciendo, quizá hablaba a manera de proverbio como lo hacen en su país. O eso creí. De igual manera, ateniéndome a lo que dijo, sobre que el descanso no era lo que la tenía así, decidí indagar aún más para conocer el problema real.
Mientras riega su jardín de flores que lleva cultivando desde que arribó al país, me cuenta que algo está ocurriendo en su habitación. Cada vez que ha intentado dormir escucha siete golpes en la pared. Uno detrás de otro en un tiempo justo, como si estuviesen cronometrados.
Observando el agua caer sobre los tulipanes, describe como si fuese un golpe seco de nudillos sobre una mesa de madera fina, pero saliendo de la pared. Ella lo describe como un llamado, de lo cual yo no me convenzo del todo, así que le pido permiso para simplemente inspeccionar su habitación y saber si la señora no corre peligro. Es cierto que ella es muy reservada, pero he logrado entablar una buena amistad con la señora y su hija.
Al entrar a su casa, puedo ver que hay alguien en la sala, al asomarme noto que era la joven Kanae, haciendo la tarea que yo le había dejado ese día en el instituto. No sé por qué me quedo viéndola durante un corto periodo fijamente, hasta que golpeo el dorsal de la entrada con el puño suavemente dos veces. Ella, tímida como en clase, saluda y sigue con su tarea. Yo espero a la señora Itawa para seguir a su habitación y poder corroborar lo que la anciana decía previamente.
La señora Itawa perdió a su esposo tres años después del nacimiento de Kanae, esa fue una de las principales causas de que dejara Kyoto. Yo apenas estaba estudiando pedagogía cuando ellos tres llegaron. Así que he visto como ambos crecieron desde que arribaron. Al llegar a la habitación de la anciana, me quedo a un lado de la puerta sin entrar. No sé por qué, simplemente no me sentí cómodo, pero la señora Itawa me dijo que no había problema; así que a pesar de la incomodidad, pasé.
Mientras veía su habitación, pude observar que tenía una pequeña mesa con retratos de Makawa y Kanae cuando eran niños. También de su difunto esposo.
– Me reconforta tener su retrato ahí, junto a Kanae y Makawa. Me hace sentir que él los cuida.
Dice la señora Itawa con melancolía en su voz. Aunque eso no le impide mostrarme el lugar donde ella dice que salen los ruidos.
Esto era extraño, era una pared que no está adjunta a nada. Solo el exterior. No había tuberías que pasaran en el interior, ni parecía que algo hubiese hecho un hueco para escabullirse adentro. Lo que me hizo pensar que alguien estaba tratando de molestarla perturbando su sueño, pero me pregunto ¿Con qué fin?
Tocando la pared con la palma de mi mano tratando de sentir una posible ondulación que dejarían los golpes si fuesen tan constantes y fuertes como ella dice, siento un pequeño vacío en la fachada de la pared, pero al hacerlo, oigo un estruendoso trueno que incluso me tapa los oídos de tal potencia.
No me di cuenta, pero al voltear observo que la puerta de la habitación estaba cerrada, estaba yo solo. Al mirar por la ventana puedo ver como el cielo se torna gris, la lluvia deja caer su velo rápidamente empapando todo debajo de ella.
Golpeo la puerta de la habitación varias veces llamando a la señora Itawa o a Kanae diciéndoles que la puerta de la habitación se trabó y no deja abrirla desde adentro, pero es inútil, es como si no hubiese nadie en la casa.
Al voltear la mirada a la ventana nuevamente para ver si había un transeúnte que me ayudara a comunicarme con alguien que estuviese en la casa, nadie pasaba, las calles estaban desoladas. Intento con mi celular, pero la señal estaba muerta y no creí que llamar al 911 fuese pertinente para esto.
Intenté abrir la ventana, pero algo la atascaba. Traté con todas mis fuerzas, sentí el ardor en mis manos de tanto esfuerzo que hice, pero no daba resultados. El ambiente se iba haciendo más frío cada segundo, llevaba diez minutos encerrado en esta habitación, pero a mí me parecían horas y la lluvia no amenizaba la situación.
Esta invocaba truenos que resonaban en mi pecho y relámpagos que iluminaban todo lo que podía ver. La desesperación me consumió más rápido de lo que pude prevenir e intenté romper la puerta, aunque sabía que no le iba a agradar a la señora Itawa.
Me preparo, pero cuando le voy a dar el primer golpe, oigo un golpe en la pared. Era un golpe seco, justo donde había sentido el vacío. No sé qué hacer, me quedo observando el lugar de donde creo provino el sonido y oigo un segundo golpe segundos después, este se sincroniza con un relámpago sin trueno. Conté cuantos segundos hay entre cada uno, era un total de siete segundos.
Al sexto golpe, la lluvia dejó de caer, pero el frío se intensificó, lo pude sentir penetrante en mi piel, hasta mis huesos. En segundos sentí el aire salir de mis pulmones como si se estuviese congelando en mi tráquea.
Siete segundos después de eso, el último golpe sonó, un relámpago me cegó y un trueno me dejó casi sordo. Cuando levanto la vista, veo que en frente de mí, en la pared, había un agujero negro. No llevaba a ninguna parte, no se podía ver nada en él. Parecía como si absorbiese la realidad en la que nos encontramos para llevarla a su propio mundo.
Levanto mi mano cuidadosamente y la acerco a este agujero. Un borde fino, era el círculo más perfecto que había visto y su borde era tan afilado como una hojilla. Cuando voy a retirar el dedo, siento una fuerza que atrae mi mano de tal manera que no puedo combatir. Trato de jalarla fuera de esta rebanadora extraña, pero con un impulso sobrehumano me hace chocar contra la pared y luego soy expulsado con gran fuerza estrellando mi cuerpo contra un escritorio pequeño que había a mi espalda.
Helado por el frío en la habitación, dolorido por el golpe y el terror que esto me produjo, me miro el dedo y observo que tengo una especie de cicatriz en forma de anillo, el cual tiene siete cuadros a su alrededor.
El vidrio de la ventana, totalmente empañado con pequeñas partes de hielo por el frío, yo tumbado en el piso, y esta cicatriz en forma de anillo me hacen entrar en pánico, así que comienzo a golpear la puerta con todas mis fuerzas, pero cuando volteo la mirada nuevamente a la pared había un problema. El que en un momento era un pequeño hueco, estaba creciendo. Se estaba expandiendo tan rápidamente que, al realizarme, ya había alcanzado el techo.
¿Este es mi final? ¿Soy preso de una pesadilla en una ilusión retorcida generada por mi mente? ¿O esto es real? Mientras me hacía estas preguntas, el agujero se hacía más grande, tanto que abarcaba la mitad de la habitación.
Me quedo mirándolo fijamente. Si mi fin es así, lo tomo y acepto lo que venga luego. Mientras veo determinado a la sombra generada, esta se detiene. No crece más. Es como si quisiera darme una oportunidad para pensar.
Cierro mis ojos y trato de tener algo en mente para mi final, pero por más patético que parezca, no visualizo a nadie. Ni si quiera a mí mismo. Así que abro mis ojos, y en menos de un segundo veo que la sombra se abalanza hacia donde estoy.
Siento un golpe tan fuerte en todo mi cuerpo que me quiebra, o al menos es como si me quebrase cada hueso.
¿Morí? ¿Por qué todo está en negro? ¿Estoy en el interior de la sombra? ¿O simplemente esto es lo que hay después? Oscuridad.
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