¿Qué es la memoria?
Es la encargada de traer a "nuestra cabeza" los recuerdos y ocupa un lugar primordial en el sistema cognitivo pero ... ¿qué más?
Es una de las funciones cognitivas -es decir, que permite adquirir conocimientos- del cerebro. Se trata de una función que, como el lenguaje, la atención, el razonamiento y la lógica, sirve para organizar nuestras relaciones con el mundo exterior. Permite adquirir informaciones, almacenarlas y, posteriormente, reutilizarlas. Durante la etapa que media entre la adquisición de la información y su almacenamiento, se forman trazos mnésicos que pueden permanecer en la memoria el mayor tiempo posible y ser evocados y reutilizados fácilmente más adelante.
Es una de las funciones cognitivas -es decir, que permite adquirir conocimientos- del cerebro. Se trata de una función que, como el lenguaje, la atención, el razonamiento y la lógica, sirve para organizar nuestras relaciones con el mundo exterior. Permite adquirir informaciones, almacenarlas y, posteriormente, reutilizarlas. Durante la etapa que media entre la adquisición de la información y su almacenamiento, se forman trazos mnésicos que pueden permanecer en la memoria el mayor tiempo posible y ser evocados y reutilizados fácilmente más adelante.
¿Cómo trabaja la memoria?
Adquirir o aprender una información, almacenarla y recuperarla: estas son las grandes funciones de la memoria, que operan en varias fases.
La primera etapa, muy corta (unas milésimas de segundo), es la memoria sensorial: cuando uno ve o escucha algo, se forma una especie de trazo sensorial que penetra en el cerebro, donde será procesado.
La segunda etapa se denomina memoria a corto plazo o memoria inmediata: es la capacidad para guardar una información durante un periodo de tiempo muy corto, de treinta a noventa segundos, dos minutos como máximo. El tiempo necesario, por ejemplo, para retener un número de teléfono, anotarlo, marcarlo o comunicárselo a alguien.
En algunas circunstancias, esta retención temporal permite modificar la información: se trata de un tipo de memoria a corto plazo denominada memoria de trabajo.
En un tercer estadio, la información es transferida a la memoria a largo plazo, con lo que se guarda de forma indefinida. Es la fase de almacenaje o de consolidación.
La primera etapa, muy corta (unas milésimas de segundo), es la memoria sensorial: cuando uno ve o escucha algo, se forma una especie de trazo sensorial que penetra en el cerebro, donde será procesado.
La segunda etapa se denomina memoria a corto plazo o memoria inmediata: es la capacidad para guardar una información durante un periodo de tiempo muy corto, de treinta a noventa segundos, dos minutos como máximo. El tiempo necesario, por ejemplo, para retener un número de teléfono, anotarlo, marcarlo o comunicárselo a alguien.
En algunas circunstancias, esta retención temporal permite modificar la información: se trata de un tipo de memoria a corto plazo denominada memoria de trabajo.
En un tercer estadio, la información es transferida a la memoria a largo plazo, con lo que se guarda de forma indefinida. Es la fase de almacenaje o de consolidación.
¿Hay un momento en el que la memoria se llena?
Con un acceso tan imponente a la información y saturados como estamos de conocimientos, acontecimientos y noticias ¿llegará un momento que nuestro cerebro sea incapaz de almacenar más información?
Para empezar, hay que tener en cuenta que en unas pocas décadas nuestra esperanza de vida prácticamente se ha duplicado. Lo que quiere decir que, a lo largo de una vida, se acumula el doble de recuerdos que antes. Además, comparada con siglos anteriores, la cantidad de información por unidad de tiempo que recibe una persona en la actualidad es colosal. Así, no es difícil calcular que la cantidad de información que recibimos se ha multiplicado hoy en día por mil o diez mil con respecto a épocas anteriores. Algunos investigadores norteamericanos hablan incluso de síndrome de saturación de la memoria, de disco duro lleno: a una cierta edad, la dificultad para recordar cosas nuevas podría deberse a que ya hemos asimilado demasiada información. Sin embargo, parece más probable que esa dificultad esté relacionada con el hecho de que al repetir las mismas cosas, día tras día, muchas de ellas se convierten en automáticas y difícilmente accesibles a nivel consciente.
La memoria es la capacidad para facilitar la formación de redes de neuronas: primero, estimula a las neuronas y, después, al recorrer varias veces los mismos caminos, facilita esos trayectos y, por tanto, las conexiones neuronales. Lo importante no es tener muchas neuronas, sino muchas conexiones entre ellas, puesto que la diferencia entre una persona que retiene una información y otra que no la retiene es que la primera tal vez tiene diez mil conexiones entre un grupo determinado de neuronas y la segunda no más de cinco mil.
El cerebro humano tiene unos cien mil millones de neuronas y, por regla general, cada neurona tiene entre una y mil conexiones, lo que equivale a decir que nuestro cerebro tiene posibilidades casi infinitas de crear conexiones neuronales sin que la memoria llegue a saturarse. Esto no significa, sin embargo, que podamos memorizarlo absolutamente todo y recordarlo después.
Para empezar, hay que tener en cuenta que en unas pocas décadas nuestra esperanza de vida prácticamente se ha duplicado. Lo que quiere decir que, a lo largo de una vida, se acumula el doble de recuerdos que antes. Además, comparada con siglos anteriores, la cantidad de información por unidad de tiempo que recibe una persona en la actualidad es colosal. Así, no es difícil calcular que la cantidad de información que recibimos se ha multiplicado hoy en día por mil o diez mil con respecto a épocas anteriores. Algunos investigadores norteamericanos hablan incluso de síndrome de saturación de la memoria, de disco duro lleno: a una cierta edad, la dificultad para recordar cosas nuevas podría deberse a que ya hemos asimilado demasiada información. Sin embargo, parece más probable que esa dificultad esté relacionada con el hecho de que al repetir las mismas cosas, día tras día, muchas de ellas se convierten en automáticas y difícilmente accesibles a nivel consciente.
La memoria es la capacidad para facilitar la formación de redes de neuronas: primero, estimula a las neuronas y, después, al recorrer varias veces los mismos caminos, facilita esos trayectos y, por tanto, las conexiones neuronales. Lo importante no es tener muchas neuronas, sino muchas conexiones entre ellas, puesto que la diferencia entre una persona que retiene una información y otra que no la retiene es que la primera tal vez tiene diez mil conexiones entre un grupo determinado de neuronas y la segunda no más de cinco mil.
El cerebro humano tiene unos cien mil millones de neuronas y, por regla general, cada neurona tiene entre una y mil conexiones, lo que equivale a decir que nuestro cerebro tiene posibilidades casi infinitas de crear conexiones neuronales sin que la memoria llegue a saturarse. Esto no significa, sin embargo, que podamos memorizarlo absolutamente todo y recordarlo después.
¿Por qué olvidamos?
A menudo los olvidos se deben al cansancio en el momento de retener un dato o una información. En ese momento creemos que lo retenemos, pero no utilizamos las habilidades adecuadas y acabamos olvidándolo. Esto se debe a que no construimos los trazos mnésicos adecuados y la información que creíamos haber almacenado se borra de nuestro cerebro.
En otros casos, creemos haber olvidado y pensamos que ya no tenemos la información en nuestro cerebro. Sin embargo, está ahí, aunque no podamos encontrarlo. La memoria es comparable a una gran biblioteca, en la que el cerebro es el bibliotecario y el recuerdo olvidado es un libro que no ha sido colocado correctamente: el bibliotecario no puede encontrarlo. Al menos, no de inmediato. Al no conseguir recordar, desistimos y nos dedicamos a otra cosa. Pero el bibliotecario continúa buscando. Por eso, al cabo de un tiempo, la palabra que teníamos en la punta de la lengua, el nombre de un conocido o el título de una película nos vienen a la memoria en el momento que menos lo esperamos. La búsqueda será tanto más difícil cuanto más cansados, estresados o inquietos nos sintamos, cuando hayamos bebido, o si estamos tomando ciertos medicamentos.
Asimismo, es más fácil perder recuerdos si no estimulamos nuestras neuronas con frecuencia, ya que el trazo mnésico se borra con el tiempo si no lo reavivamos. Nos animará pensar que guardamos en nuestro cerebro mucha más información de la que creemos. De ahí que, por ejemplo, seamos capaces de reconocer un cuadro que creíamos no haber visto nunca: de hecho, lo habíamos visto veinte años antes, pero habríamos jurado que no lo recordábamos. Sin embargo, algunas neuronas de nuestro cerebro habían mantenido su trazo.
En otros casos, creemos haber olvidado y pensamos que ya no tenemos la información en nuestro cerebro. Sin embargo, está ahí, aunque no podamos encontrarlo. La memoria es comparable a una gran biblioteca, en la que el cerebro es el bibliotecario y el recuerdo olvidado es un libro que no ha sido colocado correctamente: el bibliotecario no puede encontrarlo. Al menos, no de inmediato. Al no conseguir recordar, desistimos y nos dedicamos a otra cosa. Pero el bibliotecario continúa buscando. Por eso, al cabo de un tiempo, la palabra que teníamos en la punta de la lengua, el nombre de un conocido o el título de una película nos vienen a la memoria en el momento que menos lo esperamos. La búsqueda será tanto más difícil cuanto más cansados, estresados o inquietos nos sintamos, cuando hayamos bebido, o si estamos tomando ciertos medicamentos.
Asimismo, es más fácil perder recuerdos si no estimulamos nuestras neuronas con frecuencia, ya que el trazo mnésico se borra con el tiempo si no lo reavivamos. Nos animará pensar que guardamos en nuestro cerebro mucha más información de la que creemos. De ahí que, por ejemplo, seamos capaces de reconocer un cuadro que creíamos no haber visto nunca: de hecho, lo habíamos visto veinte años antes, pero habríamos jurado que no lo recordábamos. Sin embargo, algunas neuronas de nuestro cerebro habían mantenido su trazo.
otros post que te pueden interesar
seguime 


