

¿Cómo explicarle a un músculo que no se angustie por tu partida?
¿Cómo erradicar de mi mente tu mirada cautivante?
¿Cómo erradicar de mi mente tu mirada cautivante?
Ansío conocer las respuestas a esas dos preguntas. Tendré que soportar además del adiós, a la incertidumbre, que me está dejando un vacío absoluto en el medio de mi pecho.
Las voces de nuestros “yoes” repican en nuestro interior, implorando misericordia, para que regresemos juntos a disfrutar de nuestro olvidado amor.
El frio se adueñó, congelando para siempre la melodía, que los gorriones nos obsequiaban al amanecer de cada día. Ahora, permanecerán en silencio a causa de la ruptura, ya que nosotros escribíamos la partitura que ellos interpretaban seducidos por nuestra ternura.
Aún sigues dentro de mi piel. Tus caricias dejaron huellas difíciles de eludir. Son marcas de un sentimiento forjado desde el amor, que nació del respeto y tolerancia que envolvió a nuestra relación.
Un día, el fuego de nuestras almas menguó su incandescencia. La conexión de ellas se difuminó cómo el aire que juntos respirábamos.
Decidimos alejarnos para seguir nuevos rumbos, en donde aquéllas sujetas de la esperanza, pudieran dar con su verdadera contraparte.
Un beso profundo y manchado de desconsuelo, puso punto final a esta historia de amor que permanecerá en los recuerdos de mi enamorado corazón.

¡Muchas gracias por pasar! 