Los enigmáticos Pandaren han salido de su exótica isla para involucrarse activamente en la cada vez más cruenta guerra entre la Alianza y la Horda; y con ellos han traído un nuevo sistema de talentos, la clase Monje, una novedosa región por explorar y nuevas opciones de juego competitivas y cooperativas.
Mientras los millones de aficionados a World of Warcraft esperan impacientes el momento en el que puedan medirse al temible dragón Alamuerte, Blizzard nos ha sorprendido con el anuncio de una nueva expansión que ha suscitado más polémica de la imaginable por su estética y, sobre todo, por la llegada de los Pandaren. Una especie ya presente en el universo Warcraft, ya que participaron levemente en la tercera entrega de esta mítica serie de juegos de estrategia, pero que hasta la fecha se había mantenido muy alejada de las líneas argumentales trazadas por sus responsables. Tal vez por ello, gran parte de las novedades que incluirá este Mists of Pandaria han pasado a un muy segundo plano en detrimento de las críticas hacia el diseño y las características especiales de esta raza que, sin duda, promete entrar con mucha fuerza en el mundo de World of Warcraft.
El poder de las artes marciales
Los acontecimientos provocados por Cataclismo han permitido que la antaño oculta región de Pandaria haya quedado al descubierto, abriendo sus exóticos campos de corte oriental a la guerra entre la Alianza y la Horda. Pero los Pandaren siempre han sido una especie neutral que se ha mantenido al margen de esta contienda de forma similar a lo que ocurría, hasta la llegada de la anterior expansión, con los Goblins. Y es algo que se mantendrá hasta que alcancemos el nivel 10 de habilidad, momento en el que afrontaremos una misión especial que dirimirá la facción a la que apoyaremos. Por tanto, hablamos de la primera raza común para ambas facciones. ¿Cómo diferenciarlos entonces una vez han saltado al campo de batalla? Blizzard no ha dado muchos detalles al respecto, pero sí garantizan que serán identificables gracias a la interfaz de usuario y, seguramente, a aspectos como las vestimentas y demás, que serán distintas dependiendo de la facción escogida.
Los Pandaren están listos para unirse a la guerra entre Horda y Alianza, convirtiéndose en la primera especie compartida entre ambas facciones.
Sobre estos simpáticos personajes, que han levantado más polémica de la imaginable por sus similitudes con el protagonista de las películas Kung Fu Panda (a pesar de que la estética de estos seres era así desde Warcraft III), hay que destacar que tendrán vetadas las clases de Caballero de la Muerte, Warlock, Druida y Paladín. A cambio, mostrarán unas fantásticas dotes de combate marcial sin armas, aunque llegado el caso podrán hacer uso de determinados objetos propios de la cultura oriental. En cuanto a las habilidades raciales, éstas también pueden despertar cierta polémica por sus similitudes, nuevamente, con las películas de Dreamworks; pero no podemos olvidarnos que en las escasas apariciones de los Pandaren en el universo Warcraft, éstos siempre han sido personajes muy pasivos a los que les encanta la cerveza y la buena comida. Y precisamente este tipo de aspectos son los que se han potenciado de forma racial.
Así pues, los Pandaren obtendrán +15 puntos en la disciplina de cocina, aumentando hasta el doble los efectos beneficiosos que conseguirán tras ingerir alimentos. Dada su pasión por entrar en el mundo de los sueños, estos simpáticos seres también se restablecerán mucho más rápido que los demás al dormir, adquiriendo un 50 por ciento de reducción de daño al caer desde posiciones elevadas. Por último, dada su especialización en las artes marciales, los Pandaren contarán con una técnica capaz de paralizar durante cinco segundos a sus rivales con el contacto físico, lo que viene a descubrirnos otra de las grandes novedades de esta expansión: los monjes.
Pandaria es un lugar tan exótico como único dentro del universo World of Warcraft. ¡Explorarlo será todo un placer!
Todas las razas a excepción de los Goblins y Huargen podrán decantarse por esta clase de combatiente que estará abierta a tres estilos de juego distintos, sanador, daño por segundo y tanque, con peculiaridades que casan perfectamente con el diseño y personalidad con el que se ha querido dotar a los Pandaren. Y es que hablamos, por ejemplo, de estilos de lucha como el del “maestro cervecero”, que permitirá a los jugadores absorber todo el daño que reciben sus aliados mientras afronta las batallas con unos cuantos grados de alcohol de más en la sangre. Estos guerreros, además, usarán dos tipos de energía Chi para activar sus diferentes habilidades de combate, por lo que prometen ser un añadido fantástico en el universo World of Warcraft.
Como ya es habitual, el resto de clases sufrirán también importantes retoques para seguir buscando el equilibrio perfecto entre todos los guerreros, que ahora podrán alcanzar el nivel de habilidad 90. Pero sin duda, el aspecto más polémico en este sentido lo encontramos en el borrón y cuenta nueva que se ha aplicado en el sistema de talentos, que ahora tendrá una apariencia similar a la del prometedor Diablo III. Esto significa que cada 15 niveles los jugadores podrán escoger entre tres talentos distintos, pudiendo modificarlos en los momentos de relax para adaptar a su personaje a las diferentes situaciones de combate (no son lo mismo las batallas contra otros personajes que en misiones cooperativas). La idea, como han reconocido desde Blizzard, era evitar que todo el mundo fuera equipado con los mismos talentos como ocurrió en Cataclismo, lo que les ha llevado a eliminar muchos de éstos y convertir los más importantes en talentos naturales que se aplicarán automáticamente a cada clase de guerrero. Si es un acierto o no lo descubriremos más adelante, pero es sin duda uno de los elementos más controvertidos de esta expansión.