También conocido como “Oda del desesperado”.
Esta composición es una de las más auténticas contribuciones de la Dinastía XII a la historia de la literatura.
Constituye el primer intento de explicación de los problemas espirituales que el egipcio haya efectuado y representa un notable viaje de exploración por el alma humana.
La primera publicación fue hecha por Adolf Erman.
Fue traducida a varios idiomas.
La siguiente interpretación y análisis del poema se la debemos a Pierre Gilbert.
“…el poema es intenso en su llamada a la muerte, a la muerte reparadora.
La primera estrofa define con fuerza la actitud del hombre que se atreve a mirar a la muerte, que no puede apartar su mirada de ella, pues constituye toda su esperanza de huir a la flaqueza del vivir.
Las dos estrofas siguientes corren parejas.
No evocan más las miserias de este mundo, el poeta se siente ya en el reino donde ninguna angustia le arrebatará los aromas vivificantes, ni el bienestar de respirar la brisa o abandonarse a una ligera embriaguez.
La cuarta estrofa introduce dos nuevos temas, cada uno de los cuales será retomado en las dos últimas estrofas.
La muerte es como el fin de la lluvia porque lo pone en contacto con el sol-dios de las almas desencarnadas.
Y la muerte es el retorno al único verdadero hogar.
La penúltima estrofa amplía la alegría de ver las nubes ceder ante la luz y transporta esta iluminación al espíritu.
El signo de la abstracción, determinativo de la palabra que traduzco como buscador, indica la búsqueda de un objeto inmaterial, la sabiduría, que la vida impide conocer, la muerte nos lo revela…”
Trascripción del poema
La muerte delante de mí hoy está
Como la salud para el inválido
Como superar la enfermedad.
La muerte delante de mí hoy está
Como el perfume de la mirra
Como sentarse bajo la tienda en día ventoso.
La muerte delante de mí hoy está
Como el final de la lluvia
Como el retorno de un hombre a casa tras una campaña de ultramar.
La muerte delante de mí hoy está
Como el aroma del loto
Como sentarse en los lindes de la embriaguez.
La muerte delante de mí hoy está
Como cuando el cielo se despeja
Como un buscador llevado a lo que ignoraba.
La muerte delante de mí hoy está
Como el afán de un hombre de ver su casa de nuevo
Tras innumerables años de cautividad.