Gustav Klimt fue un pintor simbolista austríaco, y uno de los representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa.
Klimt pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado, que también manifestó a través de objetos de artesanía.
Sus obras están dotadas de una intensa energía sensual, reflejada con especial claridad en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz,3 en cierto modo herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin e Ingres.
Klimt se convirtió en un personaje muy notable en la alta sociedad vienesa, y estuvo relacionado de un modo u otro con los más notables círculos intelectuales del momento, en una época en la que Viena estaba dejando de ser la capital mundial del arte.
Tambien fue uno de los miembros fundadores de la Wiener Sezession, un grupo de artistas fundado en 1897. La Sezession había surgido como una alternativa independiente a los artistas promocionados por la Academia vienesa.
Entre sus objetivos se contaban la promoción de artistas jóvenes, la exhibición de obras producidas en el extranjero y la publicación de una revista sobre las principales obras realizadas por los miembros.
La "etapa dorada" de Klimt vino determinada por un progresivo acercamiento de la crítica y un gran éxito comercial. Muchas de sus pinturas de este período incorporan pan de oro a la pintura, aunque éste era un medio que Klimt ya había utilizado esporádicamente desde 1898.
Las obras de Klimt han batido algunos récords en las subastas de arte. En noviembre de 2003, un paisaje de Attersee fue vendido por 29 millones de dólares.
Su obra se ha identificado con la suntuosa decoración basada en dorados y elementos ornamentales de vivos colores, aunque también con formas fálicas encubiertas que indican el carácter de los dibujos en que se inspiraban.
En 1918, tras haber pasado un infarto, neumonía y la llamada gripe española, Klimt fallece inevitablemente.
En su taller dejó inacabadas gran cantidad de obras. Un número considerable de sus obras fue confiscado por la dictadura nazi.
Las astronómicas cifras alcanzadas en subastas de sus obras prueban, en cierto modo, que el éxito comercial de Klimt no ha decaído, un siglo después de su muerte.
Al que le interese, aquí está la pelicula, filmada en 2006:
Espero lo hayan disfrutado, este tipo no tenía par.