
Quien sabe mirar a su alrededor y ver que hay personas, y que no está solo, sabrá que significa respetar. Respetar es actuar dándome cuenta de que no estoy solo.
¿Cuándo enseñarles a respetar?
Los padres y los educadores no siempre pretendemos que entiendan lo que les decimos; lo importante es que desde pequeños nos oigan; inculcarles, lentamente, hábitos de reflexión y de conducta que los modelarán para toda la vida, a eso llamamos educar. Con ello, no les quitamos la libertad; al contrario, los educamos correctamente a ser libres, a modificar los malos hábitos y a tener sentido crítico.
La palabra respeto procede de una palabra latina que significa "mirar alrededor". Así, se puede afirmar que el que respeta mira a su alrededor y actúa correctamente.
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¿Cómo explicarlo a nuestros hijos?
Una forma fácil de llegar a ellos es con el ejemplo. Hacerles ver que no es lo mismo estar solo en la cima de un monte mirando de lejos un pueblo pequeñito que estar en un ómnibus lleno de pasajeros que conversan, leen o miran el paisaje.
En la cima del monte, podrían poner el reproductor de CD con toda su potencia sin faltar al respeto a nadie; en cambio, si hicieran lo mismo en el ómnibus lleno de pasajeros, posiblemente se observará el enojo de muchos pasajeros y es posible que el chofer manifieste su enojo y reclame más respeto a los demás pasajeros.
Se consideran falta de respeto: la descortesía, la insolencia, la grosería y la intromisión.
¿Cuándo comenzar a enseñarles a respetar?
Desde el principio, desde pequeñitos. Si los educamos correctamente desde pequeñitos, les estamos enseñando a ser libres, a obedecer a su conciencia, a modificar los malos hábitos y a tener sentido crítico.
La educación correcta los hará libres; una educación que no construye seres libres no es una buena educación.
Es cierto que el niño debe aprender a respetar, pero al mismo tiempo, se merece un enorme respeto; ocupémonos de que lo reciba.
