Claudia
Delatada inseguridad alumbra el corazón
las quimeras mentales se multiplican,
en decenas de unidades prolongan la angustia,
el dolor viene acompañado de un nombre, Claudia,
eterna en mis paredes, iluminada, perfecta,
dolorosa, me digo, que triste cuando viene la muerte.
En el callejón de una vieja calle, en alguna habitación,
luce el hospital maldito, de paredes pestilentes,
no hay incienso que cure la peste, no hay mirra,
que nos traiga consuelo, se muere, se nos muere,
miramos, esperamos donde nace la añoranza y el deseo,
sollozando, me digo, que triste cuando viene la muerte.
Pronto llega el velorio, rindiendo tributo, a la sátira
del vivir, tanto inesperada como burlona, se ríe,
nos escupe, se burla del dolor, de lo ajeno, del coraje,
no hay Tenorio que emule la sátira y el engaño,
siento si esto no rima, es que las lagrimas me caen encima,
tremulosas, me digo, que triste cuando viene la muerte.
¡Qué mas hubiera querido! que cubrirte en un lecho de rosas,
darte más que unos claveles, ofrecerte el cielo y el mar,
combinar la poesía en un lienzo, crearte un mundo nuevo,
lejos del dolor desgarrante, pero no pude, el poeta no lo es todo
hermana mía, ni el tiempo es cura ni receta para el dolor,
enferma, me digo, que triste cuando viene la muerte.
Delatada inseguridad alumbra el corazón
las quimeras mentales se multiplican,
en decenas de unidades prolongan la angustia,
el dolor viene acompañado de un nombre, Claudia,
eterna en mis paredes, iluminada, perfecta,
dolorosa, me digo, que triste cuando viene la muerte.
En el callejón de una vieja calle, en alguna habitación,
luce el hospital maldito, de paredes pestilentes,
no hay incienso que cure la peste, no hay mirra,
que nos traiga consuelo, se muere, se nos muere,
miramos, esperamos donde nace la añoranza y el deseo,
sollozando, me digo, que triste cuando viene la muerte.
Pronto llega el velorio, rindiendo tributo, a la sátira
del vivir, tanto inesperada como burlona, se ríe,
nos escupe, se burla del dolor, de lo ajeno, del coraje,
no hay Tenorio que emule la sátira y el engaño,
siento si esto no rima, es que las lagrimas me caen encima,
tremulosas, me digo, que triste cuando viene la muerte.
¡Qué mas hubiera querido! que cubrirte en un lecho de rosas,
darte más que unos claveles, ofrecerte el cielo y el mar,
combinar la poesía en un lienzo, crearte un mundo nuevo,
lejos del dolor desgarrante, pero no pude, el poeta no lo es todo
hermana mía, ni el tiempo es cura ni receta para el dolor,
enferma, me digo, que triste cuando viene la muerte.