InicioArte5 poemas = 5 grandes
En este posteo traigo 5 poemas los cuales son de los más grandes compositores de la liteatura lírica: Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Pablo Neruda, Federico García Lorca, y Mario Benedetti Bueno los pongo en el orden que los coloqué Poema de Jorge Luis Borges Antelación del amor Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento serán favor tan persuasivo de ideas como el mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis ávidos brazos. Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño, quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo, me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes, Arrojado a la quietud divisaré esa playa última de tu ser y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte, desbaratada la ficción del Tiempo sin el amor, sin mí. Poema de Alfonsina Storni La inquietud del rosal El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser. ¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: Tantas son que la planta morirá de este mal! El rosal no es adulto y su vida impaciente se consume al dar flores precipitadamente. Poema de Pablo Neruda La línea colorada MÁS tarde levantó la fatigada mano el monarca, y más arriba de las frentes de los bandidos, tocó los muros. Allí trazaron la línea colorada. Tres cámaras había que llenar de oro y de plata, hasta esa línea de su sangre. Rodó la rueda de oro, noche y noche. La rueda del martirio día y noche. Arañaron la tierra, descolgaron alhajas hechas con amor y espuma, arrancaron la ajorca de la novia, desampararon a sus dioses. El labrador entregó su medalla, el pescador su bota de oro, y las rejas temblaron respondiendo mientras mensaje y voz por las alturas iba la rueda del oro rodando. Entonces tigre y tigre se reunieron y repartieron la sangre y las lágrimas. Atahualpa esperaba levemente triste en el escarpado día andino. No se abrieron las puertas. Hasta la última joya los buitres dividieron: las turquesas rituales, salpicadas por la carnicería, el vestido laminado de plata: las uñas bandoleras iban midiendo y la carcajada del fraile entre los verdugos escuchaba el rey con tristeza. Era su corazón un vaso lleno de una congoja amarga como la esencia amarga de la quina. Pensó en sus límites, en el alto Cuzco, en las princesas, en su edad, en el escalofrío de su reino. Maduro estaba por dentro, su paz desesperada era tristeza. Pensó en Huáscar. Vendrían de él los extranjeros? Todo era enigma, todo era cuchillo, todo era soledad, sólo la línea roja viviente palpitaba, tragando las entrañas amarillas del reino enmudecido que moría. Entró Valverde con la Muerte entonces. "Te llamarás Juan", le dijo mientras preparaba la hoguera. Gravemente respondió: "Juan, Juan me llamo para morir", sin comprender ya ni la muerte. Le ataron el cuello y un garfio entró en el alma del Perú. Poema de Federico García Lorca Gacela del amor desesperado La noche no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré aunque un sol de alacranes me coma la sien. Pero tú vendrás con la lengua quemada por la lluvia de sal. El día no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré entregando a los sapos mi mordido clavel. Pero tú vendrás por las turbias cloacas de la oscuridad. Ni la noche ni el día quieren venir para que por ti muera y tú mueras por mí. Poema de Mario Benedetti Te acordás hermano ¿Te acordás hermano que tiempos aquellos cuando sin cortedades ni temor ni vergüenza se podía decir impunemente pueblo? cada uno estaba donde correspondía los capos allá arriba/ nosotros aquí abajo es cierto que no siempre logró colarse el pueblo en las constituciones o en las reformas de las constituciones pero sí en el espíritu de las constituciones/ los diputados y los senadores todos eran nombrados sin boato como representantes de ese pueblo ahora el requisito indispensable para obtener curules en los viejos partidos y algunos de los nuevos es no pronunciar pueblo es no arrimarse al pueblo no soñar con el pueblo incluso hubo un ministro mexicano (sabines dixit) que en el sesenta y ocho unos meses después de tlatelolco dijo/ con el pueblo me limpio el culo después de todo el tipo era sincero por otra parte en las obras más doctas de los historiadores con oficio el pueblo aún figura en las notas al pie y en el último tramo de la bibliografía pero el voquible pueblo/ en general/ es contaseña de las catacumbas de los contactos clandestinos de las exhumaciones arqueológicas de vez en cuando surge un erudito que descubre que engels dijo pueblo que gramsci el che guevara y rosa luxemburgo que mariátegui y marx y pablo iglesias dijeron pueblo alguna que otra vez y ciertos profesores que todavía tienen en sus armarios el pañuelo rojo llevan a sus alumnos al museo para que tomen nota disimuladamente de cómo eran las momias y los pueblos y claro los muchachos que absorben como esponjas se levantan sonámbulos en mitad de la noche y trotan por los blancos corredores diciendo pueblo saboreando pueblo mas como en la vigilia vigilada ya nadie grita ni murmura pueblo hay en las calles y en plazoletas en los clubes y colegios privados en las academias y en las autopistas una paz algo densa/ a prueba de disturbios y un silencio compacto/ sin fisuras algo por el estilo del que encontró neil amstrong cuando anduvo paseando por la luna sin pueblo. Bueno ahi esta todo espero que les guste Saludos
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