dijo:El retorno a la inocencia viene a ser el reencuentro con uno mismo como parte de un todo exacto, armónico, equilibrado, es el reencuentro con nuestra humanidad, con toda su naturaleza, es decir: la moderación, la fraternidad, la gentileza, el amor, la lealtad y otras cualidades que en nuestra decadente sociedad parecen extraterrenas. -Patricia Navarro Levy-
Cuando damos por sentado que tenemos todo bajo nuestro control, algo, más allá de nuestro entendimiento, nos demuestra lo contrario, descolocándonos por completo. Ese estado nos proporciona una visión hacia un mundo fantástico y quizás, ¿por qué no? Posible de alcanzar.
Ese mágico escenario puede tomar diversas formas, como por ejemplo, bosques encantados, figuras de ninfas, elfos, duendes, hadas, pero en mi caso, se presentó con una portentosa estructura angelada, llamativa, luminosa y fuera de sí.
¡Qué bella sensación produjo en mí ser, cuando me arropó con suaves suspiros de afección!
Su compañía me reconfortó, al grado de no querer desprenderme de ella. Ojalá la pudiera llevar de la mano hasta el fin de mi experiencia, ¿qué estoy diciendo? Ella siempre estará conmigo en el interior de mi corazón. Así que me quedo tranquila sabiendo que eternamente se alojará en mí, aunque no la pueda palpar ni observar.
Prefiero que encandile con su sinfonía divina a mi interior, que es el que estaba necesitando un poco de amor.
Las moléculas que me forman, pintadas por su esencia, cantan un te quiero fulminante, que expulsa a cualquier intruso venenoso, hacedor de los más terribles recelos.
Juntos nos movimos enfrascados en lo que sentíamos. Dibujamos caricias al aire, para que el viento las transmita hacia el Cosmos entero. El compartir esa mezcla de felicidad y amor acabaría con las penurias universales, obsequiándoles a cada uno, el poderoso sentimiento que nutre a nuestras pequeñas y tan preciadas almas.
¡Muchas gracias por pasar!