Macabro asesinato de una estudiante de 18 años enluta a Puerto Esperanza
Lieni “Tati” Piñeiro (18), fue vista por última vez en una motocicleta el miércoles a la noche. La hallaron degollada y semidesnuda.
La Comunidad fue sacudida en horas tempranas de ayer por la noticia de la aparición del cuerpo de Lieni “Tati” Piñeiro (18), estudiante de la sección Nocturna del Bachillerato Polivalente 20, tirado en un trillo en medio de un malezal, en inmediaciones de los populosos barrios de Esperanza I y El Progreso. La joven fue salvajemente herida y tendría signos de haber sido abusada sexualmente.
La muchacha, de conducta destacable según sus vecinos, allegados y familiares, fue vista por última vez con vida la noche anterior, en una plaza de la zona y también en una motocicleta, por lo que los pesquisas anoche realizaron varias detenciones de motociclistas, aunque en los allanamientos realizados no encontraron elementos que los vinculen.
El caso, que trae al recuerdo los crímenes de Silvia Andrea González (15), hallada muerta el 18 de octubre del 2001 en la localidad de Campo Viera, y el de María Soledad Morales (17), también asesinada brutalmente el 10 de septiembre de 1990 en Catamarca, enlutó a esta localidad ubicada a unos 250 kilómetros de Posadas y a 50 de Puerto Iguazú.
El hallazgo del cuerpo
Cuando eran aproximadamente a las 5.30 de ayer, un changarín de 22 años que caminaba hacia su trabajo se encontró sorpresivamente con un cuerpo tirado atravesado en el trillo y tratando de determinar el sexo del mismo, entre la espesa niebla y el frío de esa hora, pudo distinguir que se trataba de una joven mujer que yacía con su cuerpo bañado en sangre. A simple vista notó las heridas en varias partes del cuerpo, que le habría ocasionado su muerte.
La joven estaba semidesnuda, con pantalones y ropa interior bajos hasta los pies, y la remera y una campera levantadas, con presuntos signos de haber sido abusada sexualmente.
El cuerpo de la víctima estaba a pocos metros de un trillo vecinal, entre las malezas en una zona ubicada a un kilómetro del suroeste de la zona urbana de Esperanza y a unos 50 metros de una calle de tierra.
En el trillo hallaron sangre en un trayecto de unos 20 metros, por lo que creen que el hecho ocurrió en ese lugar. El cuerpo estaba destrozado, según manifestó una señora que lo vio. Estaba cerca del sendero que comunica entre sí a los barrios Esperanza I y El Progreso. Precisamente a unos 200 metros de la escuela de este último populoso barrio.
Junto a ella hallaron su mochila tejida con los útiles escolares y la tapa de un celular, pero su teléfono no fue encontrado.
Salió de la escuela
Según reconstruyeron los policías, Tati, como le decían sus amigos, salió del colegio cerca de las 23 del miércoles junto a unas amigas. Las jóvenes caminaron unos metros y enseguida Tati habría comenzado a recibir y enviar mensajes de texto.
Luego se separó del grupo y se quedó en una plazoleta de la zona, donde cerca de la medianoche todavía fue vista por algunos testigos. La joven, que no solía salir a bailar y gozaba de una muy buena reputación entre sus familiares y conocidos, fue vista por última vez por algunos testigos arriba de una motocicleta, en compañía de un hombre que anoche era buscado para determinar su participación en el hecho.
La familia
La familia de la muchacha al llegar el amanecer comenzó a preocuparse porque no volvía, pero antes de que pudieran salir a buscarla, a las 9 de ayer, la comisión policial llegó a la casa de la madre de la víctima con la peor de las noticias. La mujer fue hasta el lugar e identificó a la joven como su hija.
Apenas vio el cuerpo destrozado afirmó que se trataba de Lieni “Tati” Piñeiro (18), estudiante de la sección Nocturna del Bachillerato Polivalente 20 de esta ciudad.
Según se supo, llegaron hasta la madre porque ella tenía inclusive su carpeta de estudios.
La madre de la muchacha, tras tan terrible momento vivido, fue internada en el hospital local, donde ayer permanecía bajo el cuidado profesional y de sus familiares.
La investigación
Después de identificar a la víctima, la Policía inició un rastrillaje en la zona. Un grupo buscaba indicios y otro a quienes pudieran aportar datos de los presuntos autores del hecho.
Los pesquisas que vieron la escena del crimen dijeron que por las características del ataque es muy difícil que el mismo haya sido cometido sólo por una persona, y que fueron varios los agresores.
Según trascendió, por la gravedad de las lesiones, el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial instruyó a los médicos policiales que realicen un examen superficial de la víctima y que lo envíen de urgencia a la morgue de Posadas, donde van a hacer minuciosamente el análisis.
Ayer también trascendió la versión de que habían hallado el teléfono celular de la víctima en sus genitales, aunque esta versión fue desmentida por los pesquisas.
Ya en horas del mediodía El Territorio conversó con el jefe la comisaría, el principal Rubén García, quien manifestó que hasta “este momento aún no hay pistas firmes sobre el presunto autor o autores, pero estamos trabajando intensamente al respecto”.
Según se supo, ayer a la tarde se realizaron varios allanamientos en presencia del juez de Instrucción Tres de Iguazú, Juan Pablo Fernández Ricci, al tiempo que la Policía habría demorado en averiguación del hecho a varios motociclistas, aunque hasta anoche no había pruebas certeras contra ellos.
Los conocidos
Los primeros consultados fueron sus compañeros de estudio, quienes a medida de que se iba conociendo en el pueblo el caso fueron llegando al lugar, sin que ese les dejara pasar a ver el cuerpo.
Como primero no se sabía certeramente la identidad de la víctima, sus amigas solicitaron a los pesquisas la descripción de su vestimenta. Cuando les informaron de la ropa que vestía, entre varias se abrazaron y se largaron a llorar desconsoladamente, en lo que fue una de las tantas duras escenas vividas en el lugar durante la jornada de ayer. El Territorio dialogó con alguna de las chicas, las que manifestaron “que se trata de una joven humilde que con gran sacrificio estaba haciendo el secundario, ya que era hija de padres separados, vivía con su madre Rosa González y varios hermanos menores y siempre demostró muy buena conducta”.
El Territorio también fue a la casa de la víctima, donde no había familiares porque todos estaban en el hospital.
Pero un hombre que vive enfrente a la casa de la víctima comentó que “Tati era una chica muy trabajadora, de muy buena conducta, nunca le vi con alguien en moto y ni siquiera iba a los boliches”.
Este triste hecho lo quiero compartir con todos. Yo vivo a pocos kilómetros de esta localidad y la verdad muy tranquilo todo por allá. Difundan esta noticia, así para que se sepa que en Misiones ocurren cosas horribles también.
Saludos