Hola Taringueros.
Para los que creen en la inteligencia colectiva y como agradecimiento a esta comunidad tan interesante, les dejo el primer capitulo de mi libro , quiza leerlo tome unos minutos, pero quiza les guste.
Me interesan sus comentarios buenos y malos.
El Duende (lostro72)
DIA 1.
Hoy mi corazón ha latido como nunca antes en mi vida, hoy mi Kendra llegó muy hermosa, un pantalón blanco y una blusita rosa, se veía indescriptiblemente bella, el rosa hace que la piel de su rostro se vea mas blanca, y sus chapitas lucen mucho mas, su aroma era embelesante, me anestesiaba estar cerca de ella, el DIA en la escuela fue eterno, esperando que sonara la campana que terminaría con la espera para poder estar con ella hasta que oscureciera. Cuando al fin sonó mi alma se sintió completa, sin despedirme de mis compañeros de clase, corrí a su salón, ella brillaba por encima de todos los alumnos de la escuela, estaba aun su profesora, la Sr. Bandem, yo la tuve en el primer año de la preparatoria, es en realidad una buena persona, aunque todo el tiempo intenta que no se le note, para que los alumnos no se aprovechen de ella, Kendra volteo al sentir mi mirada, y me respondió con una muy sincera sonrisa, sabía que estaba a minutos de tenerla en mis brazos. Al fin unos minutos después mi amor salió de su salón de clases, con su caminar lento pero contundente, aunque se que había mas jóvenes en su clase, así como la maestra Bandem, solo recuerdo haberla visto salir a ella, y darme un suave beso en mis labios, mi pecho de pronto sintió una explosión al tenerla cerca, al sentir que estaba ella junto a mi.
Caminamos contentos y de la mano por el sendereo que lleva al Bosque de Killerney, sus labios no necesitaban nada de maquillaje para verse siempre como una fruta roja, como fresa, o pitajaya, dulce y deliciosa, siempre con un sabor mas dulce y mas fresco que cualquier otra fruta o elemento que pudieran comer los humanos, quizá era una prueba de la existencia de Dios y de los Ángeles, el fruto para los seres alados tendría que ser. Al probar su boca sin duda había una especie de comunión, entre el amante y su amada, sin engullirla, solo al probarla, existía un contacto con la fuerza mas sorprendente del universo, la fuerza creadora, la fuerza del amor, el mas grande amor que del hombre puede emerger del corazón, un amor que habrá de existir mas allad e nuestra vida misma, y perdurará en el mismo paraíso que Dios pudiera tenernos preparado.
Llegamos al bosque de Killerney, que ostenta el mismo nombre que nuestro pueblo natal, pueblo en el que tuvimos la dicha de nacer para poder conocernos, y enamorarnos, mi padre que Dios tenga en su gloria siempre decía que “hubiera no existe” ahora se a que se refería, no podría existir otro destino para Kendra y para mi, mas que el de conocernos y enamorarnos en este pequeño pueblo de la Republica de Irlanda.
Llegamos ya como a las cinco de la tarde a un arroyo, del que corría una agua pura y cristalina, de pronto pude tener la clara visión de que vendríamos cuando la nieve cubriera este lugar ya muy cerca de la navidad, y así serían ya todas las navidades, hasta que en alguna de ellas nos acompañaran nuestros hijos, que serían el fruto y testigos de nuestro gran amor.
Una ardilla se acerco a nosotros, mientras mi hermosa novia estaba recostada sobre mis piernas, creo que la ardilla tenia curiosidad por ver quienes protagonizaban tan intensa historia de amor, pues se acerco sin miedo, sin enfado o sin preocupación, se que el pequeño animal podía sentir que de nuestros jóvenes y enamorados corazones no podría brotar ni una sola gota de malicia, nada en nosotros podría dañarla.
Te amo Kendra, fue una frase que salió de mis labios sin temor a decir una mentira, pues es lo que mi alma entera gritaba, todas mis células gritaban a la misma dirección, se que la amo por encima de cualquier otro ser viviente, y así estaba destinado a ser, desde el principio mismo de los tiempos, se que no era una casualidad cósmica, estábamos ahí, porque así estaba escrito desde que se escribió la historia misma de la humanidad, “Yo también te amo Lugh, confesó mi amada, sellando esa declaración de amor puro y natural que existía para nosotros, y entre nosotros,
Enfrente estaba mi musa, libre de espiritu y su precencia era absoluta, a su alderredor brilla una aura totalmente brillante al grado que por momentos eclipsaba al sol, el viento hervía al pasar por ella y se disparaba hacia las nubes como paloma que emprende el vuelo hacia el cielo en busca de su destino vital.
El día paso como una nube de lluvia, con todo el sentimiento que albergaba nuestro corazón. Muchas veces nos besamos, nos abrazamos y el aire entraba con fuerza en nuestros cuerpos enamorados sin dejar espacio para ningún pensamiento negativo.
La llevé a su casa a unas cuantas cuadras de la mía, y llegue a mi hogar, donde mi madre me saludó y preguntó como me había ido con mi novia, y le dije que platicaríamos durante la cena, y ahora estoy aquí, en mi habitación escribiendo en mi diario las líneas doradas de un dia mas al lado de mi complemento en esta vida, Kendra, la mujer que habrá de acompañarme en esta vida, porque así lo dispuso Dios mismo.
Mañana será un dia mas, al lado de la mujer que me conquistó por completo, y que es mi novia ya desde hace un mes con cinco días.
Hoy decidí escribir mi diario, para recordar juntos con nuestros hijos y nietos como empezó esta maravillosa historia de amor, de un amor que será para los dos, un motivo y un alimento para enfrentar juntos esta vida que a partir de nuestra unión, es maravillosa y perfecta.
Gracias Dios, por hacerme tan feliz.
Dia 2
El amanecer me sorprendió despierto, pensaba en Kendra, en lo maravilloso de sus labios, en su aroma de joven mujer, que opacará a la luna y a las estrellas con el brillo de su sonrisa, Nunca imagine que el amor fuera tan maravilloso, Ayer platique con mi madre a la hora de la cena sobre esta experiencia que el destino me esta regalando, pero creo que no me entiende del todo, me dijo que tuviera cuidado con ilusionarme demasiado, que a veces las cosas no salen como uno quiere, y no quise discutir con ella, se que a mi madre no le fue bien en el amor, pues perdió a mi padre cuando yo tenía solo dos años, y desde entonces nunca la había visto tener ningún tipo de relación con otro hombre, a sus cuarenta
y cinco años se sentía ya vieja, y poco atractiva, para empezar de nuevo, y además dice que no todo en la vida es tener un hombre a su lado, creo que para ella el amor entero murió con mi padre.
Mi padre era un gran hombre, nadie me cree que si tengo un recuerdo de el, siendo cargado en sus brazos, aunque yo tenía solo dos años cuando el murió. Nadie me ha dicho nada que no sea muy bueno sobre el, un abogado honesto como pocos hay, dice mi Tío SAM, cada vez que mi padre sale al tema.
El sol tiñe de rojo el dia recién nacido, una oportunidad mas para el amor, y para escribir una nueva página de esta feliz y eterna historia de amor.
Encontré a Kendra camino a la escuela, y su sonrisa me destello desde lejos, corrió a mis brazos, como el desprotegido venado corre hacia su madre en medio de un ataque de lobos, y en mis brazos se que se siente en su hogar natural, en su ambiente perfecto, y nada mas debe de importarle para seguir viva, al mismo tiempo que a mi, solo tenerla cerca y la vida tiene ya una razón de ser.
De la mano caminamos hacia la escuela, por un momento creo que algún ser angelical invisible nos llevo sobre su espalda, pues no recuerdo el camino, pero si se que fue muy rápido y muy cercano a una experiencia sobre natural, y estábamos ya ahí, de pie a la entrada de la escuela despeinados y enamorados, un suave beso de despedida y de ahí a nuestras clases en salones diferentes, hoy me tocaba clase de historia, donde repasamos la vida y Obra de San Patricio, el patrón de Irlanda, que había luchado sin armas contra el invasor ingles y contra el protestantismo, que le habían valido el titulo de padre de Irlanda, aunque muchas míticas leyendas acompañaron su vida.
Aprendí que antes aquí había religiones paganas, que no querían ser enterradas y que luchaban por existir en las mentes de cada habitante, hasta que Dios hizo su voluntad y penetro en los corazones de todos los habitantes de esta gran isla.
Hoy es jueves, y solo falta un día mas para estar con Kendra todo el dia, mientras el sol adorne el cielo y un poco mas, siempre tengo el temor que algún profesor se exceda con la tarea para el fin de semana, y eso me quite valiosas horas que puedo dedicarle a mi amor, pero aun así, preferiré no dormir el viernes para amanecer sábado para poder estar con Kendra mas tiempo, y si acaso para recuperar las fuerzas perdidas, dormitaré cerca de su cuerpo y arropado con su respiración. En este momento estoy escribiendo en la escuela, pues quiero que el tiempo pase mas rápido, y la mejor forma es pensando en ella. Se acerca la hora…
Al acabar mi clase corrí a su salón, me sorprendió que ella platicaba con Peter Wusano, hijo del dueño del Hotel donde trabaja mi mamá, un chico presumido y rico, creo que su padre es un buen hombre y un ejemplo en el pueblo, es el tipo de jefes que siempre apoyan a sus empleados, pero el me parece un engreído, y de alguna manera el nunca me ha tenido ningún tipo de estimación.
Cuando llegue me dio la impresión de que interrumpí algo, pues Kendra de pronto se hundió en un breve pero total silencio, y su vista se perdió por unos segundos, pocos pero angustiantes, en el muro de la escuela. -¿Nos vamos amor? Dije para romper ese momento de absurdo silencio, ella todavía se quedo algunos complicados segundos mas, hasta que ella por fín dijo, -¡Vamonos!. Aunque no se despidió de Wusano con ninguna palabra, si lo hizo con su mirada, que por algunos extraños segundos se entrelazo, y el respondió con un gesto que aun no puedo descifrar, un poco era una sonrisa, y un poco era una súplica. Creo que por reflejo la tomé de la mano, si, por reflejo, pues todas las veces que anteriormente lo había hecho había sido con extrema consiencia, y disfrutandolo a cada segundo, caminando orgulloso frente a la comunidad escolar, enseñando que mi novia era la hermosa, la inteligente y la maravillosa mujer que nadie mas podría tener, y también que las demas mujeres de la escuela, supieran que mi corazón tenia ya una propietaria total e indiscutible. Pero ahora no fue así, solo quería caminar para alejarme de la escena lo mas pronto posible, alejarme de la escuela y llegar al bosque donde me sentiría seguro con mi amada, lejos de los lobos que asechan a la pareja que no les pertenece, sin embargo también sentí angustia sobre el asunto que recientemente había acontecido, y empezarón a pasar varios segundos y ella no rompía el silencio, y de manera exponencial mi angustia creció. Las dudas me envolvían y Kendra solo tenia para mi silencio, el peor de los castigos cuando las dudas te tienen acorralado.
De pronto sentí su mano sudorosa, y empezó a caminar mas de prisa que de costumbre, la miré esperando encontrar el mas mínimo gesto, la mas mínima respuesta, pero lo que vi fue unos ojos que miraban con excesivo cuidado los pasos, y que reflejaban una extraña mezcla de miedo y duda, Me angustie aun mas, algo estaba mal, y ella siguió sin emitir palabras.
Al final de casi diez minutos de silencio y caminata llegamos a la zona donde nos desviavamos al bosque, y ella no se detuvo, Tuve que romper el silencio, aunque no tenía yo poque hacerlo, pero asi fue. Sin verla a los ojos pues nunca los encontré le dije - Kendra, ¿Qué está pasando? - De mil posibles respuestas creo que escuche la que menos en mi vida podría haber esperado -Nada- respondió después de unos instantes. No podía entender su respuesta. -¿Nada?- le pregunté, como podría no pasar nada, si toda una magia se habia ido al suelo. De pronto sentí que estaba soñando por lo que empezó a ocurrir. Kendra me miró a los ojos sin poder sostener mucho la vista, se sentía que sus palabras le costaban trabajo, sonaban como si estuviera subiendo una cima muy pronunciada. No se si pueda escribir exactamente las mismas palabras que Kendra me dijo, pero si ecribiré lo que recuerdo.
- Creo que es mejor que nos dejemos un tiempo, no me siento segura de lo que siento, no quiero verte sufrir, no quiero verte mal, te quiero, pero creo que no tanto como tú a mi, por eso lo mejor es terminar.
Tanto esperar sus palabras y ahora pienso que hubiera sido mejor nunca escucharlas, ni en la peor pesadilla podría haber imaginado tal dolor, pero ahora ella esperaba alguna respuesta de mi parte, pero no encontré nada que pudiera decirle, nada que pudiera hacerle cambiar de opinión, y lo único que se me ocurrio fue reclamarle. -Seguro que Peter Wusano tiene algo que ver, no creo que sea casualidad que hoy tu estuvieras con el a la salida-.
Kendra me mostró una expresión que hasta ahora yo desconocía por completo. Su sonrisa esfumada se convirtió en gesto de total desaprobación, sus cejas se convirtieron en dos puntas de flecha, su barbilla temblaba como en un invierno asesino, y sus palabras sonaban como la misma trompeta con el que el angel de Dios anunciaría el fin del mundo.
- Claro que no. Me ofendes, solo te dije que me siento confundida y no hay mas que decir, y tienes que entenderme, me encantaria que me entendieras esta vez-.
Y de pronto sus ojos se humedecieron, mientras la noche empezaba a llegar con el ocaso, y muy lejos estabamos del bosque, y muy lejos estabamos de ser los que apenas ayer eramos, pero si estabamos ya cerca de su casa, y ella solo me dijo por último, - “please for giveme, I never mind to hurt you, but I did”(por favor perdoname, nunca te quise herir, pero lo hice) y se metió a su hogar dejandome ahí de pie, pensando, y sin aliento. Caminé hacia mi casa y alguna voz me decía que esto no era real, que era un sueño del que pronto me despertaría, pero otra mas fuerte sabía que era la realidad, que existe una delgada barrera entre sueño y realidad, pero que esta perfectamente bien definida, y no había forma de regresar el tiempo. Kendra y yo habíamos terminado.
Comencé a caminar rumbo a mi casa, no sé cómo llegué, creo que afortunadamente mis pies sabían el camino, mi madre estaba afuera contemplando en silencio las estrellas, me sonrió al verme, yo no pude contestar la sonrisa, siento un profundo dolor en el corazón, y en realidad es un dolor porque algo me punza, me aprieta el pecho como si una daga filosa e implacable estuviera encajada hasta el fondo.
Mi madre me dice que si en esta lista, como decirle sin herir la que mi boca está cocida con invisibles hilos de acero que me cortan la respiración. Y me encuentro en mi habitación, escribiendo en mi diario líneas que nunca creí escribir, mi mano tiembla, mi alma sangra, observó por la ventana y veo las mismas estrellas que me han acompañado hasta hoy a escribir hermosas frases sobre alguien que hoy pareciera haberme retirado su amor. Veo mi cama, a pesar de que me siento muy cansado no tengo fuerzas para dormir, me faltará sin duda el arrullo de mi amor perdido, tengo miedo de acostarme y no poder conciliar el sueño. No tengo siquiera deseos de rezar. Como decirle a Dios que no hubo milagro, que no hubo maravilla alguna quizá sólo le diga, que me proteja en mi dolor.
Día 3.
He despertado renovado, tarde en dormir y buenos pensamientos han llegado, creo que Kendra sólo está confundida, no puedo estar solo en este dolor, también ella debe estar pensando y recordando estos hermosos días. Ella también ha tenido que dormir sabiendo que estamos separados, que nuestro amor es más grande que cualesquier asunto, el alba me despertó con los ojos abiertos pero imagino que ellas encuentra igual, temerosa de haber perdido un amor muy grande. Hoy desayuné con ánimo renovado, sé que no se ha escrito la última página, sólo es algo momentáneamente perturbador. Iré a su casa, hablaré con ella, y seguro estaremos de acuerdo porque hemos sentido lo mismo, y ambos deseamos seguir sintiendo y viviendo esto que nos ha unido. Le llevaré un hermoso ramo de rosas tan rojas como su boca, pero nunca tan hermosas como ella. Ya perdimos muchas horas de la pasión que sólo entre ella y yo puede existir. Escribiré a mi regreso.
Escribo horas después, y quiero escribir rápido antes de sentir que estoy loco, o que he soñado despierto.
Al salir de mi casa camine deprisa hacia la suya, sólo me paré a conseguir las prometidas rosas. Me había puesto la camisa que a ella le gustaba mucho, me puse la fragancia que a ella le enloquecía, pero al llegar a su casa vi el cuadro más horrible que en mi mente hubiera podido imaginar. Ella estaba afuera pero no sola, estaba con Peter Wusano tomada de la mano, sonriendo de tal manera que parecía imposible que ella tuviera un vago recuerdo de mi, tu sonrisa mostrada una alegría absoluta, estábamos ya en diferentes mundos, yo sufriendo y ella viviendo un nuevo amor. Por un segundo su sonrisa cambió cuando me vio acercar, como reprochando que yo me apareciera con tan mundana melancolía agriando su momento de gloria. El dolor aflojó mis huesos, las rosas se cayeron pues mis manos ya no tuvieron fuerzas para sostenerlas, y camine deprisa hacia el otro lado pues mis ojos ya no tenían fuerzas para seguirlos viendo. Y camine, camine como si escapara de un feroz depredador, no me atrevía a crear ningún pensamiento, sólo quería alejarme cuanto antes de aquella monstruosa situación.
Me adentre en el bosque de Killerney, tan veloz como pude, creo que no quería ver a ningún ser humano, pues sentía que nadie sabría comprender mi dolor, mis ojos dejaban caer lágrimas espesas que se perdían con el seco humus. Me senté en una roca gigante, y pensé que quizá no tendría ya fuerza para vivir contra el dolor que mi corazón tenía como huésped, y me recosté. Mi cabeza y acechada por varios filos que salían de la roca, mi cuerpo se paralizó, mis manos cayeron a los lados sin animo de levantarse, de pronto quise estar ahí hasta mi muerte. Quería decir en un estrecho lugar entre las hojas de los árboles, las nubes se movían , las hojas se mecían, sin embargo yo no sentía ningún viento que refrescara el maldito dolor de mi alma entera.
Y aquí ocurrió, aún toda mi lógica me dice que no pudo ser real, pero aún con todo el dolor que explotaban mi pecho se que así fue. Cuando abrí los ojos al escuchar unos pequeños pasos que hacían crujir las hojas en el piso, vi a mi lado parado sobre una pequeña roca a un pequeño hombre, vestido de verde y con un sombrero puntiagudo, sus zapatos eran cafés, muy pequeños y con un cinturón negro y una hebilla dorada, muy grande, su traje era de una sola pieza, del mismo verde de las hojas de los árboles, sonreía tras una profunda barba blanca, sus ojos grandes y azules me miraban con compasión su nariz era redonda, como un dedo sin uñas, sus cejas eran igual de blancas que su barba, y sus orejas eran puntiagudas al igual que su sombrero, el cual tenía como adorno un trébol.
Definitivamente sentí terror, no me sentí amenazado por la criatura, sin embargo sentí ganas de correr.-No hay dolor tan grande por el que valga la pena llamar a la muerte-dijo la criatura mientras me miraba fijamente. Mis piernas tomaron las fuerzas suficientes para en pocos segundos estar de pie, y correr, sólo correr, creo que en el fondo pensaba que alejarme dicha visión desaparecería y se olvidaría.
En pocos minutos estaba lejos de Killerney pero mi corazón que hace tan sólo unos minutos se ahogaba en dolor ahora latía con fuerza. Estoy asustado me dije, quizá me vuelto loco, -¿de donde salió ese misterioso hombrecillo?- Me pregunté,- ¿quién era?¿Qué quería?¿Porque había perturbado?-.
En medio de la habitación ahora me pregunto si fue real. Si me había llegado en lugar de la muerte la locura. Era un duende me dije, como aquellas leyendas de las que mi pueblo está plagado, pero pensé que sólo eran las viejas leyendas de los abuelos para espantar a los niños.
Tomé uno de los viejos libros de mi padre donde venían historias de la mitología antigua, los duendes son criaturas que habitan en los bosques, que junto con las hadas, los elfos, los vampiros, los hombres lobo, los gigantes, los ciclopes, los minotauros y demás seres mitológicos adornan los cuentos de cada pueblo.
De pronto sentí la imperiosa necesidad de compartir mi experiencia, y tomé el teléfono, quien mejor que Kendra para escuchar me. Finalmente ella no tendría nada que reprocharme, pues hasta el último momento mis acciones y mi comportamiento fue excelente hacia ella..
-Hola Kendra-cambie su nombre por una palabra dulce como mi amor.-ehhh... Hola Lugh, de tal?-Te llamo porque me siento confundida, después de verte camine hacia el bosque de Killerney y me acosté en una piedra, sinceramente me sentía triste y cerré los ojos pero sin quedarme dormida, sin embargo creo que se me pareció un duende , era un hombre pequeño vestido de verde de no más de 30 cm, y mira que me ha dado un susto terrible-. Pareciera que no me escuchó, sin embargo cuando estaba yo a punto de romper el silencio ella se me adelantó y me dijo-Lugh, no me agrada que me llames para decirme cosas sin sentido. Lamento si te lastime pero ya no quiero que me llames, y menos para decirme algo que ponga en duda tu cordura-. De inmediato colgué el teléfono, me di cuenta que Kendra no sería ni siquiera una amistad. Que decepción y que dolor.
Me pregunto ahora mientras escribo estas líneas, por qué el duende me había buscado? Qué quería de mi, acaso el también se había ido a burlar de mi dolor, sería acaso la muestra clara de que Dios finalmente me ha abandonado .
===gracias, si hay interes publicaré los siguientes capitulos======