"Crónicas de un NiNi" es una serie de pequeñas historias, reflexiones y memorias, basados en hechos ficticios y/o reales que llevan viviendo en mi ordenador bastante tiempo y te las comparto
El
trastorno
obsesivo-
compulsivo
(TOC) es un
trastorno
perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad como la agorafobia, la fobia social, etc
Los síntomas y la importancia que implica el TOC pueden presentarse a cualquier edad pudiendo producir una importante discapacidad: la OMS lo incluye entre las 20 primeras enfermedades discapacitantes con una prevalencia del 0,8% en los adultos y del 0,25% en niños y adolescentes, y entre las 5 enfermedades psiquiátricas más comunes del mundo - Wikipedia-
Los síntomas y la importancia que implica el TOC pueden presentarse a cualquier edad pudiendo producir una importante discapacidad: la OMS lo incluye entre las 20 primeras enfermedades discapacitantes con una prevalencia del 0,8% en los adultos y del 0,25% en niños y adolescentes, y entre las 5 enfermedades psiquiátricas más comunes del mundo - Wikipedia-
1, 2, 3, 4 – 1, 2, 3, 4
Cuando me di cuenta que lo que tenia era una enfermedad mental considerada entre las mas comunes del planeta, tenia 19 años, y la verdad mas que miedo o sorpresa, sentí un gran alivio de saber que no estaba solo, de saber que no era el único que pasaba por tan singular problema.
Era algo que ya venia sospechando, la primera vez que supe de la enfermedad, fue cuando era un adolescente y por mas absurdo que parezca ocurrió mientras veía la televisión, recuerdo que pasaban una película de Jack Nicholson y en primer plano aparecía el actor, encendiendo y apagando el interruptor de la luz, lavándose las manos con cierta desesperación, mas sin embargo sus movimientos eran calculados y tenían un patrón. No pude evitar sentir un escalofrió que recorrió mi cuerpo
No termine de ver la película, pero esa escena me basto para saber que no estaba solo. Si bien para mí mis “Ritos” eran de lo más normales, siempre tuve la curiosidad de saber si esto le pasaba a los demás, siempre desee saber más de esa curiosa enfermedad que mas tarde supe tenía nombre y era T.O.C
El T.O.C o Trastorno Obsesvio Compulsivo es una enfermedad bastante cruel, por que puedes parecer común y corriente a los demás, pero siempre hay una terrible lucha interna en ti. Desde cuando la tuve? Creo que desde que era niño, incluso me cuesta trabajo recordar en que momento empezó. Tenia 7 años y me molestaba que me tocaran los zapatos, y peor aun el cabello, no era un malestar común, era una sensación que ahora puedo definir como desesperación y ansia, que se calmaba solo volviendo a tocar a la persona que había rozado mi zapato o tocado mi pelo. Por que me molestaba? Por que según yo me robaban mi esencia. Sin duda una idea muy poco común en un niño de 7 años.
De mis padres, no se que decir, francamente aun no se si se daban cuenta de mi “problema” o si ya estaban tan acostumbrados a el como yo, al grado de parecernos normal, o simplemente se negaban a ver que algo extraño me pasaba, como a cualquier padre le cuesta aceptar que algo anda mal con su hijo.
La verdad es que al menos yo, no soy el clásico “loco Hollywoodense” de hecho se podría decir que soy “normal” un tipo como cualquiera, que trabaja, sale con los amigos y el fin de semana mira el futbol tomando una cerveza.
De niño no era distinto de los demás, sobresalía en la Escuela, eso si siempre tuve las mejores calificaciones de mi generación, pero nada extraordinario, tal vez por eso mis padres nunca se alarmaban cuando entraban a mi cuarto y veían que me empeñaba en ordenar los zapatos de singular forma, tenían siempre que estar de mayor a menor(tamaño) por color o textura, a ellos no les inquietaba que antes de dormir tenia que tomar agua ,siempre en mi vaso “especial” de lo contrario no había manera de que conciliara el sueño, esta conducta era un problema cuando salíamos y nos quedábamos a dormir fuera de casa. Hacia cosas como girar mi vaso a la derecha antes de beber, entrar a cualquier habitación o estancia siempre con el pie derecho, evitar tocar objetos negros, evitar decir ciertas palabras como "muerte" o "negro" y si alguien las decía chasquear mis dedos, tambien en ciertos días vestir prendas especificas. Creo que podría plasmar kilómetros de letras en el papel describiendo apenas la mitad de mis manías.
Recuerdo que era el mejor en clases. si que lo era, algo que enorgullecía a mis papas, pero para mi significaba algo mas, y la verdad es que entre mis obsesiones de pequeño estaba la de obtener “dieces” a toda costa, era algo fuerte y difícil para un chamaco de esa edad, y cuando no obtenía mi “garabato colorado” volvía esa infame sensación de vacío, no me importaba tanto el aprender solo me importaba la calificación, y caí en extremos vergonzosos de incluso llorarle a la maestra por mi preciado “Diez” Eso fue algo que detono la primera llamada a mis padres por parte de mi maestra. Primero me miraron con una mirada que no olvidare, los mire hablar como si algo estuviera mal en mi (vaya que lo estaba) pero después con alivio observe como mi fama de buen estudiante basto para que nada pasar a mayores, es increíble como la sociedad tiende a etiquetar a las personas desde muy temprana edad, el Inteligente casi siempre lo asocian con excelencia, con ser “Bueno” y al distraído e hiperactivo lo asocian con lo “Malo”. Hoy me doy cuenta que si hubiese querido podría haber puesto la clásica tachuela en el asiento de la Maestra y después haber culpado a quien se me ocurriera, y que la Maestra, aunque medio salón me acusara, me hubiese creído a mi solo por ser el chico listo.
Mi padre considero mi comportamiento como algo normal, para un niño tan mimado, la situación concluyó con el clásico castigo de no ver “Dragon Ball” por algunos días. Vaya que eso me dolió, pero lo que mas me sacudió fueron esas miradas, y entonces me propuse no dejarme llevar mas por lo que en aquellos años llamaba “mis rezos”…… obvio fracasé.
Llego mi adolescencia y durante esta época recuerdo que mis obsesiones cesaron un poco, ya no me molestaba que accidentalmente tocaran mi calzado mucho menos que me agarraran el pelo, en especial cuando quien lo hacia eran las compañeras de clase mientras estaba recostado en sus piernas. Con la madurez aprendí a ocultar mis compulsiones, tuve que aprender a hacerlo, empecé con frotar los dedos muy discretamente, con sumas mentales, parpadeos y cosas que pasasen “desapercibidas” por los demás, la gente es muy poco comprensiva con personas como yo.
Cuando padeces esto, nada escapa a el T.O.C , cualquier habitación de tu casa, cualquier actividad esta relacionada a el, bueno tu terminas relacionándolas, hasta la mas mínima mancha del techo sobre tu cama, tiene su ritual especial. Incluso en las mañanas al vestirte, debes llevar un orden y si lo pierdes tienes que empezar de nuevo, al leer llegas a leer cierto numero de veces el mismo renglón y hasta el bañarte llega a estar asociada con alguna manía .Así cualquier actividad nueva vendrá acompañada de una "compulsion" nueva
Jamás confesé o comente con alguien este delicado tema, ni con mi mejor amigo o mi hermano, menos con mis padres, es curioso como se puede estigmatizar cierto tipo de conductas, a menudo cuando veía en las iglesias gente rezando, pensaba “yo y ellos tenemos mucho en común” ellos se hincan, cierran los ojos y se apegan a pequeños rituales para entrar en comunión con ellos mismos, para pedirle a su dios fortuna o que no les pase nada malo, yo hago cosas similares, solo que si las hiciera en publico a mi me llamarían LOCO.
¿Quien no tiene una manía, una pequeña obsesión que va y viene, un temor oculto a que pase algo?
Constantemente en la calle, de visita en una casa, en algun lado escuchamos a alguien decir “maniático!!!!” o “qué maña tienes no???” o “eres un enfermo, qué manía de hacer las cosas así!!!” y etc, etc, etc. Lo cierto, es que se puede decir que casi todo el mundo tiene un poco de ese bicho maniático que hace que hagamos ciertas cosas de alguna manera un poco especial.
Bien podría confundírseme con un supersticioso, pero es algo distinto, por que se que lo que hago no tendrá efectos mágicos en mi vida, pero es algo que es mas fuerte que yo y no puedo evitar hacer
Muy a menudo imágenes te golpean, pensamientos terribles, ejemplo mientras manejas pueden llegarte imágenes de un choque y tu envuelto en el, lo peor es cuando se mezclan con tu familia. Es absurdo pensar todo el tiempo que algo malo puede pasarte, mas sin embargo sabiéndolo absurdo, no puedes mas que calmar la ansiedad recurriendo a tus viejas actitudes obsesivas.
Nunca he necesitado de un Psiquiatra y no pienso consultar uno al menos por ahora, no ha interfiere de manera crucial en mi trajín diario, aunque si ha influido de distintas formas en mi vida. Esta “enfermedad” me hace ser quien soy, no la he controlado, pero ella tampoco a mi. Se que no se ira, se quedara un buen rato acompañándome, para irse conmigo en el ultimo “1,2,3,4”
Cuando me di cuenta que lo que tenia era una enfermedad mental considerada entre las mas comunes del planeta, tenia 19 años, y la verdad mas que miedo o sorpresa, sentí un gran alivio de saber que no estaba solo, de saber que no era el único que pasaba por tan singular problema.
Era algo que ya venia sospechando, la primera vez que supe de la enfermedad, fue cuando era un adolescente y por mas absurdo que parezca ocurrió mientras veía la televisión, recuerdo que pasaban una película de Jack Nicholson y en primer plano aparecía el actor, encendiendo y apagando el interruptor de la luz, lavándose las manos con cierta desesperación, mas sin embargo sus movimientos eran calculados y tenían un patrón. No pude evitar sentir un escalofrió que recorrió mi cuerpo
No termine de ver la película, pero esa escena me basto para saber que no estaba solo. Si bien para mí mis “Ritos” eran de lo más normales, siempre tuve la curiosidad de saber si esto le pasaba a los demás, siempre desee saber más de esa curiosa enfermedad que mas tarde supe tenía nombre y era T.O.C
El T.O.C o Trastorno Obsesvio Compulsivo es una enfermedad bastante cruel, por que puedes parecer común y corriente a los demás, pero siempre hay una terrible lucha interna en ti. Desde cuando la tuve? Creo que desde que era niño, incluso me cuesta trabajo recordar en que momento empezó. Tenia 7 años y me molestaba que me tocaran los zapatos, y peor aun el cabello, no era un malestar común, era una sensación que ahora puedo definir como desesperación y ansia, que se calmaba solo volviendo a tocar a la persona que había rozado mi zapato o tocado mi pelo. Por que me molestaba? Por que según yo me robaban mi esencia. Sin duda una idea muy poco común en un niño de 7 años.
De mis padres, no se que decir, francamente aun no se si se daban cuenta de mi “problema” o si ya estaban tan acostumbrados a el como yo, al grado de parecernos normal, o simplemente se negaban a ver que algo extraño me pasaba, como a cualquier padre le cuesta aceptar que algo anda mal con su hijo.
La verdad es que al menos yo, no soy el clásico “loco Hollywoodense” de hecho se podría decir que soy “normal” un tipo como cualquiera, que trabaja, sale con los amigos y el fin de semana mira el futbol tomando una cerveza.
De niño no era distinto de los demás, sobresalía en la Escuela, eso si siempre tuve las mejores calificaciones de mi generación, pero nada extraordinario, tal vez por eso mis padres nunca se alarmaban cuando entraban a mi cuarto y veían que me empeñaba en ordenar los zapatos de singular forma, tenían siempre que estar de mayor a menor(tamaño) por color o textura, a ellos no les inquietaba que antes de dormir tenia que tomar agua ,siempre en mi vaso “especial” de lo contrario no había manera de que conciliara el sueño, esta conducta era un problema cuando salíamos y nos quedábamos a dormir fuera de casa. Hacia cosas como girar mi vaso a la derecha antes de beber, entrar a cualquier habitación o estancia siempre con el pie derecho, evitar tocar objetos negros, evitar decir ciertas palabras como "muerte" o "negro" y si alguien las decía chasquear mis dedos, tambien en ciertos días vestir prendas especificas. Creo que podría plasmar kilómetros de letras en el papel describiendo apenas la mitad de mis manías.
Recuerdo que era el mejor en clases. si que lo era, algo que enorgullecía a mis papas, pero para mi significaba algo mas, y la verdad es que entre mis obsesiones de pequeño estaba la de obtener “dieces” a toda costa, era algo fuerte y difícil para un chamaco de esa edad, y cuando no obtenía mi “garabato colorado” volvía esa infame sensación de vacío, no me importaba tanto el aprender solo me importaba la calificación, y caí en extremos vergonzosos de incluso llorarle a la maestra por mi preciado “Diez” Eso fue algo que detono la primera llamada a mis padres por parte de mi maestra. Primero me miraron con una mirada que no olvidare, los mire hablar como si algo estuviera mal en mi (vaya que lo estaba) pero después con alivio observe como mi fama de buen estudiante basto para que nada pasar a mayores, es increíble como la sociedad tiende a etiquetar a las personas desde muy temprana edad, el Inteligente casi siempre lo asocian con excelencia, con ser “Bueno” y al distraído e hiperactivo lo asocian con lo “Malo”. Hoy me doy cuenta que si hubiese querido podría haber puesto la clásica tachuela en el asiento de la Maestra y después haber culpado a quien se me ocurriera, y que la Maestra, aunque medio salón me acusara, me hubiese creído a mi solo por ser el chico listo.
Mi padre considero mi comportamiento como algo normal, para un niño tan mimado, la situación concluyó con el clásico castigo de no ver “Dragon Ball” por algunos días. Vaya que eso me dolió, pero lo que mas me sacudió fueron esas miradas, y entonces me propuse no dejarme llevar mas por lo que en aquellos años llamaba “mis rezos”…… obvio fracasé.
Llego mi adolescencia y durante esta época recuerdo que mis obsesiones cesaron un poco, ya no me molestaba que accidentalmente tocaran mi calzado mucho menos que me agarraran el pelo, en especial cuando quien lo hacia eran las compañeras de clase mientras estaba recostado en sus piernas. Con la madurez aprendí a ocultar mis compulsiones, tuve que aprender a hacerlo, empecé con frotar los dedos muy discretamente, con sumas mentales, parpadeos y cosas que pasasen “desapercibidas” por los demás, la gente es muy poco comprensiva con personas como yo.
Cuando padeces esto, nada escapa a el T.O.C , cualquier habitación de tu casa, cualquier actividad esta relacionada a el, bueno tu terminas relacionándolas, hasta la mas mínima mancha del techo sobre tu cama, tiene su ritual especial. Incluso en las mañanas al vestirte, debes llevar un orden y si lo pierdes tienes que empezar de nuevo, al leer llegas a leer cierto numero de veces el mismo renglón y hasta el bañarte llega a estar asociada con alguna manía .Así cualquier actividad nueva vendrá acompañada de una "compulsion" nueva
Jamás confesé o comente con alguien este delicado tema, ni con mi mejor amigo o mi hermano, menos con mis padres, es curioso como se puede estigmatizar cierto tipo de conductas, a menudo cuando veía en las iglesias gente rezando, pensaba “yo y ellos tenemos mucho en común” ellos se hincan, cierran los ojos y se apegan a pequeños rituales para entrar en comunión con ellos mismos, para pedirle a su dios fortuna o que no les pase nada malo, yo hago cosas similares, solo que si las hiciera en publico a mi me llamarían LOCO.
¿Quien no tiene una manía, una pequeña obsesión que va y viene, un temor oculto a que pase algo?
Constantemente en la calle, de visita en una casa, en algun lado escuchamos a alguien decir “maniático!!!!” o “qué maña tienes no???” o “eres un enfermo, qué manía de hacer las cosas así!!!” y etc, etc, etc. Lo cierto, es que se puede decir que casi todo el mundo tiene un poco de ese bicho maniático que hace que hagamos ciertas cosas de alguna manera un poco especial.
Bien podría confundírseme con un supersticioso, pero es algo distinto, por que se que lo que hago no tendrá efectos mágicos en mi vida, pero es algo que es mas fuerte que yo y no puedo evitar hacer
Muy a menudo imágenes te golpean, pensamientos terribles, ejemplo mientras manejas pueden llegarte imágenes de un choque y tu envuelto en el, lo peor es cuando se mezclan con tu familia. Es absurdo pensar todo el tiempo que algo malo puede pasarte, mas sin embargo sabiéndolo absurdo, no puedes mas que calmar la ansiedad recurriendo a tus viejas actitudes obsesivas.
Nunca he necesitado de un Psiquiatra y no pienso consultar uno al menos por ahora, no ha interfiere de manera crucial en mi trajín diario, aunque si ha influido de distintas formas en mi vida. Esta “enfermedad” me hace ser quien soy, no la he controlado, pero ella tampoco a mi. Se que no se ira, se quedara un buen rato acompañándome, para irse conmigo en el ultimo “1,2,3,4”
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