Buenas Taringueros, despues de muchiiiiisimo tiempo sin postear nada les traigo un cuento que escribi hace mucho tiempo, les cuento que soy escritor y que en dos meses aproximadamente publicaran mi primer libro y obra maestra y revisando entre viejos escritos encontre este que me gusto mucho, espero que lo disfruten y que lo lean ya que es muy corto. Tengo que terminar un par mas de libros para la editorial pero si les gusto cuando tenga tiempo subire mas. Desde ya agradesco comentarios, sugerencias, seguidores, puntos y todo lo que tenga buena onda, lo demas sera eliminado. Sin mas preambulos...
EL PACTO
Volví a aspirar otra línea de cocaína, mi cabeza estallaba de dolor. Refregué mis ojos con las manos, parecían querer salirse, giraban para todos los sentidos. Trate de no perder el conocimiento y mantenerme dentro de mis cabales.
Levante la mirada, el muy maldito seguía sentado frente a mí en la otra punta de la mesa, fumaba de su cigarrillo con una sonrisa en el rostro. La oscuridad del lugar me hacía imposible verlo, pero esa risa burlona se notaba a leguas.
-Dame un cigarrillo –grite mientras di un puñetazo a la mesa.
-Ya no hay nada para ti en este lugar –me respondió pasivamente mientras deslizaba una mágnum por la superficie. La detuve con la mano y la observe un momento-. Toma tu decisión ahora escoria, sabes que solo hay un camino –el muy maldito se impacientaba, este era mi momento, la hora de recobrar mi coherencia y la tranquilidad.
-No –dije cortantemente-. Existe otro camino –y volví a arrojarle el arma.
-¿Me estas desafiando? –estaba furioso-. Sabes que soy incapaz de acabar con tu inmunda vida -.
-No seguiré derramando mi sangre por ti –comencé a reír descontroladamente, y seriamente le respondí-. Por lo menos hoy no –con una sonrisa en mi rostro comencé a derretirme frente a él.
-¡No! teníamos un pacto –me gritaba histéricamente mientras su voz se hacía mas y mas distante hasta desaparecer.
Me encontraba corriendo en un inmenso pasillo de color blanco mal iluminado. Ya había estado allí, pero en otras circunstancias. Ahora escapaba de ese infeliz.
Desnudo y con frió intente buscar una salida, pero las puertas situadas a mis lados estaban selladas. El inmenso pasillo llegaba a su fin acortándose cada vez más, embestiría la ultima puerta que me llevaría a un nuevo camino, una nueva escapatoria.
Frene mi marcha, había una pequeña echa una bola en el suelo, estaba llorando, la reconocí de inmediato.
-Elizabeth –le extendí mi mano para ayudarla.
-¿Charly? –ella levanto su mirada, en ese instante me eche hacia atrás asustado. Eli tenía sus bellos ojos color celeste para atrás, y en lugar de caer lágrimas de su rostro, estos derramaban sangre.
Las luces comenzaron a apagarse detrás de mí, alce a la pequeña en mis brazos y me volví a la puerta que estaba por derrumbar, solo que ahora era un ascensor que se abrió. Di media vuelta, el se acercaba por medio de esa terrible oscuridad, así que ingrese al lujoso ascensor. Las puertas se cerraron y el aparatejo comenzó a subir, el tablero digital marcaba números incomprensibles.
-Charly, ¿Qué está sucediendo? –pregunto la niña con su inocente voz-. ¿Por qué estas desnudo? –La observe durante unos segundos en silencio. No sabía que contestar, ni siquiera yo estaba seguro de lo que sucedía.
El ascensor freno su marcha, las puertas se abrieron, decenas de hombres vestidos de traje negro y con gafas entraron dentro de este abarcando hasta el último espacio físico del lugar. Las puertas volvieron a cerrarse, todo era silencio, una tensión me abordaba el cuerpo, sujete más fuerte a Elizabeth por la mano cuando el ascensor prosiguió su marcha. Aquellos hombres nos daban la espalda, mis ojos estaban desorbitados, y a medida que avanzábamos, mis nervios me consumían al igual que mis adicciones. El maldito ascensor volvió a detenerse y en un abrir y cerrar de ojos un par de estos hombres me arrinconaron con brutalidad arrancando de mi lado a Eli.
-Elizabeth –replique una y otra vez intentando zafarme de esas personas, pero me encontraba inmovilizado. La pequeña se alejo lentamente de mi vista y las puertas, al cerrarse, callaron su voz. Los hombres me soltaron volviendo a su posición anterior, yo me arroje en la esquina del ascensor a llorar, repitiendo una y otra vez su nombre “Eli”. Tenía el aspecto de un perro abandonado en la calle.
-Eso sucede cuando no cumples con el trato –alce mi mirada, los “trajeados” habían desaparecido y en su lugar estaba el muy maldito observándome con su burlona sonrisa.
-¿Qué hiciste con ella? –grite con las fuerzas que me quedaban.
-Charly, la niña ahora está en, como yo lo llamo, un intermedio –hizo una pausa para encender un cigarrillo-. De ti depende su destino, si cumples con tu trato ella volverá con su madre y perderá solamente algo que jamás tuvo –aspiro de su cigarrillo y riendo contesto-. Un padre -.
Me revolqué sobre mí mismo, había decidido conocer a Elizabeth unos meses antes de que le diagnosticaran un tumor cerebral y fue así como conocí al hijo de perra este, a pesar de que creí que fuera un loco cumplió lo prometido, mi hija se curó milagrosamente y desde ese entonces vivo dentro de una pesadilla.
-Acepto, cumpliré con lo pactado –esto ya no era como en las películas, el sacrificio en realidad no te daba una redención milagrosa para tener un buen final, no, mi final ya estaba cerca y solo me quedaba cumplir lo que mi corazón dictaba. El maldito rió y se acerco a mí.
-No intentes nunca engañar al mismo Diablo –y con una desesperante carcajada de su parte, el ascensor se hundió ferozmente en las profundidades del infierno.
FIN
Y si quieren reirse un rato los invito a otro post mio para que lo disfruten!.