Bautismo: de la Marcha de Malvinas al blooper del disc jockey
Cuestionado acto militar , solo para periodistas, políticos e invitados.
Mostraron tres o cuatro Mirage de la década del 70. dos helicópteros, 3 Hércules C113 y algunos cascajos a hélice con tecnología de la Segunda Guerra Mundial.
La Fuerza Aérea quería tirar la casa por la ventana, dentro de la modesta logística que la Institución dispone actualmente, y en cierto modo lo logró. Para la conmemoración del 30º aniversario del Bautismo de Fuego, trajo todos los aviones de combate que hay en Argentina para desplegar un desfile aéreo-terrestre con final bizarro: después que la multitud, emocionada, concluyó entonando la “Marcha de las Malvinas” para repudiar el colonialismo inglés, el disc jockey produjo un blooper fatal: puso el cd “Something” de Los Beatles...
Lo primero que llamó la atención fue la nutrida muchedumbre que participó del evento y la perfecta organización del mismo. Los dos discursos estuvieron dentro del marco de lo previsto, sobre todo el del Ministro de Defensa Arturo Puricelli, quien volvió a cargar las tintas contra la dictadura militar que en 1982 y para continuar en el poder mandó a su ejército “a una muerte segura”. Esta vez, además, el funcionario se explayó sobre el Informe Ratenbach, recientemente desclasificado por orden de la presidenta Cristina Kirchner, denostando la patética improvisación de la Junta Militar pero eximiendo a los pilotos argentinos que lucharon con coraje y audacia en una batalla desigual contra los ingleses. También hizo uso de la palabra el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino.
Luego dio comienzo una suerte de desfile militar por tierra y aire. Fuentes del Portal confiaron que para la ocasión, la VI Brigada Aérea había logrado convocar a todos los aviones de combate disponibles actualmente en la Argentina, esfuerzo que revela, en una mirada totalmente objetiva, la pobreza logística que atraviesa la Institución. Tras el paso de los Mirage y los prehistóricos Pucará, y dos aviones Hércules de gran tamaño por el cielo serrano, otras pocas naves (dos helicópteros) sobrevolaron la pista donde se estaba llevando adelante el acto, hasta que largos minutos después, solitario, apareció un avión que cruzó por arriba del palco y se perdió en lontananza. “Para mí que era un avión de pasajeros que lo trajeron para engrosar la flota”, dijo medio en serio y medio en broma un parroquiano, mientras otro no se quedó atrás y señaló a un pequeña aeronave que venía retrasada volando en cámara lenta como “la avioneta que fumiga los campos de los Iglesias cerca del paraje de La Pastora”.
Lo cierto es que, treinta años después del Bautismo de Fuego, ocurrido el 1º de mayo de 1982, la Fuerza Aérea, acusando recibo de una decisión política del gobierno nacional, pareció contar en su logística de armamento con mayor capital histórico, es decir con pasado que con presente. Esta cuestión no le quitó ánimos a los miembros de la Institución para concebir el acto de conmemoración a los pilotos caídos en Malvinas, englobados dentro de “los 55 muertos que nuestra Fuerza le dio a la patria”, como señaló el brigadier general Costantino.
La organización hasta editó un pequeño folleto en tributo a estos treinta años donde se exaltó “la misma pasión y el compromiso de quienes entregaron todo”, y donde se informaba la Secuencia del Acto con presentación de autoridades, revista de los efectivos formados, Himno Nacional Argentino, invocación religiosa, toque de silencio y pasaje de escuadrilla, y el desfile aéreo y el desfile terrestre. Precisamente, el momento más emotivo de la jornada se vivió cuando las fuerzas vivas y los presentes, acompañados por la Banda de Música de la Institución, cantaron a viva voz la “Marcha de las Islas Malvinas”, cuya letra había sido editada en el folleto en cuestión para que el público pudiera seguirla sin fisuras. Fue, sin dudas, el instante más conmovedor de la mañana, a falta de pulsión poética y verba inspirada por parte de los oradores, teniendo en cuenta la épica nacionalista y las muertes que la guerra nos dejó.
Pero, como suele ocurrir, el diablo metió la cola. Hay una teoría que dice que fuerzas ocultas actúan subrepticiamente para burlarse del protocolo, que es el hijo indeseado del formalismo institucional. Todavía está presente –y ocurrió hace dos años- el momento en que durante el acto por los 70 años de la Usina Popular, y con 300 invitados presentes en medio de los solemnes discursos, un empleado despistado pulsó un botón prohibido en la vieja Sala de Máquinas donde la empresa había iniciado su historia para dejar sin luz a todo el lugar y a media ciudad. Justo en la Usina Popular…
El blooper en la VI Brigada Aérea no alcanzó a superar las altas cumbres del mal momento descripto, sólo porque el acto acababa de concluir y el público había empezado a desconcentrarse. Pero no bien la muchedumbre, los soldados, oficiales y suboficiales terminaron de cantar imbuidos de un patriótico repudio al colonialismo inglés la “Marcha de Malvinas”, el disc jockey contratado para la ocasión no tuvo mejor idea que poner el tema “Something” de Los Beatles… La despistada ocurrencia, literalmente, petrificó los rostros de los oficiales de la Fuerza, hasta que un veterano de uniforme, que el Portal no pudo identificar, se acercó a la consola del disc jockey y consternado por la situación pareció desbordado por los rigores del Viejazo: “¡Saque ese long play, carajo!”, le habría gritado el militar al dis jockey, como si estuviera viviendo aún en los tiempos de los discos de vinilo. Tras cuatro segundos de silencio, apareció a todo volumen la salvadora “Marcha de San Lorenzo”… Luego, las autoridades e invitados especiales disfrutaron de un lunch en uno de los gigantescos hangares de la Institución.
Cuestionado acto militar , solo para periodistas, políticos e invitados.
Mostraron tres o cuatro Mirage de la década del 70. dos helicópteros, 3 Hércules C113 y algunos cascajos a hélice con tecnología de la Segunda Guerra Mundial.
La Fuerza Aérea quería tirar la casa por la ventana, dentro de la modesta logística que la Institución dispone actualmente, y en cierto modo lo logró. Para la conmemoración del 30º aniversario del Bautismo de Fuego, trajo todos los aviones de combate que hay en Argentina para desplegar un desfile aéreo-terrestre con final bizarro: después que la multitud, emocionada, concluyó entonando la “Marcha de las Malvinas” para repudiar el colonialismo inglés, el disc jockey produjo un blooper fatal: puso el cd “Something” de Los Beatles...
Lo primero que llamó la atención fue la nutrida muchedumbre que participó del evento y la perfecta organización del mismo. Los dos discursos estuvieron dentro del marco de lo previsto, sobre todo el del Ministro de Defensa Arturo Puricelli, quien volvió a cargar las tintas contra la dictadura militar que en 1982 y para continuar en el poder mandó a su ejército “a una muerte segura”. Esta vez, además, el funcionario se explayó sobre el Informe Ratenbach, recientemente desclasificado por orden de la presidenta Cristina Kirchner, denostando la patética improvisación de la Junta Militar pero eximiendo a los pilotos argentinos que lucharon con coraje y audacia en una batalla desigual contra los ingleses. También hizo uso de la palabra el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino.
Luego dio comienzo una suerte de desfile militar por tierra y aire. Fuentes del Portal confiaron que para la ocasión, la VI Brigada Aérea había logrado convocar a todos los aviones de combate disponibles actualmente en la Argentina, esfuerzo que revela, en una mirada totalmente objetiva, la pobreza logística que atraviesa la Institución. Tras el paso de los Mirage y los prehistóricos Pucará, y dos aviones Hércules de gran tamaño por el cielo serrano, otras pocas naves (dos helicópteros) sobrevolaron la pista donde se estaba llevando adelante el acto, hasta que largos minutos después, solitario, apareció un avión que cruzó por arriba del palco y se perdió en lontananza. “Para mí que era un avión de pasajeros que lo trajeron para engrosar la flota”, dijo medio en serio y medio en broma un parroquiano, mientras otro no se quedó atrás y señaló a un pequeña aeronave que venía retrasada volando en cámara lenta como “la avioneta que fumiga los campos de los Iglesias cerca del paraje de La Pastora”.
Lo cierto es que, treinta años después del Bautismo de Fuego, ocurrido el 1º de mayo de 1982, la Fuerza Aérea, acusando recibo de una decisión política del gobierno nacional, pareció contar en su logística de armamento con mayor capital histórico, es decir con pasado que con presente. Esta cuestión no le quitó ánimos a los miembros de la Institución para concebir el acto de conmemoración a los pilotos caídos en Malvinas, englobados dentro de “los 55 muertos que nuestra Fuerza le dio a la patria”, como señaló el brigadier general Costantino.
La organización hasta editó un pequeño folleto en tributo a estos treinta años donde se exaltó “la misma pasión y el compromiso de quienes entregaron todo”, y donde se informaba la Secuencia del Acto con presentación de autoridades, revista de los efectivos formados, Himno Nacional Argentino, invocación religiosa, toque de silencio y pasaje de escuadrilla, y el desfile aéreo y el desfile terrestre. Precisamente, el momento más emotivo de la jornada se vivió cuando las fuerzas vivas y los presentes, acompañados por la Banda de Música de la Institución, cantaron a viva voz la “Marcha de las Islas Malvinas”, cuya letra había sido editada en el folleto en cuestión para que el público pudiera seguirla sin fisuras. Fue, sin dudas, el instante más conmovedor de la mañana, a falta de pulsión poética y verba inspirada por parte de los oradores, teniendo en cuenta la épica nacionalista y las muertes que la guerra nos dejó.
Pero, como suele ocurrir, el diablo metió la cola. Hay una teoría que dice que fuerzas ocultas actúan subrepticiamente para burlarse del protocolo, que es el hijo indeseado del formalismo institucional. Todavía está presente –y ocurrió hace dos años- el momento en que durante el acto por los 70 años de la Usina Popular, y con 300 invitados presentes en medio de los solemnes discursos, un empleado despistado pulsó un botón prohibido en la vieja Sala de Máquinas donde la empresa había iniciado su historia para dejar sin luz a todo el lugar y a media ciudad. Justo en la Usina Popular…
El blooper en la VI Brigada Aérea no alcanzó a superar las altas cumbres del mal momento descripto, sólo porque el acto acababa de concluir y el público había empezado a desconcentrarse. Pero no bien la muchedumbre, los soldados, oficiales y suboficiales terminaron de cantar imbuidos de un patriótico repudio al colonialismo inglés la “Marcha de Malvinas”, el disc jockey contratado para la ocasión no tuvo mejor idea que poner el tema “Something” de Los Beatles… La despistada ocurrencia, literalmente, petrificó los rostros de los oficiales de la Fuerza, hasta que un veterano de uniforme, que el Portal no pudo identificar, se acercó a la consola del disc jockey y consternado por la situación pareció desbordado por los rigores del Viejazo: “¡Saque ese long play, carajo!”, le habría gritado el militar al dis jockey, como si estuviera viviendo aún en los tiempos de los discos de vinilo. Tras cuatro segundos de silencio, apareció a todo volumen la salvadora “Marcha de San Lorenzo”… Luego, las autoridades e invitados especiales disfrutaron de un lunch en uno de los gigantescos hangares de la Institución.