Al elevarse un 0,08% los niveles de alcohol en la sangre se concibe que el nivel de dolor aumenta y eso crea la noción de su desaparición.
Trevor Thompson, de la facultad de Educación y Salud de la Universidad de Greenwich, sometió a más de 400 personas con diferentes tipos de dolores a una evaluación, con el fin de verificar si el licor sirve como analgésico.
De acuerdo con su equipo de trabajo, al elevarse un 0,08% los niveles de alcohol en la sangre se concibe que el nivel de dolor aumenta y eso crea la noción de su desaparición. Sin embargo, sólo dos vasos de vino bastarían para calmar en un 24% cualquier dolencia.
"La cantidad de alcohol necesaria para conseguir un efecto sostenido a largo plazo conlleva una serie de problemas para la salud, sin descartar incluso la aparición de dolor cónico", informó Thompson.
Hasta el momento se manejan diferentes hipótesis sobre esta teoría,pero los científicos presumen que el alcohol actúa sobre los mismos receptores nerviosos que la ketamina –una potente droga anestésica– o que simplemente reduce la ansiedad, demostrando su capacidad analgésica de carácter indirecto.