La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande y sangriento de la historia mundial, en el que se enfrentaron las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, entre 1939 y 1945. Fuerzas armadas de más de setenta países participaron en combates aéreos, navales y terrestres.
Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial de la época (unos 60 millones de personas), siendo civiles la mayoría de los fallecimientos.
Oficialmente el conflicto comenzó el 3 de septiembre de 1939 cuando Gran Bretaña y Francia le declaran la guerra a Alemania, para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945, lo que dio origen a un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Orígenes y causas
El Corredor polaco
La provincia alemana de Prusia Oriental se hallaba artificialmente incomunicada y aislada del resto de Alemania por el llamado corredor polaco: una franja de terreno con salida al mar Báltico anexada a Polonia en 1919 mediante el Tratado de Versalles. Este territorio, con sus cuatro millones y medio de alemanes, estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen y la Ciudad Libre de Danzig que había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos.

A consecuencia de ello, era frecuente que ocurrieran fricciones en esa zona entre alemanes y polacos. La situación se volvió delicada a raíz de que el día 10 de abril de 1923, el entonces presidente del Consejo de Ministros polaco, el general Wladyslaw Sikorski, anunció la "desgermanización" de tales regiones. Naturalmente las relaciones entre Polonia y Alemania eran frías u hostiles en 1933, año en que Adolf Hitler llegó al poder.
El 2 de mayo de 1933, Hitler habló con el embajador polaco Wysocki quien le manifestó que en Polonia existía mucha intranquilidad por el nuevo gobierno alemán. Hitler respondió que el Tratado de Versalles había sembrado la discordia pues, por ejemplo, que si el corredor polaco hacia el mar báltico hubiese sido colocado al oriente de Prusia, no se habría dividido así el territorio alemán, pero que ahora podían buscarse soluciones pacíficas y llegar a un acuerdo que sea aceptable y satisfactorio para ambas naciones.
Luego Hitler encargó a su embajador en Polonia, Hans-Adolf von Moltke, que conferenciara sobre el particular con el Mariscal polaco Józef Pilsudski. Von Moltke informó que:
El embajador Von Moltke le hizo notar a Pilsudski que la prensa alemana no mostraba animadversión ni hostilidad hacia Polonia, pero que la prensa polaca sí era hostil a Alemania:
Entre los 15 primeros magnates de Polonia, 11 eran judíos. Los judíos constituían el 62% de los profesionales del comercio y a través de la publicidad ejercían decisiva influencia en la prensa. En Polonia vivían 3.5 millones de judíos, más que en ningún otro país europeo.
Pese a la propaganda hostil de la prensa polaca, el 26 de enero de 1934, se logró una Declaración Conjunta Germanopolaca como signo de reconciliación, subrayado en un acto con la presencia del mariscal Pilsudski, el ministro alemán Joseph Goebbels y el ministro plenipotenciario von Moltke. Se tenían grandes expectativas y se esperaba pronto un acuerdo.
No obstante, al año siguiente, en 1935, muere Pilsudski y en su lugar queda como presidente el profesor Ignacy Mościcki (elegido en 1926) y como ministro de relaciones el general Józef Beck, cabeza visible del nuevo poder polaco. A raíz de esto se acrecentó gravemente la germanofobia que el mariscal Pilsudski intentaba superar:
-La Reforma Agraria (confiscación de tierras) fue aplicándose preferentemente contra los campesinos alemanes.
-Empleados y obreros alemanes fueron despedidos bajo la presión de organizaciones nacionalistas polacas.
-Se declaró un boicot contra comercios, profesionales y artesanos alemanes. En general, discriminación contra los cuatro millones y medio de alemanes que habían quedado en los territorios anexados a Polonia.
Autodeterminación, no conquista
El Tratado de Versalles estipuló la anexión del territorio del Sarre a Francia por un plazo de 15 años. Terminado ese período, la población de Sarre debería hacer un referéndum sobre si querían permanecer franceses, neutros o convertirse de nuevo en alemanes. El resultado fue que el 90% de la población de Sarre exigió la reunificación con el Imperio Alemán, por lo que el 1 de marzo de 1935, el Sarre es devuelto a Alemania.
Posteriormente Hitler rechaza cualquier demanda sobre Alsacia y Lorena ocupadas por los franceses, pero se interesa en Renania. Ese mismo año Francia firma un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética, cosa que estaba dirigida contra Alemania y anulando así el Pacto de Locarno, firmado tan solo diez años antes, en el que Bélgica, Francia y Alemania se garantizaban no firmar tratado alguno que perjudicara a cualquiera en el futuro. Francia no sólo rompió dicho pacto, sino que también devaluó el pacto germano-polaco de no-agresión. Por ello, Hitler ya no se siente obligado al Pacto de Locarno y da órdenes a las tropas alemanas de marchar hacia Renania el 7 de marzo de 1936.
En marzo de 1938 se produce la Anschluss (anexión) de Austria a Alemania, para la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia, al igual que los británicos y franceses, la apoyaron. El 99% de los austriacos (alemanes étnicos) votaron por su reunificaron con sus hermanos alemanes.
El 30 de septiembre de 1938 se firman los Acuerdos de Múnich por los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes. Con estos acuerdos pareció abrirse una pequeña puerta de buena voluntad polaca, cuando Alemania accedió a que Polonia ocupara la zona checoslovaca de Teschen (Cieszyn).
Después de la exitosa reincorporación de los Sudetes a Alemania, se exigió también la reincorporación de la región de Memel, ocupada por Lituania de forma ilegítima. Lituania quiso reclamar posesión sobre la región de Memel bajo garantía de Inglaterra y Francia, pero ambas potencias se negaron. En consecuencia el gobierno lituano firmó un tratado de traspaso con Alemania el 22 de marzo de 1939, retirando sus tropas y cuerpo administrativo de allí. A cambio, Lituania recibió una zona de libre mercado en Memel y un derecho de libre paso por una duración de 99 años.
Entretanto, el gobierno polaco declaró públicamente y en varias ocasiones su propósito de anexar Danzig al territorio nacional polaco a pesar de tener ya varias concesiones de largo alcance que de por sí violaban los tratados existentes. Además, todas las conexiones de transporte desde Alemania hasta Prusia Oriental estaban bajo control polaco. Los transportes de carbón, esenciales para el abastecimiento de energía de Prusia Oriental, tuvieron que realizarse a través de ocho vías férreas bajo control polaco. Como Alemania no pudo pagar el monto íntegro de los honorarios en zlotys (moneda polaca), Polona cerró una por una las vías del tren. Alemania se vio entonces obligada a evitar el estrangulamiento económico de Prusia Oriental por todos los medios.
El 24 de octubre de 1938, Hitler hizo otro intento para que el Pacto de Concordia firmado en 1934 con el mariscal Pilsudski se concretara en un acuerdo definitivo. Hitler propuso y negoció:
-Que la Ciudad Libre de Danzig, con su 98% de población alemana, ejerza su libre autodeterminación y se reincorpore a Alemania.
-Que a través del "corredor", Polonia permita la construcción de un ferrocarril y una carretera para que la provincia alemana de Prusia Oriental se vincule con el resto del país.
A cambio de estas, bastante moderadas y razonables, peticiones, Hitler ofrecía que:
-Alemania garantizaría a Polonia el libre acceso y preferencial del puerto de Danzig, conservando su corredor hacia el mar y su comercio a través de Danzig.
-Alemania aceptaría de forma definitiva las fronteras existentes y ya no reclamaría la devolución de los territorios que tenía antes de la Primera Guerra Mundial: Alta Silesia, Prusia Occidental y Posnania, reconociendo la soberanía de Polonia sobre ellos, a pesar de que tuviesen 2/3 de población alemana.
-Alemania formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.
Occidente no desea negociaciones
Polonia repuso a estas propuestas que las dificultades políticas impedían aceptarlas. El 5 de enero de 1939 Hitler recordaba al gobierno polaco que Alemania y Polonia tenían intereses comunes ante la amenaza comunista, por lo que Alemania deseaba una Polonia fuerte y amiga. No obstante, en febrero y marzo, mientras el lado alemán aún está buscando una solución pacífica, en Polonia ya se comienza a pensar seriamente en la guerra.
En febrero se agravaron las relaciones germano-polacas al iniciarse manifestaciones antialemanas en Polonia, instigadas por la prensa mientras que se empiezan a desarrollar directrices para las operaciones del ejército polaco contra Alemania. El 4 de marzo el Estado Mayor polaco comienza a planificar su "Operación Oeste", exactamente un mes antes de que Hitler ordenara preparar la "Operación Caso Blanco" o "Fall Weiss", el plan de ataque en caso de una guerra con Polonia. El 24 de marzo Polonia acordó la movilización de los jóvenes nacidos en 1911, 1912, 1913 y 1914. La prensa incitaba al pueblo, siguiendo los telegramas de las agencias judías, y pedía severas medidas contra la población alemana que desde 1919 se hallaba forzadamente formando parte de Polonia.
Por otro lado, de la parte occidental, se buscó asegurarse que Polonia, bajo el gobierno de Józef Beck, rechazara cualquier arreglo que Alemania propusiera y que, al contrario, tomara medidas brutales contra la población alemana bajo su control, de modo que de parte de los aliados todo estaba ya decidido.
El 31 de marzo de 1939, Inglaterra le ofreció a Polonia una garantía de sus fronteras y un préstamo de 25 millones de libras esterlinas. Se llegó así a la firma de un pacto de asistencia militar de Gran Bretaña a Polonia. Londres especificó que en el caso de que el régimen polaco estimara que existiera alguna amenaza, "el Gobierno de su Majestad se consideraría obligado a procurarle inmediatamente al de Polonia todos los auxilios que de él dependan". Este pacto fue rápidamente seguido por otro tratado semejante entre Francia y Polonia, a la vez que el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt le ofreció financiamiento para su minería y su industria química. Los embajadores de Roosevelt (Bullit en París y Kennedy en Londres), también se empeñaron en que no hubiese negociaciones con Alemania bajo ningún motivo.
Sin embargo, ni Inglaterra ni Francia podían salvar a Polonia en caso de guerra y la prensa comenzó a exacerbar el ánimo del pueblo polaco. A partir de abril esta animosidad se desbordó. Hubo agresiones en numerosas ciudades y aldeas y miles de alemanes se vieron forzados a emigrar y a perder sus pertenencias.
El 28 de abril de 1939, Hitler habló ante el Reichstag y expuso las dos peticiones que había hecho a Polonia y las ofertas que le daba a cambio. Esto constituye, dijo, "la más considerable deferencia en aras de la paz de Europa":
En este mismo discurso, Hitler enfatizó que sus ambiciones pangermanistas y su política de la expansión del Lebensraum (espacio vital) se enfocaban hacia Oriente, en territorios que eran ocupados caprichosamente por el régimen soviético y que permanecían sin ser aprovechados, por lo que no quería ninguna guerra con Occidente, países europeos a los que consideraba como "hermanos de raza":
Hitler nunca perdió la esperanza de que se establecería una amistad entre Alemania y los países occidentales encabezados por Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Sus reiterados fracasos en este propósito nunca los creyó definitivos. Puesto que Occidente se declaraba como opuesto al comunismo, siempre confió en que si Alemania luchaba contra él, acabaría por tranquilizar al resto del mundo y que esa lucha se vería como un acontecimiento benéfico para la civilización occidental, cuyas características valoradas de propiedad privada, religión, familia, nacionalidad, etc., tenían ciertamente más puntos en común que con el bolchevismo.
No obstante, el conciliador discurso de Hitler fue ridiculizado por casi toda la prensa de Inglaterra y el gobierno le dio una respuesta hostil cuando el 12 de mayo firmó un pacto con Turquía para completar el bloqueo de Alemania. Días más tarde los gobernantes franceses redoblaron sus esfuerzos a fin de concertar también una alianza antialemana con Stalin, pero éste continuaba cautelosamente esperando a que el conflicto armado se iniciara primero entre Alemania y el Occidente.
El 1 de mayo de 1939, el papa Pío XII propuso una conferencia de cinco naciones en las que el Vaticano actuaría como mediador y moderador. Para el efecto envió propuestas a Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y Polonia. El jefe del estado italiano, Benito Mussolini, contestó aceptando, Hitler contestó igualmente el 5 de mayo.
En París, el nuncio Valerio Valen recibió la respuesta de que "el gobierno francés juzga la gestión papal totalmente inoportuna". El día 7 le reiteraron que el gobierno francés se ocupará de los asuntos que le incumben sin interferencias del Vaticano. En Londres, el nuncio monseñor Godfrey recibió la siguiente respuesta de Lord Halifax: "Que su santidad ofrezca sus buenos oficios sucesivamente y por separado, y por este orden, a Alemania, a Polonia, a Italia y a Francia y luego se dirija a Londres". En Polonia el coronel Beck contestó que no podía responder sin antes hablar con Londres y París, en resumen, los aliados no deseaban llegar a ningún acuerdo.
Las negociaciones de Hitler se ven totalmente frustradas a fines de agosto de 1939 elevándose la tensión política al máximo al conocerse las nuevas matanzas de alemanes bajo control polaco, entre la que se destaca la masacre de Bromberg verificada luego por la Cruz Roja Internacional.
De este modo, el régimen polaco permaneció inmóvil ante cualquier arreglo, y por el contrario, comenzó a movilizar tropas mientras que la opinión pública era conducida por la prensa contra las minorías alemanas. En Polonia aumentaban las vejaciones contra los residentes alemanes, fueran adultos, jóvenes, o mujeres. En Oppeln, Beuthen, Gleiwitz, Breslau, Stettin, Kolberg, Lodz, Posen, Constantinow. De 657 escuelas alemanas, 472 fueron cerradas. Aún así, Hitler ordenó expresamente que en Danzig no fueran respondidas las provocaciones.
Cuarenta divisiones polacas se hallaban frente a las fronteras y falsamente se esparcía la versión de que Alemania estaba a punto de derrumbarse y que sería fácil derrotarla. Los medios de difusión explotaban un nacionalismo ingenuo.
Pacto Ribbentrop-Molotov
La posibilidad de que Polonia detuviera su propaganda antigermánica y que accediera a construir un ferrocarril y una carretera que uniera a Prusia Oriental con el resto de Alemania, se desvaneció a mediados de 1939.
A la vista de ello, y para cerrar el conflicto fronterizo surgía entonces la cuestión de atravesar Polonia, pues dada la garantía de Inglaterra y Francia al gobierno polaco, tal cosa implicaba el riesgo de que ambas potencias le declararan la guerra a Alemania. Ante esta situación surgieron dos circunstancias que fueron decisivas:
-Joachim von Ribbentrop, ministro de Relaciones alemán, le afirmó a Hitler que según todos sus informes, Inglaterra y Francia no llegarían a la guerra. Los pueblos británico y francés no querían soportar otra contienda sólo para evitar la construcción de un ferrocarril a través del corredor polaco. En Francia, el Servicio del Ministerio del Interior, a cargo de Mandel Rothschild informaba de una absoluta falta de interés en las oficinas de reclutamiento. Ribbentrop aseguraba que la actitud de Londres y París obedecía únicamente a la presión de círculos minoritarios de judíos y masones, pero que su influencia no podía ser tan grande como para forzar a sus pueblos a una nueva guerra mundial. Hitler confió en los informes de Ribbentrop. Se afirma que sólo Goebbels, ministro de Propaganda, no era de esa opinión y estimaba que tales círculos, aunque minoritarios, sí podrían empujar a ingleses y franceses a una guerra, pero no para impedir simplemente la unión de los territorios alemanes, sino para defender a la URSS, y al marxismo del peligro que representaba Alemania para éstos, pues la oposición del nacionalsocialismo al marxismo era clara desde el principio y sus diferencias eran irreconciliables.
-Por su parte Stalin estaba interesado en que Alemania entrara en guerra con Polonia, Inglaterra y Francia antes de que le llegara su turno a él, y para alentar a Hitler a que cayera en el "gambito", el 10 de agosto le ofreció un "pacto de no agresión" con la Unión Soviética. El ministro Ribbentrop fue a Moscú el día 23 de agosto a firmar el pacto creyendo ingenuamente que eso enfriaría los ánimos de ingleses y franceses, de tal manera que no llegarían a la guerra si Alemania cruzaba Polonia para llevar sus ejércitos a la frontera soviética. Este pacto careció totalmente de sinceridad, pues ambas partes sólo querían ganar tiempo.
Entretanto, el servicio secreto polaco informó al coronel Beck que Stalin había dicho el 19 de agosto en una reunión secreta en el Politburó que si la Unión Soviética firmaba un tratado de no agresión con las potencias occidentales, la guerra podría evitarse, pero que el pacto de no agresión con Alemania le serviría para que Francia e Inglaterra declararan la guerra a Alemania, y de esa manera "podremos esperar, ventajosamente, nuestro turno". El único interés de Stalin era que dicha guerra durara el mayor tiempo posible hasta que ambos bloques quedaran exhaustos.
Inicio
Aprovechando una máquina alemana para cifrar mensajes comerciales, un grupo de criptógrafos y matemáticos polacos había logrado construir 15 réplicas del aparato alemán Enigma, utilizado para cifrar mensajes militares, y operaba cuatro estaciones de monitoreo de ondas de radio. De esa manera, el Estado Mayor polaco estaba descifrando mensajes de las fuerzas armadas alemanas y había identificado el número y la ubicación del 80% de las tropas alemanas desplegadas ante la frontera polaca. Es decir, sabía lo poderoso de esos contingentes y la inminencia de un choque, no obstante, no hacía nada por conjurarlo.
-El 19 de agosto de 1939, Francia le ofrece créditos a Beck, evidentemente alentándolo a que no negocie con Alemania.
-El día 22, la prensa europea comenta que la URSS ha abandonado a Polonia en su conflicto con Alemania.
-El día 23, el mismo día del pacto entre Berlín y Moscú, Estados Unidos recomienda a sus nacionales que salgan de Polonia. La guerra es inminente.
-El día 24, la prensa europea reitera que la guerra está próxima porque ya ocurren choques fronterizos entre Alemania y Polonia.
-Ese mismo día, el papa Pío XII habla por radio al mundo y hace un llamado para que se negocie: "Nada hay perdido en la paz; todo puede perderse, en Europa, con la guerra..."
Sin embargo, Beck acababa de notificar a Berlín que Polonia "no tiene nada qué negociar sobre el corredor ni sobre nada". Beck no cedió al derecho a un ferrocarril y a una carretera, a pesar de que sabía que Stalin no dudaba en que habría guerra. Una política diferente hubiera determinado una rápida derrota de la URSS sin una guerra mundial.
Las gestiones de Hitler ante Londres y París continuaron hasta el 30 de agosto en el sentido de que intervinieran para que Polonia enviara un embajador plenipotenciario a Berlín para negociar. Pero el gobierno polaco se rehusó a enviar tal embajador y ordenó la movilización militar total, que afectaba a dos millones de polacos.
A las 20:30 horas del 31 de agosto Hitler dio la orden para iniciar el ataque a Polonia al día siguiente.
La madrugada del 1 de septiembre de 1939 las Fuerzas Armadas alemanas avanzan para recuperar Posen, Prusia Occidental y Danzig y tomar Varsovia, su capital. Ante este hecho, Inglaterra envía un ultimátum a Alemania que exigía que Alemania retirara sus tropas a sus posiciones previas al 1 de septiembre, posteriormente Francia envió un ultimátum idéntico. Alemania los rechazó.
El 3 de septiembre de 1939, los gobernantes de Inglaterra y Francia anunciaron que le declaraban la guerra a Alemania con el pretexto de defender a Polonia. Pero no tenían la menor intención de prestar ayuda a los polacos. Sus respectivos pueblos ignoraban que lo que realmente deseaban defender era la URSS y el marxismo. Polonia era tan sólo el detonante. Polonia se convertía así, en contra de sus propios intereses y los de toda Europa, en una gran trinchera avanzada de la URSS. En realidad se necesitaba sacrificar a decenas de países para salvar al marxismo del golpe mortal que le preparaba Hitler con su Operación Barbarroja. Polonia, Inglaterra y Francia no eran suficientes para este efecto. Después ya se irían empujando más países a la contienda, como Yugoslavia, que entró al conflicto mediante un motín, sin que hubiera absolutamente ningún motivo para romper su declarada neutralidad.
El ejército polaco, completamente solo y enardecido de moral por las falsedades que profería su propaganda, combatió bravamente, pero fue derrotado en 15 días al no poder hacer frente a las tropas germanas que usaron su famosa estrategia llamada Blitzkrieg ('Guerra relámpago'). El gobierno de Beck huyó de Varsovia y no quiso declararla "ciudad abierta", sacrificándola así a ser tratada como fortaleza de la línea de combate.
El pueblo polaco estaba tan mal informado que no se explicaba el súbito desenlace. Hasta ocho meses después, con la derrota de los ejércitos aliados en Francia, vio que se le había mentido criminalmente respecto a la fuerza alemana. Ante la inminente caída de Varsovia, su gobierno se exilió en Londres desde donde ingenuamente esperaba continuar la lucha con el apoyo de sus aliados para la reconquista de su patria.
La mitad de Polonia, aún no ocupada por los alemanes, fue invadida y ocupada por los soviéticos el 17 de septiembre. Entonces el gobierno polaco exiliado en Londres y encabezado por el mariscal Sikorski, pidió a sus aliados que le declararan la guerra a la URSS. Sin embargo, las falsas seguridades dadas por Inglaterra y Francia a Polonia sólo eran válidas si entraba en guerra contra Alemania. No operaban en caso de una invasión soviética.
Esta sangrienta guerra de seis años iniciada por Inglaterra y Francia con el presunto fin de defender y liberar a Polonia, terminaría en 1945 con la entrega lisa y llana a la Unión Soviética de media Alemania, Bulgaria, Hungría, Rumania, Albania, Estonia, Lituania, Letonia, Ucrania, Checoslovaquia y la propia Polonia. El gobierno polaco en el exilio de Londres se encontró con la novedad de que Polonia al ser "liberada" por los bolcheviques en 1945, no fue su gobierno el que se restauró en Varsovia sino que se instauraría un gobierno títere soviético que gobernaría por varias décadas más, con toda la anuencia de sus "aliados".
Referencias
1.↑ Así lo afirmó en 1938 el escritor judío Dr. Litauer en Historial Section of the Foreign Office.
2.↑ Datos sobre la máquina "Enigma", publicados por Stefan Soboniewsky y Sygmund Sadzkousky, dirigentes de la Federación Mundial de Combatientes Polacos, con sede en Londres.
http://es.metapedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial
Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial de la época (unos 60 millones de personas), siendo civiles la mayoría de los fallecimientos.
Oficialmente el conflicto comenzó el 3 de septiembre de 1939 cuando Gran Bretaña y Francia le declaran la guerra a Alemania, para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945, lo que dio origen a un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Orígenes y causas
El Corredor polaco
La provincia alemana de Prusia Oriental se hallaba artificialmente incomunicada y aislada del resto de Alemania por el llamado corredor polaco: una franja de terreno con salida al mar Báltico anexada a Polonia en 1919 mediante el Tratado de Versalles. Este territorio, con sus cuatro millones y medio de alemanes, estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen y la Ciudad Libre de Danzig que había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos.

A consecuencia de ello, era frecuente que ocurrieran fricciones en esa zona entre alemanes y polacos. La situación se volvió delicada a raíz de que el día 10 de abril de 1923, el entonces presidente del Consejo de Ministros polaco, el general Wladyslaw Sikorski, anunció la "desgermanización" de tales regiones. Naturalmente las relaciones entre Polonia y Alemania eran frías u hostiles en 1933, año en que Adolf Hitler llegó al poder.
El 2 de mayo de 1933, Hitler habló con el embajador polaco Wysocki quien le manifestó que en Polonia existía mucha intranquilidad por el nuevo gobierno alemán. Hitler respondió que el Tratado de Versalles había sembrado la discordia pues, por ejemplo, que si el corredor polaco hacia el mar báltico hubiese sido colocado al oriente de Prusia, no se habría dividido así el territorio alemán, pero que ahora podían buscarse soluciones pacíficas y llegar a un acuerdo que sea aceptable y satisfactorio para ambas naciones.
Luego Hitler encargó a su embajador en Polonia, Hans-Adolf von Moltke, que conferenciara sobre el particular con el Mariscal polaco Józef Pilsudski. Von Moltke informó que:
…el Mariscal estaba animado de simpatía hacia Hitler, según lo reiteró una y otra vez en la entrevista, lo mismo que su deseo de que hubiera buenas relaciones germano-polacas, pero ha acentuado con una claridad que yo apenas he oído hasta ahora de políticos polacos, que la germanofobia milenaria del pueblo polaco ofrecería grandes dificultades.
El embajador Von Moltke le hizo notar a Pilsudski que la prensa alemana no mostraba animadversión ni hostilidad hacia Polonia, pero que la prensa polaca sí era hostil a Alemania:
Pilsudski respondió a mis manifestaciones expresando su infinito desprecio por la prensa, con la que no quiere tener nada que ver; sin embargo, concedió, sería conveniente influir sobre las organizaciones políticas.
Entre los 15 primeros magnates de Polonia, 11 eran judíos. Los judíos constituían el 62% de los profesionales del comercio y a través de la publicidad ejercían decisiva influencia en la prensa. En Polonia vivían 3.5 millones de judíos, más que en ningún otro país europeo.
Pese a la propaganda hostil de la prensa polaca, el 26 de enero de 1934, se logró una Declaración Conjunta Germanopolaca como signo de reconciliación, subrayado en un acto con la presencia del mariscal Pilsudski, el ministro alemán Joseph Goebbels y el ministro plenipotenciario von Moltke. Se tenían grandes expectativas y se esperaba pronto un acuerdo.
No obstante, al año siguiente, en 1935, muere Pilsudski y en su lugar queda como presidente el profesor Ignacy Mościcki (elegido en 1926) y como ministro de relaciones el general Józef Beck, cabeza visible del nuevo poder polaco. A raíz de esto se acrecentó gravemente la germanofobia que el mariscal Pilsudski intentaba superar:
-La Reforma Agraria (confiscación de tierras) fue aplicándose preferentemente contra los campesinos alemanes.
-Empleados y obreros alemanes fueron despedidos bajo la presión de organizaciones nacionalistas polacas.
-Se declaró un boicot contra comercios, profesionales y artesanos alemanes. En general, discriminación contra los cuatro millones y medio de alemanes que habían quedado en los territorios anexados a Polonia.
Autodeterminación, no conquista
El Tratado de Versalles estipuló la anexión del territorio del Sarre a Francia por un plazo de 15 años. Terminado ese período, la población de Sarre debería hacer un referéndum sobre si querían permanecer franceses, neutros o convertirse de nuevo en alemanes. El resultado fue que el 90% de la población de Sarre exigió la reunificación con el Imperio Alemán, por lo que el 1 de marzo de 1935, el Sarre es devuelto a Alemania.
Posteriormente Hitler rechaza cualquier demanda sobre Alsacia y Lorena ocupadas por los franceses, pero se interesa en Renania. Ese mismo año Francia firma un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética, cosa que estaba dirigida contra Alemania y anulando así el Pacto de Locarno, firmado tan solo diez años antes, en el que Bélgica, Francia y Alemania se garantizaban no firmar tratado alguno que perjudicara a cualquiera en el futuro. Francia no sólo rompió dicho pacto, sino que también devaluó el pacto germano-polaco de no-agresión. Por ello, Hitler ya no se siente obligado al Pacto de Locarno y da órdenes a las tropas alemanas de marchar hacia Renania el 7 de marzo de 1936.
En marzo de 1938 se produce la Anschluss (anexión) de Austria a Alemania, para la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia, al igual que los británicos y franceses, la apoyaron. El 99% de los austriacos (alemanes étnicos) votaron por su reunificaron con sus hermanos alemanes.
El 30 de septiembre de 1938 se firman los Acuerdos de Múnich por los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes. Con estos acuerdos pareció abrirse una pequeña puerta de buena voluntad polaca, cuando Alemania accedió a que Polonia ocupara la zona checoslovaca de Teschen (Cieszyn).
Después de la exitosa reincorporación de los Sudetes a Alemania, se exigió también la reincorporación de la región de Memel, ocupada por Lituania de forma ilegítima. Lituania quiso reclamar posesión sobre la región de Memel bajo garantía de Inglaterra y Francia, pero ambas potencias se negaron. En consecuencia el gobierno lituano firmó un tratado de traspaso con Alemania el 22 de marzo de 1939, retirando sus tropas y cuerpo administrativo de allí. A cambio, Lituania recibió una zona de libre mercado en Memel y un derecho de libre paso por una duración de 99 años.
Entretanto, el gobierno polaco declaró públicamente y en varias ocasiones su propósito de anexar Danzig al territorio nacional polaco a pesar de tener ya varias concesiones de largo alcance que de por sí violaban los tratados existentes. Además, todas las conexiones de transporte desde Alemania hasta Prusia Oriental estaban bajo control polaco. Los transportes de carbón, esenciales para el abastecimiento de energía de Prusia Oriental, tuvieron que realizarse a través de ocho vías férreas bajo control polaco. Como Alemania no pudo pagar el monto íntegro de los honorarios en zlotys (moneda polaca), Polona cerró una por una las vías del tren. Alemania se vio entonces obligada a evitar el estrangulamiento económico de Prusia Oriental por todos los medios.
El 24 de octubre de 1938, Hitler hizo otro intento para que el Pacto de Concordia firmado en 1934 con el mariscal Pilsudski se concretara en un acuerdo definitivo. Hitler propuso y negoció:
-Que la Ciudad Libre de Danzig, con su 98% de población alemana, ejerza su libre autodeterminación y se reincorpore a Alemania.
-Que a través del "corredor", Polonia permita la construcción de un ferrocarril y una carretera para que la provincia alemana de Prusia Oriental se vincule con el resto del país.
A cambio de estas, bastante moderadas y razonables, peticiones, Hitler ofrecía que:
-Alemania garantizaría a Polonia el libre acceso y preferencial del puerto de Danzig, conservando su corredor hacia el mar y su comercio a través de Danzig.
-Alemania aceptaría de forma definitiva las fronteras existentes y ya no reclamaría la devolución de los territorios que tenía antes de la Primera Guerra Mundial: Alta Silesia, Prusia Occidental y Posnania, reconociendo la soberanía de Polonia sobre ellos, a pesar de que tuviesen 2/3 de población alemana.
-Alemania formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.
Occidente no desea negociaciones
Polonia repuso a estas propuestas que las dificultades políticas impedían aceptarlas. El 5 de enero de 1939 Hitler recordaba al gobierno polaco que Alemania y Polonia tenían intereses comunes ante la amenaza comunista, por lo que Alemania deseaba una Polonia fuerte y amiga. No obstante, en febrero y marzo, mientras el lado alemán aún está buscando una solución pacífica, en Polonia ya se comienza a pensar seriamente en la guerra.
En febrero se agravaron las relaciones germano-polacas al iniciarse manifestaciones antialemanas en Polonia, instigadas por la prensa mientras que se empiezan a desarrollar directrices para las operaciones del ejército polaco contra Alemania. El 4 de marzo el Estado Mayor polaco comienza a planificar su "Operación Oeste", exactamente un mes antes de que Hitler ordenara preparar la "Operación Caso Blanco" o "Fall Weiss", el plan de ataque en caso de una guerra con Polonia. El 24 de marzo Polonia acordó la movilización de los jóvenes nacidos en 1911, 1912, 1913 y 1914. La prensa incitaba al pueblo, siguiendo los telegramas de las agencias judías, y pedía severas medidas contra la población alemana que desde 1919 se hallaba forzadamente formando parte de Polonia.
Por otro lado, de la parte occidental, se buscó asegurarse que Polonia, bajo el gobierno de Józef Beck, rechazara cualquier arreglo que Alemania propusiera y que, al contrario, tomara medidas brutales contra la población alemana bajo su control, de modo que de parte de los aliados todo estaba ya decidido.
El 31 de marzo de 1939, Inglaterra le ofreció a Polonia una garantía de sus fronteras y un préstamo de 25 millones de libras esterlinas. Se llegó así a la firma de un pacto de asistencia militar de Gran Bretaña a Polonia. Londres especificó que en el caso de que el régimen polaco estimara que existiera alguna amenaza, "el Gobierno de su Majestad se consideraría obligado a procurarle inmediatamente al de Polonia todos los auxilios que de él dependan". Este pacto fue rápidamente seguido por otro tratado semejante entre Francia y Polonia, a la vez que el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt le ofreció financiamiento para su minería y su industria química. Los embajadores de Roosevelt (Bullit en París y Kennedy en Londres), también se empeñaron en que no hubiese negociaciones con Alemania bajo ningún motivo.
Sin embargo, ni Inglaterra ni Francia podían salvar a Polonia en caso de guerra y la prensa comenzó a exacerbar el ánimo del pueblo polaco. A partir de abril esta animosidad se desbordó. Hubo agresiones en numerosas ciudades y aldeas y miles de alemanes se vieron forzados a emigrar y a perder sus pertenencias.
El 28 de abril de 1939, Hitler habló ante el Reichstag y expuso las dos peticiones que había hecho a Polonia y las ofertas que le daba a cambio. Esto constituye, dijo, "la más considerable deferencia en aras de la paz de Europa":
Siempre como ya he dicho, he considerado la necesidad de un acceso al mar para Polonia y he contado también con ello… Pero considero también necesario exponer al gobierno de Varsovia que en la misma medida en que Polonia necesita un acceso al mar, Alemania necesita un acceso a su provincia del Este
En este mismo discurso, Hitler enfatizó que sus ambiciones pangermanistas y su política de la expansión del Lebensraum (espacio vital) se enfocaban hacia Oriente, en territorios que eran ocupados caprichosamente por el régimen soviético y que permanecían sin ser aprovechados, por lo que no quería ninguna guerra con Occidente, países europeos a los que consideraba como "hermanos de raza":
Durante toda mi actuación política he mantenido siempre la idea del restablecimiento de la estrecha amistad y colaboración germano-británica... Este deseo no sólo está conforme con mis sentimientos, sino también con mi opinión sobre lo importante que es la existencia del Imperio británico en interés de toda la humanidad... El pueblo anglosajón ha llevado a cabo en el mundo una inmensa obra colonizadora. Yo admiro sinceramente esa labor. Desde un elevado punto de vista humano, el pensamiento de una destrucción de esa obra me pareció y me parece solamente un caso de erostratismo... Yo estimo que es imposible establecer una amistad duradera entre el pueblo alemán y el anglosajón si no se reconoce también del otro lado que no sólo hay intereses británicos sino también intereses alemanes. Cuando Alemania se hizo nacionalsocialista e inició así su resurgimiento, yo mismo he hecho la propuesta de una voluntaria limitación de los armamentos navales alemanes. Esa limitación presuponía la voluntad y el convencimiento de que entre Alemania e Inglaterra no debería ser ya jamás posible una guerra. Todavía hoy tengo esa voluntad y esa convicción.
Hitler nunca perdió la esperanza de que se establecería una amistad entre Alemania y los países occidentales encabezados por Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Sus reiterados fracasos en este propósito nunca los creyó definitivos. Puesto que Occidente se declaraba como opuesto al comunismo, siempre confió en que si Alemania luchaba contra él, acabaría por tranquilizar al resto del mundo y que esa lucha se vería como un acontecimiento benéfico para la civilización occidental, cuyas características valoradas de propiedad privada, religión, familia, nacionalidad, etc., tenían ciertamente más puntos en común que con el bolchevismo.
No obstante, el conciliador discurso de Hitler fue ridiculizado por casi toda la prensa de Inglaterra y el gobierno le dio una respuesta hostil cuando el 12 de mayo firmó un pacto con Turquía para completar el bloqueo de Alemania. Días más tarde los gobernantes franceses redoblaron sus esfuerzos a fin de concertar también una alianza antialemana con Stalin, pero éste continuaba cautelosamente esperando a que el conflicto armado se iniciara primero entre Alemania y el Occidente.
El 1 de mayo de 1939, el papa Pío XII propuso una conferencia de cinco naciones en las que el Vaticano actuaría como mediador y moderador. Para el efecto envió propuestas a Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y Polonia. El jefe del estado italiano, Benito Mussolini, contestó aceptando, Hitler contestó igualmente el 5 de mayo.
En París, el nuncio Valerio Valen recibió la respuesta de que "el gobierno francés juzga la gestión papal totalmente inoportuna". El día 7 le reiteraron que el gobierno francés se ocupará de los asuntos que le incumben sin interferencias del Vaticano. En Londres, el nuncio monseñor Godfrey recibió la siguiente respuesta de Lord Halifax: "Que su santidad ofrezca sus buenos oficios sucesivamente y por separado, y por este orden, a Alemania, a Polonia, a Italia y a Francia y luego se dirija a Londres". En Polonia el coronel Beck contestó que no podía responder sin antes hablar con Londres y París, en resumen, los aliados no deseaban llegar a ningún acuerdo.
Las negociaciones de Hitler se ven totalmente frustradas a fines de agosto de 1939 elevándose la tensión política al máximo al conocerse las nuevas matanzas de alemanes bajo control polaco, entre la que se destaca la masacre de Bromberg verificada luego por la Cruz Roja Internacional.
De este modo, el régimen polaco permaneció inmóvil ante cualquier arreglo, y por el contrario, comenzó a movilizar tropas mientras que la opinión pública era conducida por la prensa contra las minorías alemanas. En Polonia aumentaban las vejaciones contra los residentes alemanes, fueran adultos, jóvenes, o mujeres. En Oppeln, Beuthen, Gleiwitz, Breslau, Stettin, Kolberg, Lodz, Posen, Constantinow. De 657 escuelas alemanas, 472 fueron cerradas. Aún así, Hitler ordenó expresamente que en Danzig no fueran respondidas las provocaciones.
Cuarenta divisiones polacas se hallaban frente a las fronteras y falsamente se esparcía la versión de que Alemania estaba a punto de derrumbarse y que sería fácil derrotarla. Los medios de difusión explotaban un nacionalismo ingenuo.
Pacto Ribbentrop-Molotov
La posibilidad de que Polonia detuviera su propaganda antigermánica y que accediera a construir un ferrocarril y una carretera que uniera a Prusia Oriental con el resto de Alemania, se desvaneció a mediados de 1939.
A la vista de ello, y para cerrar el conflicto fronterizo surgía entonces la cuestión de atravesar Polonia, pues dada la garantía de Inglaterra y Francia al gobierno polaco, tal cosa implicaba el riesgo de que ambas potencias le declararan la guerra a Alemania. Ante esta situación surgieron dos circunstancias que fueron decisivas:
-Joachim von Ribbentrop, ministro de Relaciones alemán, le afirmó a Hitler que según todos sus informes, Inglaterra y Francia no llegarían a la guerra. Los pueblos británico y francés no querían soportar otra contienda sólo para evitar la construcción de un ferrocarril a través del corredor polaco. En Francia, el Servicio del Ministerio del Interior, a cargo de Mandel Rothschild informaba de una absoluta falta de interés en las oficinas de reclutamiento. Ribbentrop aseguraba que la actitud de Londres y París obedecía únicamente a la presión de círculos minoritarios de judíos y masones, pero que su influencia no podía ser tan grande como para forzar a sus pueblos a una nueva guerra mundial. Hitler confió en los informes de Ribbentrop. Se afirma que sólo Goebbels, ministro de Propaganda, no era de esa opinión y estimaba que tales círculos, aunque minoritarios, sí podrían empujar a ingleses y franceses a una guerra, pero no para impedir simplemente la unión de los territorios alemanes, sino para defender a la URSS, y al marxismo del peligro que representaba Alemania para éstos, pues la oposición del nacionalsocialismo al marxismo era clara desde el principio y sus diferencias eran irreconciliables.
-Por su parte Stalin estaba interesado en que Alemania entrara en guerra con Polonia, Inglaterra y Francia antes de que le llegara su turno a él, y para alentar a Hitler a que cayera en el "gambito", el 10 de agosto le ofreció un "pacto de no agresión" con la Unión Soviética. El ministro Ribbentrop fue a Moscú el día 23 de agosto a firmar el pacto creyendo ingenuamente que eso enfriaría los ánimos de ingleses y franceses, de tal manera que no llegarían a la guerra si Alemania cruzaba Polonia para llevar sus ejércitos a la frontera soviética. Este pacto careció totalmente de sinceridad, pues ambas partes sólo querían ganar tiempo.
Entretanto, el servicio secreto polaco informó al coronel Beck que Stalin había dicho el 19 de agosto en una reunión secreta en el Politburó que si la Unión Soviética firmaba un tratado de no agresión con las potencias occidentales, la guerra podría evitarse, pero que el pacto de no agresión con Alemania le serviría para que Francia e Inglaterra declararan la guerra a Alemania, y de esa manera "podremos esperar, ventajosamente, nuestro turno". El único interés de Stalin era que dicha guerra durara el mayor tiempo posible hasta que ambos bloques quedaran exhaustos.
Inicio
Aprovechando una máquina alemana para cifrar mensajes comerciales, un grupo de criptógrafos y matemáticos polacos había logrado construir 15 réplicas del aparato alemán Enigma, utilizado para cifrar mensajes militares, y operaba cuatro estaciones de monitoreo de ondas de radio. De esa manera, el Estado Mayor polaco estaba descifrando mensajes de las fuerzas armadas alemanas y había identificado el número y la ubicación del 80% de las tropas alemanas desplegadas ante la frontera polaca. Es decir, sabía lo poderoso de esos contingentes y la inminencia de un choque, no obstante, no hacía nada por conjurarlo.
-El 19 de agosto de 1939, Francia le ofrece créditos a Beck, evidentemente alentándolo a que no negocie con Alemania.
-El día 22, la prensa europea comenta que la URSS ha abandonado a Polonia en su conflicto con Alemania.
-El día 23, el mismo día del pacto entre Berlín y Moscú, Estados Unidos recomienda a sus nacionales que salgan de Polonia. La guerra es inminente.
-El día 24, la prensa europea reitera que la guerra está próxima porque ya ocurren choques fronterizos entre Alemania y Polonia.
-Ese mismo día, el papa Pío XII habla por radio al mundo y hace un llamado para que se negocie: "Nada hay perdido en la paz; todo puede perderse, en Europa, con la guerra..."
Sin embargo, Beck acababa de notificar a Berlín que Polonia "no tiene nada qué negociar sobre el corredor ni sobre nada". Beck no cedió al derecho a un ferrocarril y a una carretera, a pesar de que sabía que Stalin no dudaba en que habría guerra. Una política diferente hubiera determinado una rápida derrota de la URSS sin una guerra mundial.
Las gestiones de Hitler ante Londres y París continuaron hasta el 30 de agosto en el sentido de que intervinieran para que Polonia enviara un embajador plenipotenciario a Berlín para negociar. Pero el gobierno polaco se rehusó a enviar tal embajador y ordenó la movilización militar total, que afectaba a dos millones de polacos.
A las 20:30 horas del 31 de agosto Hitler dio la orden para iniciar el ataque a Polonia al día siguiente.
La madrugada del 1 de septiembre de 1939 las Fuerzas Armadas alemanas avanzan para recuperar Posen, Prusia Occidental y Danzig y tomar Varsovia, su capital. Ante este hecho, Inglaterra envía un ultimátum a Alemania que exigía que Alemania retirara sus tropas a sus posiciones previas al 1 de septiembre, posteriormente Francia envió un ultimátum idéntico. Alemania los rechazó.
El 3 de septiembre de 1939, los gobernantes de Inglaterra y Francia anunciaron que le declaraban la guerra a Alemania con el pretexto de defender a Polonia. Pero no tenían la menor intención de prestar ayuda a los polacos. Sus respectivos pueblos ignoraban que lo que realmente deseaban defender era la URSS y el marxismo. Polonia era tan sólo el detonante. Polonia se convertía así, en contra de sus propios intereses y los de toda Europa, en una gran trinchera avanzada de la URSS. En realidad se necesitaba sacrificar a decenas de países para salvar al marxismo del golpe mortal que le preparaba Hitler con su Operación Barbarroja. Polonia, Inglaterra y Francia no eran suficientes para este efecto. Después ya se irían empujando más países a la contienda, como Yugoslavia, que entró al conflicto mediante un motín, sin que hubiera absolutamente ningún motivo para romper su declarada neutralidad.
El ejército polaco, completamente solo y enardecido de moral por las falsedades que profería su propaganda, combatió bravamente, pero fue derrotado en 15 días al no poder hacer frente a las tropas germanas que usaron su famosa estrategia llamada Blitzkrieg ('Guerra relámpago'). El gobierno de Beck huyó de Varsovia y no quiso declararla "ciudad abierta", sacrificándola así a ser tratada como fortaleza de la línea de combate.
El pueblo polaco estaba tan mal informado que no se explicaba el súbito desenlace. Hasta ocho meses después, con la derrota de los ejércitos aliados en Francia, vio que se le había mentido criminalmente respecto a la fuerza alemana. Ante la inminente caída de Varsovia, su gobierno se exilió en Londres desde donde ingenuamente esperaba continuar la lucha con el apoyo de sus aliados para la reconquista de su patria.
La mitad de Polonia, aún no ocupada por los alemanes, fue invadida y ocupada por los soviéticos el 17 de septiembre. Entonces el gobierno polaco exiliado en Londres y encabezado por el mariscal Sikorski, pidió a sus aliados que le declararan la guerra a la URSS. Sin embargo, las falsas seguridades dadas por Inglaterra y Francia a Polonia sólo eran válidas si entraba en guerra contra Alemania. No operaban en caso de una invasión soviética.
Esta sangrienta guerra de seis años iniciada por Inglaterra y Francia con el presunto fin de defender y liberar a Polonia, terminaría en 1945 con la entrega lisa y llana a la Unión Soviética de media Alemania, Bulgaria, Hungría, Rumania, Albania, Estonia, Lituania, Letonia, Ucrania, Checoslovaquia y la propia Polonia. El gobierno polaco en el exilio de Londres se encontró con la novedad de que Polonia al ser "liberada" por los bolcheviques en 1945, no fue su gobierno el que se restauró en Varsovia sino que se instauraría un gobierno títere soviético que gobernaría por varias décadas más, con toda la anuencia de sus "aliados".
Referencias
1.↑ Así lo afirmó en 1938 el escritor judío Dr. Litauer en Historial Section of the Foreign Office.
2.↑ Datos sobre la máquina "Enigma", publicados por Stefan Soboniewsky y Sygmund Sadzkousky, dirigentes de la Federación Mundial de Combatientes Polacos, con sede en Londres.
http://es.metapedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial