Egipto es una tierra repleta de misterios; los relatos de los tesoros y los secretos de los faraones han ejercido su fascinación desde los tiempos de la antigua Grecia. Posee todos los ingredientes de un tema irresistible: un idioma olvidado, antigüedad, ruinas monumentales, tesoros enterrados, creencias enigmáticas y una magnifica riqueza en oro y joyas. Durante siglos se ha reflexionado sobre los enigmas de las arenas de Egipto, pero con el tiempo nuestro interés y las preguntas no han hecho más que crecer, aunque la arqueología y la genética se han unido para ofrecernos una idea más clara de quiénes eran los antiguos egipcios y de dónde procedían.
¿Eran negros los faraones?
La procedencia de los reyes del Antiguo Egipto aún enfrenta a los egiptólogos. Frente a los defensores de la negritud de los faraones se alzan los partidarios de los orígenes caucásicos, sin que se haya justificado ninguna de ambas teorías.
Tras las muchas investigaciones emprendidas sobre este tema, todo apunta a que los únicos faraones negros del Antiguo Egipto fueron los nubios procedentes del reino de Napata, que empezaron a gobernar en Egipto al final del Tercer Período Intermedio, después de una época de dominio libio. El soberano de origen nubio Piye fundó en 747 a.C. en Tebas la dinastía conocida como kushita. Le sucedieron los reinados de Shabaka, Shabikto y Taharka, que apenas completaron un siglo de negritud, al que puso fin la invasión de los asirios en el 664 a.C.
Los reyes kushitas recuperaron en Nubia la tradición funeraria de las piramides. A excepción de Taharka, que mandó a construir la pirámide más grande en Nuri, los otros faraones negros fueron enterrados en las cámaras funerarias de la pirámide de El Kurru.
Arqueros nubios
El Kurru
Faraón Pelirrojo
En su obra El espíritu de las leyes el barón de Montesquieu contaba, en contra de la esclavitud de los negros y las diferencias por razones de raza, que los antiguos egipcios, "los mayores filósofos del mundo", exterminaban a cuanto pelirrojo caía en sus manos.
Los cabellos rojos se identificaban con el infernal dios Seth, asesino del benefactor Osiris, y eran un signo de desgracias e infortunios para la familia con un hijo pelirrojo. A la luz de estas creencias, resulta sorprendente que, según recientes pruebas científicas, Ramsés II fuera pelirrojo, como también lo fue su padre Seti I, cuyo nombre además alude al "señor de las tinieblas".
Es probable que el linaje de los ramésidas tuviera entre sus filas algún ascendiente bereber libio (pueblo con un elevado porcentaje de pelirrojos) enrolado en el ejercito faraónico como arquero bajo las ordenes de Horemheb, el último faraón de la dinastía XVIII. La constatación científica del color rojo de los cabellos de Horemheb evidenciarían también que algunas crueles costumbres de los egipcios debieron cambiar con el tiempo.
Dios Seth
Osiris
Seti I
Ramsés II
Akenatón y Nefertiti
El faraón Akenatón y su esposa, la hermosa Nefertiti, han pasado a la historia como una pareja enamorada. Juntos encabezaron una revolución religiosa... pero repentinamente la reina desapareció sin dejar rastro.
Akenatón y Nefertiti
Akenatón y Nefertiti formaron una de las parejas más célebres del Antiguo Egipto. A pesar de ello, la historia del cismático faraón y su amada esposa está repleta de misterios.
Akenatón fue el segundo hijo varón de Amenhotep III y de su Gran Esposa Real, Tiy. Criado por su madre, que no era de linaje real, sino hija de un alto noble de la corte de Tutmosis IV, fue introducido en la veneración a Atón, una nueva divinidad con gran predicamento en el seno de la familia real.
Amenhotep III y Tiy
Los faraones pretendían impulsar el culto al nuevo dios y reducir el poder alcanzado por los sacerdotes de Amón, el más popular de los dioses egipcios en el Imperio Nuevo por atribuírsele la expulsión de los hicsos. Gracias a las donaciones de los creyentes, el clero se había convertido en una amenaza, capaz de interferir, incluso, en la sucesión real.
Dios Amón
Para evitarla, al quinto año de ascender al trono Amenhotep IV inició una revolución religiosa. Impuso el culto a Atón, representado por el disco sola, cambio su nombre por el de Akenatón ("el que beneficia a Atón" y se proclamó sumo sacerdote, único mediador entre los hombres y el nuevo dios supremo.
Atón era el disco solar, cuyos rayos daban vida a la tierra.
Además, para que el cisma resultara evidente, abandonó Tebas y fundó una nueva ciudad al norte a la que denominó Aketaton ("el horizonte de Akenaton" - actualmente Tell el-Amarna-, a la que fue trasladada la corte. Inauguró además un nuevo estilo artístico, más próximo, naturalista y familiar, alejado de las clásicas representaciones hieráticas de los reyes, algo inconcebible en el Antiguo Egipto.
Su Gran Esposa Real, Nefertiti ("Ha llegado la bella", la más conocida de las reinas egipcias por el famoso busto que la representa, desempeñó un papel prominente en la instauración del nuevo culto, hasta el punto de que se le atribuyó el cisma. A juzgar por los hallazgos arqueologicos, su importancia politica y religiosa fue extraordinaria. Recibió el nombre de Neferneferuatón ("La más perfecta de las perfecciones de Atón" y fue representada incluso con una maza en la mano masacrando a los enemigos (dedicada exclusivamente a los faraones) o en escenas ceremoniales en plano de igualdad con su marido. Llegó a contar, además, con templos exclusivos de adoración a Atón, como el de Hutbenben.
Busto de Nefertiti.
Misteriosa Nefertiti.
A diferencia del faraón, los orígenes de Nefertiti son oscuros. Algunos autores creen que se trataba de una princesa de Mitanni; otros, que era hija de Ay, un hermano de Tiy, la madre de Akenatón. Sea como fuere, si tenemos en cuenta las imágenes que han llegado hasta nosotros, su matrimonio con el faraón -con el que tuvo seis hijas- fue dichoso... al menos hasta el duodécimo año de reinado. A partir de aquel momento, la preeminencia de Nefertiti decae hasta desaparecer definitivamente poco después. Un doloroso acontecimiento, la muerte de Maketatón, la segunda de las hijas de la pareja real, debió de preceder a este rápido eclipse. Al luctuoso suceso se sumó, poco tiempo después, la defunción de Tiy, la querida madre de Akenatón.
Ante la súbita desaparición de la reina, los egiptólogos mantienen varias teorías. La primera y más sencilla es que Nefertiti murió al año siguiente. Por eso, el soberano contrajo nupcias con su hija mayor -y de su adorada esposa-, Meritatón. La segunda es que, caída en desgracia por alguna razón desconocida, fuese repudiada por su marido. Tal vez apenado por la desgracia, Akenatón atribuyera la muerte de su hija a un castigo de Atón por el hecho de carecer de herederos varones, de lo que el faraón habría acabado culpando a su esposa. Otros, en cambio, opinan que Nefertiti siguió unida a su marido y que sería el enigmatico corregente Neferneferuatón. Los hallazgos sobre los confusos últimos años de Akenatón parecen apuntar a que Nefertiti falleció realmente y que la corregencia a ella atribuida correspondió en realidad a su hija Meritatón, quien se casó con Smenkhare, el breve sucesor de Akenatón. La ausencia de referencia a Nefertiti durante los últimos años de reinado ha intrigado varias generaciones de egiptólogos, que no descartan que la venganza de los sacerdotes de Amón alcanzara los restos de la reina, a la que habrían condenado al peor de los castigos imaginables: borrar su nombre y hacerla desaparecer de la memoria.
Misterios de la Gran Esfinge.
Quién la construyó, cuándo y para qué son las grandes cuestiones que aun plantea este colosal monumento con cuerpo de león y cabeza humana que custodia necrópolis de Giza desde hace miles de años.
Gran Esfinge.
La Gran Esfinge de Giza es la imagen viva del enigma. A primera vista parece el guardian de la faraonica necrópolis de Giza; pero tras su imponente cuerpo de león y cabeza humana se esconden las huellas de un pasado remoto que todavía nadie ha sido capaz de caracterizar a ciencia cierta. Sorprendentemente ignorada en los registros historicos del Antiguo Imperio, periodo en que, segun los egiptólogos, fue esculpida, su antiguedad siempre ha sido un misterio. Aunque los expertos no dadan que levantada durante la dinastís IV, se han formulado teorías, basandose en la erosión del monumento, confieren a la Gran Esfinge una edad de 9.000 y 15.000 años.
Tesoros Ocultos.
Parece claro que la misión de la Gran Esfinge es proteger un lugar sagrado, como las tumbas de los primeros faraones que se elevaron a la categoría de dioses en la Tierra.
De hecho se han efectuado prospecciones geologicas a la busqueda de salas subterraneas ocultas o de criptas desconocidas por toda la mazeta de Giza y, en especial, alrededor de la esfinge. Como resultado se han encontrado varias "anomalias" subterraneas cerca del monumento. En 1935 se localizó, junto a la calzada de la piramide de Jafra, una zona funeraria que incluía la cripta denomida "pozo de Osiris" . Pese a estos hallazgos, los pasadizos localizados y explorados de la esfinge no han conducido a ninguna tumba o sala oculta repletos de tesoros.
Jafra.
La identidad del rostro de la Gran Esfinge también está empañada por el misterio. La mayoría de los egiptólogos coincide en afirmar que corresponde al del faraon Jafra, probablemente su constructor. No sólo la obvia integracón de la Gran Esfinge en el recinto funerario de Giza, sino también los posteriores hallazgos arqueológicos parecen abonar esa creencia. No obstante, las comparaciones efectuadas por el arqueologo Mark Lehner entre el rostro de la esfinge y el de las estatuas del faraón tampoco han resultado satisfactorias, con lo que el misterio continúa vigente aun cuando la Estela del Sueño de Tutmosis IV mantuviera también que la construcción del colosal monumento se debe al faraón de la dinastía IV.
Jafra.
Matrimonio entre familia.
Aunque no está probado que se practicara en todas las dinastías, los faraones del Imperio Nuevo mantuvieron relaciones incestuosas con sus hermanas e hijas para conservar el poder supremo en el seno de la propia estirpe.
Dios en la Tierra, el faraón era la reencarnación de Osiris, la deidad que venció a la muerte gracias a su hermana y esposa Isis, con la que engendró a Horus. A imitación de los dioses fundadores de Egipto, sus herederos en la Tierra acordaron el matrimonio entre vástagos de la misma sangre. La sucesión al trono establecía que las mujeres de la familia real eran las depositarias de los derechos al trono, por lo que el heredero debía casarse con una hija de la Gran Esposa Real de su padre. De este modo, se mantenía el carácter sagrado de la estirpe del faraón, fuente de su poder absoluto.
Isis
Horus.
En realidad, la relación carnal entre parientes de la realeza fue una practica poco usada. Ya durante el Segundo Período Intemerdio, al final de la dinastía XVII tebana, Ahhotep I, se desposó con su hermana mayor Seqenenra. El hijo de ambos, Amosis, que expulsó a los hicsos y fundó la dinastía XVIII del Imperio Nuevo, imitó a sus progenitores y se casó también con varias de sus hermanas. Una de ellas Amosis-Nefertari, convertida en su Gran Esposa Real y Señora de las Dos Tierras, fue ascendida a "Esposa del Dios", un título que se transmitió de madre a hija y que ratificaba su origen real, la pureza de su sangre y la legitimidad de su descendencia.
Se observa a Amosis Nefertari junto a su hijo Amenhotep I. Ambos siendo deidificados.
Modelo Divino: la triada formada por los dioses hermanos Osiris en el centro e Isis a la izquierda, y su hijo Horus a la derecha.
Padres e Hijas.
Si el matrimonio entre hermanos se reveló como la forma habitual de práctica incestuosa, también tuvo lugar entre padres e hijas, aunque resulara mucho más infrecuente.
Durante el Impreio Nuevo, hubo hijas que formaron parte del harén de sus padres, como en los casos de Amenhotep II y Ramsés. Este último, que reinó unos 66 años y llegó a tenr más de cien hijos, se casó con la mayor de sus hijas, Bintanat, fruto de su matrimonio con Isis-Nefert, y con Meritamón, cuya madre era Nefertari. Ambas sustituyeron a sus respectivas madres como grandes esposas reales. Su sucesor, Merenptah, contrajo matrimonio con su propia hermana, Isis-Nefert II. Sin embargo, al margen de la corte de los faraones, la sociedad egipcia consideraba inaceptable el incesto.
Matrimonio entre hermanos: Amenhotep I y Meritamón; Los problemas de consanguinidad se hicieron evidentes durante su reinado. No consiguieron tener ningún vástago que alcanzara la edad adulta.
Matrimonio entre padre e hija: Ramsés II y Bintanat;Meritamón, Bintanat y Nebettany fueron grandes esposas reales. Henuttauy, otra hija, lo fue secundaria. Con la mayoría tuvo descendencia.
La muerte de Cleopatra.
Heredera de la dinastía griega de los ptolomeos e identificada con la cultura egipcia, Cleopatra VII fue la última carta del Antiguo Egipto para recuperar su influencia en un mundo dominado por el yugo romano.
Cleopatra VII.
Nacida en el seno de una danastía, la de ptolomeos, originaria de Macedonia y marcada por las conspiraciones y los asesinatos entre parientes, la última reina del Antiguo Egipto aprendió a moverse con suma habilidad por los entresijos de la politica. Hija de Ptolomeo XII Neos Dionisios y de su hermana Cleopatra V Trifena, Cleopatra VII fue nombrada corregente a los 14 años junto a su hermanastro Ptolomeo XIII, de 10 a.C., tuvieron que contraer nupcias. Cleopatra se hizo llamar "Diosa Amante de su Padre" y Señora de las Dos Tierras para reafirmar su poder faraonico y ganarse el favor popular. Algo que consiguió enseguida, ya que la primera de los ptolomeos que habló egipcio, a diferencia de sus antecesores, quienes habían mantenido su cultura y lengua griegas.
Ptolomeo XII
La pretendida belleza de la joven reina Cleopatra despertó el deseo de los dos hombres más poderosos de la época, los generales romanos Julio César y Marco Antonio. Con el primero, del que fue amante, tuvo un hijo llamado Cesarión; con el segundo se casó y dio a luz a gemelos. Pero, a pesar de su romántico vinculo con estos ilustres próceres, Cleopatra intentó conservar la independencia de Egipto y desafió el poder de Roma, concentrado en la figura de Octavio, rival de Marco Antonio.
Julio César.
Marco Antonio.
Octavio Augusto.
Última reina.
Mito, leyendas y propagandas se mezclan al hablar de la última, energica y fascinante reina del Antiguo Egipto.
La muerte de Cleopatra, ocurrida ek año 30 a.C., puso fin a los 3.000 años de historia del Egipto faraónico. La derrota en la batalla naval de Actium (31 a.C.) había dejado abierto a Octavio el camino de la anexión de Egipto a Roma. Para evitar la humillación de los vencidos, Marco Antonio se quitó la vida. Más tarde, lejos de su esposo, Cleopatra se dejó morder por una áspid, oculto en una cesta de higos, aunque también se especula que podría haber alcanzado la muerte ingiriendo veneno por orden del victorioso Octavio.
La muerte de Cleopatra.
Ni siquiera Plutarco, el primero que registró la muerte de Cleopatra, se atrevió a confirmar que la última reina de Egipto murió realmente como él lo describió. Después de contar que se había suicidado dejando que un áspid le inoculara su veneno, y de añadir que había otras opiniones sobre cómo se lo había suministrado (mediante una navaja hueca), concluyó: "Así es como se dice que pasó el suceso". En realidad, no se sabe que ocurrió. Los historiadores no descartan que Cleopatra fuera asesinada y que Octavio concertara una campaña destinada a embellecer su muerte y calmar a sus partidarios. Aunque la cuestión sigue abierta, los especialistas parecen estar de acuerdo en que el veneno fue el agente mortal.
Enciclopedia National Geographic.

