EL ÚLTIMO CUENTO
En verdad no sabía, antes de escribirlo, que este cuento resultaría así. Lo digo sinceramente. Jamás he seguido un método de escritura, no persigo el cuento perfecto y, en el fondo, sempre es divertido no saber dónde puede terminar uno. Reconozco que en ésta oportunidad, con éste cuento en particular, he sobrepasado mis propios límites y muchos límites establecidos anteriormente. Pero repito: no lo quise así. Simplemente ocurrió. Realmente ya ni sé si vale la pena desarmar el cuento, digo, volver a desmenusarlo para que, en cierta manera, todo vuelva a ser eso que llamamos normalidad. Muy dificil, mi amigo. Lo escrito, escrito está. Quién sabe, alguna vez tal vez me lo perdone. Alguna vez tal vez haya una posibilidad de rectificar los errores groseros, los descuidos, las exageraciones, las obsesiones no cuidadas. No sé. Cierto que ya es tarde, pero aún así, en este momento de profunda tristeza para mí y para muchos otros, guardo algún espacio a la esperanza. Pues seamos sinceros: ¿Cómo yo podía saberlo? ¿Tan injusto puede volverse el destino de una persona?. No necesito mayores consuelos. Profundamente mantengo un alegato breve, sencillo: "Amigos, solamente he escrito un cuento". ¡Un cuento! ¿Alguna otra persona en esta tierra hubiese previsto estos desenlaces terribles, abrumadores? ¡Nadie!
Bueno, eso es todo. Sí, también escribo cuentos normales (...)
Saludos
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En verdad no sabía, antes de escribirlo, que este cuento resultaría así. Lo digo sinceramente. Jamás he seguido un método de escritura, no persigo el cuento perfecto y, en el fondo, sempre es divertido no saber dónde puede terminar uno. Reconozco que en ésta oportunidad, con éste cuento en particular, he sobrepasado mis propios límites y muchos límites establecidos anteriormente. Pero repito: no lo quise así. Simplemente ocurrió. Realmente ya ni sé si vale la pena desarmar el cuento, digo, volver a desmenusarlo para que, en cierta manera, todo vuelva a ser eso que llamamos normalidad. Muy dificil, mi amigo. Lo escrito, escrito está. Quién sabe, alguna vez tal vez me lo perdone. Alguna vez tal vez haya una posibilidad de rectificar los errores groseros, los descuidos, las exageraciones, las obsesiones no cuidadas. No sé. Cierto que ya es tarde, pero aún así, en este momento de profunda tristeza para mí y para muchos otros, guardo algún espacio a la esperanza. Pues seamos sinceros: ¿Cómo yo podía saberlo? ¿Tan injusto puede volverse el destino de una persona?. No necesito mayores consuelos. Profundamente mantengo un alegato breve, sencillo: "Amigos, solamente he escrito un cuento". ¡Un cuento! ¿Alguna otra persona en esta tierra hubiese previsto estos desenlaces terribles, abrumadores? ¡Nadie!
Bueno, eso es todo. Sí, también escribo cuentos normales (...)
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