32 DE MANO Esta es la historia de Gustavo. Un humilde hombre de unos 45 años, casado y con una hermosa hija segun su perspectiva de padre. Gustavo tenia un buen empleo, y si bien los ingresos no eran los deseados ... le alcanzaba para sobrevivir, y siempre sobraba algun que otro pesito para apostarlo al truco. Todos los meses, el primer Viernes de cada mes a las 22:00hs, Gustavo se juntaba con sus amigos en un Boulevard de Ramos Mejia, donde se realizaba un torneo mensual de truco. La inscripcion solamente costaba $10, asi que para Gustavo no era problema invertir $10 por mes, con la posibilidad de llevarse un buen premio (casi siempre era $500, aunque dependia de la cantidad de participantes). Todo lo que se apostaba se lo llevaba el ganador, el local solo ganaba con la venta de bebidas, cafe o pizza ... la cual no era para nada pobre. La vida de Gustavo era un tanto rutinaria, por lo tanto, cada vez que ese Viernes llegaba su vida cambiaba. Se ponia contento, le recordaba las viejas epocas cuando todavia hacia con ganas las cosas. Por eso cada torneo Gustavo iba con la esperanza de ganar, siempre volvia con los bolsillos vacios, pero nadie le quitaba la alegria de jugar. Un primer Viernes de mes, como cualquier otro, Gustavo se enlistaba en el torneo. Como la mayoria de las veces gano los dos primeros partidos, pero para su sorpresa ... gano el tercero tambien. "Esta es mi noche" penso, y no se equivocaba. Cuando se quiso dar cuenta ... estaba en la final. El pozo batia records, $2000 en efectivo para Gustavo o su contrincante, el tambien humilde "Pelusa" Rodriguez, tan soñador como Gustavo. Los nervios aumentaban en proporcion a la cantidad de gente que habia rodeando a la mesita donde se jugaba, y era muchisima. Gustavo estaba mas emocionado y nervioso que nunca, el partido era digno de recordar ... iban 14 a 14. Se reparte la ultima mano. Gustavo no puede evitar largar un gesto de alegria cuando ve que habia ligado un siete de basto acompañado con un cinco del mismo palo, y encima era mano. Todo estaba dado como para que gane el tan anhelado premio, y no se trataba de la plata ... se trataba del honor, de por primera vez ... ganar el tan preciado torneo. - Envido- grita Gustavo. - Falta envido.- Replica Pelusa, como imponiendo respeto. - Quiero, 32.- Gustavo se daba por ganador, su felicidad era inmensa, aunque por un segundo ... se puso a pensar. Se dio cuenta que tal vez no queria ganar, se dio cuenta que lo que lo motivaba a El era el juego y el anhelo inalcanzable de ganar, era una utopia que lo hacia poner mas que contento. Pero si esas 32 eran buenas ... la utopia se esfumaba en el aire y Gustavo, ganaba $2.000, pero perdia el sueño de ganar. Se dio vuelta con una bipolaridad impresionante, rogaba por favor perder, tanto tiempo de desear llegar ahi, y ahora que estaba ... no queria estar ahi. Pensaba en que nunca mas iba a jugar, si ya habia alcanzado el logro maximo ... ¿para que seguir?. Pensaba que ya no iba a tener el deseo constante de ganar, porque ya habia ganado. Pensaba que ya nada lo iba a motivar. Gustavo pensaba, seguia pensando ... mientras Pelusa lo miraba, como sonriendo ... mientras decia: - Son buenas. El mundo de Gustavo se venia abajo, mientras que Pelusa escondia su mano en la baraja ... tenia 33.
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