A pesar de que son cada vez más cuestionadas por un sector de la sociedad, las monarquías europeas conservan su poder, su fortuna, su glamour y su influencia en algunos de los principales países del continente.
El caso español es uno de los más paradigmáticos. La entrada en la casa real de la “plebeya” Letizia Ortiz volvió a enamorar a muchos españoles que se sintieron fascinados por la historia de una mujer común que de un día para el otro se convirtió en princesa.
Uno de los temas por los que más se cuestiona a la monarquía es su riqueza y los millones de euros que gasta el Estado, o sea los ciudadanos, en vestir, alimentar y mantener los lujos de un grupo de personas que tuvieron la suerte de heredar el trono.
Los reyes españoles no reciben un sueldo fijo, o al menos no en forma oficial. El Estado le brinda una suma anual que deben administrar. En 2007, la partida fue de 8,28 millones de euros, un 3 por ciento más que el año anterior. A eso hay que sumarle 5,98 millones que utilizan en sueldos de los 137 funcionarios adscritos a la Secretaría General de la Casa Real.
La monarquía española recibe casi 15 millones de euros al año, una cifra que parece elevada pero que está lejos de los 50 millones con los que cuenta la corona británica. El dinero lo maneja el rey Juan Carlos, pero nunca hizo pública la división de sus gastos ni cuánto recibe él, ni la reina Sofia, ni el príncipe Felipe.
La Reina Isabel II sí tiene un sueldo anual y llega a los 14 millones de euros, más de un millón al mes. El heredero del trono, el príncipe Carlos, además recibe otros 14 millones en ingresos por su ducado de Coirnuilles.
Palacio real de Madrid, residencia de los reyes de españa
Aunque más modestas o menos conocidas, Europa tiene otras monarquías que también valen millones de euros. A Noruega le sale 14 millones mantener a sus reyes, incluyendo una asignación de 814.000 euros para uso personal del rey Harald y la reina Sonia.
Dinamarca gasta 8 millones de euros para el salario de la reina Margarita, de su marido, el Príncipe Enrique, su hermana, la Princesa Benedicta y de sus 125 empleados.
El reinado de Mónaco recibe 23 millones de euros al año y Suecia 20 millones. Las más “humildes” son Bélgica y Holanda con 7 millones anuales.La princesa argentina Máxima Zorreguieta recibe 110 mil dólares al mes.
No todos los países europeos mantienen una monarquía. Francia eliminó a sus reyes con la revolución de 1789 y la corona alemana quedó fragmentada, pero el Príncipe Ernest de Hannover podría reclamar sus derechos si algún día se reinstaura.
Palacio de Amalienborg
El complejo de Amalienborg está formado por los palacios de Moltke (o Cristián VII), Levetzau (Cristián VIII), Brockdorff (Federico VIII) y Schack (Cristián IX). Es la residencia oficial durante los meses de invierno de la familia real danesa y está ubicado en Copenhague. Se convirtió en residencia oficial tras el incendio del Palacio Real o Christiansborg Palace en 1794.
Polémica abierta: ¿tiene sentido mantener la monarquía en el siglo XXI?
Los cuestionamientos sobre su utilidad social no lograron aún hacer tambalear a instituciones con una gran tradición a lo largo de los años. Muchos se preguntan sobre la ética de un país que conserva su monarquía y gasta millones anuales en mantenerla mientras los problemas de marginación y pobreza crecen en el mundo y se afianzan también en la propia Europa.
Sin embargo, otra gran porción de la sociedad se enorgullece de su monarquía y disfruta de ver a sus reyes enfundados en telas lujosas, exhibiendo su glamour sin ningún tipo de pudor.
Palacio de Vaduz
El Castillo de Vaduz es la residencia oficial del Príncipe de Liechtenstein desde 1938. Está en la ciudad del mismo nombre, capital del pequeño principado, y situado en lo alto de una colina. No está abierto al público.
El escritor y ex embajador menemista, Jorge Asís, defiende la existencia de la monarquía y niega que sea una institución anacrónica. “La existencia de los reyes tiene una base cultural, en todo caso conecta culturalmente con una decadencia de Europa. En algunos países la monarquía significa una solución a los problemas políticos”, sostiene Asís.
“Es un estilo cultural de Gobierno, si yo fuera una anarquista lo cuestionaría, pero me parece que el argumento crítico es más detestable, por lo trillado, que la monarquía”, asegura Asís, y agrega: “No me parece válido oponerse a los reyes por el dinero que se gasta en ellos, ese razonamiento sí es anacrónico, porque también gastamos en la Iglesia y en un montón de otras cosas que son mucho más inútiles”.
Palacio de Buckingham.
Es la residencia oficial de Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo. Se encuentra situado en pleno centro de Londres. Abre sus puertas al público todos los veranos desde 1992, justo cuando la reina se va a pasar el verano a su residencia escocesa. El palacio también se usa para ceremonias y visitas de Estado.
El escritor, docente y reciente ganador del premio Herralde por su novela “Ciencias Morales”, Martín Kohan, afirma estar en las antípodas de la monarquía europea por su postura republicana.
“Claro que no estoy de acuerdo con su existencia, porque para mí el poder tiene que estar cerca de las masas. El poder de los reyes no podría estar más lejos del pueblo”, asegura Kohan.
El profesor de la Universidad de Buenos Aires sostiene que “de todas formas la monarquía es institucional, no tiene un poder total. Las monarquías no son tan operantes, existen dentro de un marco capitalista. Su función es la tradición, y persiste a lo largo del tiempo porque la gente está apegada a las tradiciones”.
Kohan dice también que “la monarquía no es igual en toda Europa, en algunos países tiene una incidencia política y en otros casos es más simbólica” y agrega: “No alcanza con oponerse a la monarquía, hay que oponerse al capitalismo, pero no es una época propicia para las rupturas”.
A la hora de explicar el encanto que despierta en los argentinos la presencia de la princesa Máxima en Holanda y el ingreso de Letiza en la monarquía española, Kohan no tiene dudas y lanza: “Se trata de una simple fascinación cholula”.
Palacio de Bruselas
Es uno de los edificios más bellos de Bruselas y se encuentra ubicado frente al Parlamento. La familia real belga no vive en el palacio, sino que es utilizado por el Rey para ejercer sus prerrogativas como jefe de Estado, conceder las audiencias privadas o acoger las grandes celebraciones.
Es uno de los edificios más bellos de Bruselas y se encuentra ubicado frente al Parlamento. La familia real belga no vive en el palacio, sino que es utilizado por el Rey para ejercer sus prerrogativas como jefe de Estado, conceder las audiencias privadas o acoger las grandes celebraciones.
El principal argumento político de los republicanos españoles se vino abajo esta semana, con la publicación detallada de los ingresos y gastos del rey Juan Carlos y su familia. Los españoles quedaron asombrados, y los observadores llegaron a la conclusión de que la monarquía española no cuesta nada, comparándola con otras casas reales europeas, e incluso con otros presidentes. Estadísticamente, el sistema cuesta € 0,19 a cada español.
Comparando a la monarquía española con las repúblicas más importantes de Europa como la italiana, la francesa o la alemana, la conclusión es que la familia real les sale barata a los españoles: la república italiana gasta € 235 millones anuales, Francia € 112 millones y Alemania, € 40 millones.
Como afirma el diario español Gaceta, "si reducimos el debate de Monarquía o República al gasto de su mantenimiento, los datos económicos nos dicen que mantener a un rey y a sus vástagos es más barato para los contribuyentes que un Presidente de República”.
Comparando a la monarquía española con las repúblicas más importantes de Europa como la italiana, la francesa o la alemana, la conclusión es que la familia real les sale barata a los españoles: la república italiana gasta € 235 millones anuales, Francia € 112 millones y Alemania, € 40 millones.
Como afirma el diario español Gaceta, "si reducimos el debate de Monarquía o República al gasto de su mantenimiento, los datos económicos nos dicen que mantener a un rey y a sus vástagos es más barato para los contribuyentes que un Presidente de República”.
Se supo así que el príncipe heredero, Felipe, recibe la mitad que su padre: € 70.259 como sueldo y € 76.117 en gastos de representación. La reina Sofía, la princesa Letizia y las infantas Elena y Cristina no tienen un sueldo fijo, pero el rey reparte entre ellas un total de € 375.000 anuales, que destinan a ropa, peluquería, secretarias y ayudantes.
Palacio de Mónaco
El Palacio de Mónaco -también conocido como Palacio Magnífico- es la residencia oficial del príncipe Alberto II de Mónaco. Es una mezcla de palacio y castillo-fortaleza ya que la historia de la zona está salpicada de asedios, guerras y conquistas. Las salas de Estado sí están abiertas al público durante los meses de verano.
La monarquía recibe partidas presupuestarias destinadas a gastos de personal (€ 4.039.000), gastos corrientes en bienes y servicios (3.275.000), fondo de contingencias (€ 206.152 destinados a cubrir necesidades extraordinarias no previstas) e inversiones (€ 100.000).
Estas cifras cubren, en palabras simples, los gastos en informática, fotocopias, papel, útiles de oficina, llamados telefónicos, Internet, envío de correo, servicios técnicos, vestuario de los trabajadores del palacio, subscripciones a prensa y servicios de noticias, comestibles y hasta el fotógrafo real.
Además, un total de € 1,2 millones está destinado a cenas, almuerzos y recepciones, regalos y fotografías, y, por último, unos € 300.000 que cubren gastos de transporte y alojamiento del personal de servicio. El rey no paga ni luz ni gas de sus residencias, cuentas que están a cargo de las oficinas del Patrimonio Nacional español, mientras que los gastos de seguridad y transporte corren a cargo de los ministerios del Interior, Defensa y Hacienda.
Palacio Real de Oslo
El Palacio de Oslo es la residencia oficial de los reyes de Noruega aunque no de sus hijos, ya que el heredero reside a las afueras de la capital, en la residencia Skaugum, en Asker. Desde 2002 gran parte de sus salas están abiertas al público, que ha podido conocer de primera mano la renovación que ha sufrido el palacio durante años.
Tanto Letizia como Felipe tienen vehículos propios para sus desplazamientos privados, pero no se han revelado nunca las marcas, para evitar cualquier tipo de publicidad.
La publicación de las cuentas reales españolas permitió conocer, además, varias curiosidades en torno a la vida en el Palacio de La Zarzuela. Por ejemplo, se supo que allí se sirven diariamente 150 comidas para empleados, que trabajan hasta 80 personas en mantenimiento (como plomeros o jardineros), que hay entre 50 y 70 guardias civiles y policías y 71 choferes. Los empleados tienen un %75 de descuento en transporte público y a varios de ellos la Casa Real les paga el alquiler de sus viviendas.
El tabú con el que siempre se trataron los asuntos financieros de la monarquía española no tiene antecedentes en Gran Bretaña y Holanda, donde sus soberanos informan (con lujo de detalles) sus ingresos y gastos tanto oficiales como privados.
Gran Bretaña
A la cabeza de las monarquías más costosas se encuentra la de Inglaterra, que demanda unos € 50 millones por año, € 0,75 por habitante. En segundo lugar está la casa real holandesa, con una partida anual de 39,6 millones. Seguida de Noruega, con 28 millones, Bélgica, con 13,7 y Dinamarca y Suecia con 12 millones, y finalmente España, donde vive la realeza menos opulenta del Viejo Mundo.
Gracias al exceso de transparencia con la que, desde hace años, la monarquía británica trata sus asuntos financieros, se sabe que de entre todos los familiares de Isabel II solamente su esposo, el duque de Edimburgo, recibe un salario anual (359.000 libras) proveniente del Estado, mientras que los ingresos de la reina provienen de los productos comestibles producidos en residencias reales, de las visitas guiadas a los palacios y castillos, de propiedades agrícolas, y el alquiler de mansiones, palacios y departamentos repartidos en todo el país.
Esta transparencia es abrumadora. Los funcionarios informan que Isabel II va en vuelos chárter, aunque sea para ir de visita oficial y que toma el tren usando el descuento por tercera edad, que en Buckingham este año se cambiaron 14 colchones y 25 edredones, se hicieron 700.000 llamadas telefónicas y se recibieron 400.000.
Además, el documento publicado en el sitio web de la monarquía detalla que en el último año se consumieron 8,5 millones de kilovatios por hora de electricidad, 27 millones de gas, y 0,2 millones de litros de agua, se gastaron € 120.000 en limpiar candelabros, otros € 16.800 en instalar un sistema para proteger las botellas de vino de las bodegas de palacio y € 550.000 en convertir una sala privada de cine en un área destinada a eventos oficiales.
Holanda
De igual modo, en Holanda, los Orange presentan todos los años ante el Parlamento una lista detallada de sus gastos, que representan el % 0,04 del presupuesto general del Estado. Sólo la reina Beatriz y los príncipes Guillermo y Máxima reciben dinero oficial, repartiéndose € 5.628.000 entre sus sueldos, los pagos al personal, seguridad y mantenimiento de los palacios reales (dos en La Haya y uno en Ámsterdam).
Sorprenden los € 84.000 utilizados para el mantenimiento del yate de la reina (el doble de lo que estaba previsto) y los viajes de la familia al Caribe, que supusieron en 2010 un gasto de € 30,000, 50.000 más de lo acordado. Sobre todos sus bienes, sin embargo, pagan impuestos como cualquier otro holandés.
Según informó este año la revista francesa POINT DE VUE, Máxima supo sacarle el mayor partido a los € 226.460 que recibe anualmente. Ropa del diseñador Edouard Vermeulen o de Valentino, secretaria, chofer privado, siete asistentes, cocineros, jardineros, y una niñera para sus tres hijas (nacida en Santiago del Estero). En cuanto a su residencia de 600 m2, Wasernaar (cerca de La Haya), allí los futuros reyes holandeses cuentan con una amplia terraza, biblioteca, piscina interior y jacuzzi, estanques, y un bosque privado, etc.
Palacio Huis Ten Bosch
Es la residencia privada de la reina de Holanda y forma parte de uno de los cuatro palacios principales donde Beatriz desarrolla sus funciones como Jefa de Estado. Vive en este palacio situado en La Haya, recibe en el Palacio Real de Ámsterdam (abierto al público) y trabaja en el Palacio Noordeinde, que también sirve como residencia de invierno (solo se pueden visitar los jardines).
Otros reinos
Las cuentas de la casa real de Noruega son estrictamente supervisadas por el Registro Mercantil, el Tribunal de Cuentas y el Parlamento, y el año que viene tiene designados € 21,4 millones para gastos privados, oficiales y mantenimiento de residencias. En el vecino reino de Suecia, un equipo de auditores controla las finanzas del rey Carlos Gustavo, quien con € 5,5 millones debe ser capaz de pagar desde viajes oficiales hasta el mantenimiento de la carroza real.
En Dinamarca, la Corte recibe € 10 millones del Estado. En su sitio web se especifican todos sus gastos e ingresos, hasta lo más trivial, como la electricidad, el teléfono o el mantenimiento de los jardines, la colección de plata, porcelana y cristal usada en actos oficiales.
Por el contrario, no hay mucha claridad sobre cómo se gastan los € 13,7 millones que reciben los reyes de Bélgica y su familia, y según el diario HET NIEUWBLAD, este año gastaron € 16,8 millones más para pagar la calefacción, la electricidad y comprar regalos.
Palacio de Drottningholm
El rey de Suecia trabaja, recibe y ejerce en el Palacio Real de Estocolmo, pero vive en el Palacio de Drottningholm, en la isla Lovön, en el municipio de Drottningholm. El edificio fue declarado en 1991 como Patrimonio de la Humanidad, y solo están abiertos al público los jardines.
Palacio de Mónaco
El Palacio de Mónaco -también conocido como Palacio Magnífico- es la residencia oficial del príncipe Alberto II de Mónaco. Es una mezcla de palacio y castillo-fortaleza ya que la historia de la zona está salpicada de asedios, guerras y conquistas. Las salas de Estado sí están abiertas al público durante los meses de verano.
La monarquía recibe partidas presupuestarias destinadas a gastos de personal (€ 4.039.000), gastos corrientes en bienes y servicios (3.275.000), fondo de contingencias (€ 206.152 destinados a cubrir necesidades extraordinarias no previstas) e inversiones (€ 100.000).
Estas cifras cubren, en palabras simples, los gastos en informática, fotocopias, papel, útiles de oficina, llamados telefónicos, Internet, envío de correo, servicios técnicos, vestuario de los trabajadores del palacio, subscripciones a prensa y servicios de noticias, comestibles y hasta el fotógrafo real.
Además, un total de € 1,2 millones está destinado a cenas, almuerzos y recepciones, regalos y fotografías, y, por último, unos € 300.000 que cubren gastos de transporte y alojamiento del personal de servicio. El rey no paga ni luz ni gas de sus residencias, cuentas que están a cargo de las oficinas del Patrimonio Nacional español, mientras que los gastos de seguridad y transporte corren a cargo de los ministerios del Interior, Defensa y Hacienda.
Palacio Real de Oslo
El Palacio de Oslo es la residencia oficial de los reyes de Noruega aunque no de sus hijos, ya que el heredero reside a las afueras de la capital, en la residencia Skaugum, en Asker. Desde 2002 gran parte de sus salas están abiertas al público, que ha podido conocer de primera mano la renovación que ha sufrido el palacio durante años.
Tanto Letizia como Felipe tienen vehículos propios para sus desplazamientos privados, pero no se han revelado nunca las marcas, para evitar cualquier tipo de publicidad.
La publicación de las cuentas reales españolas permitió conocer, además, varias curiosidades en torno a la vida en el Palacio de La Zarzuela. Por ejemplo, se supo que allí se sirven diariamente 150 comidas para empleados, que trabajan hasta 80 personas en mantenimiento (como plomeros o jardineros), que hay entre 50 y 70 guardias civiles y policías y 71 choferes. Los empleados tienen un %75 de descuento en transporte público y a varios de ellos la Casa Real les paga el alquiler de sus viviendas.
El tabú con el que siempre se trataron los asuntos financieros de la monarquía española no tiene antecedentes en Gran Bretaña y Holanda, donde sus soberanos informan (con lujo de detalles) sus ingresos y gastos tanto oficiales como privados.
Gran Bretaña
A la cabeza de las monarquías más costosas se encuentra la de Inglaterra, que demanda unos € 50 millones por año, € 0,75 por habitante. En segundo lugar está la casa real holandesa, con una partida anual de 39,6 millones. Seguida de Noruega, con 28 millones, Bélgica, con 13,7 y Dinamarca y Suecia con 12 millones, y finalmente España, donde vive la realeza menos opulenta del Viejo Mundo.
Gracias al exceso de transparencia con la que, desde hace años, la monarquía británica trata sus asuntos financieros, se sabe que de entre todos los familiares de Isabel II solamente su esposo, el duque de Edimburgo, recibe un salario anual (359.000 libras) proveniente del Estado, mientras que los ingresos de la reina provienen de los productos comestibles producidos en residencias reales, de las visitas guiadas a los palacios y castillos, de propiedades agrícolas, y el alquiler de mansiones, palacios y departamentos repartidos en todo el país.
Esta transparencia es abrumadora. Los funcionarios informan que Isabel II va en vuelos chárter, aunque sea para ir de visita oficial y que toma el tren usando el descuento por tercera edad, que en Buckingham este año se cambiaron 14 colchones y 25 edredones, se hicieron 700.000 llamadas telefónicas y se recibieron 400.000.
Además, el documento publicado en el sitio web de la monarquía detalla que en el último año se consumieron 8,5 millones de kilovatios por hora de electricidad, 27 millones de gas, y 0,2 millones de litros de agua, se gastaron € 120.000 en limpiar candelabros, otros € 16.800 en instalar un sistema para proteger las botellas de vino de las bodegas de palacio y € 550.000 en convertir una sala privada de cine en un área destinada a eventos oficiales.
Holanda
De igual modo, en Holanda, los Orange presentan todos los años ante el Parlamento una lista detallada de sus gastos, que representan el % 0,04 del presupuesto general del Estado. Sólo la reina Beatriz y los príncipes Guillermo y Máxima reciben dinero oficial, repartiéndose € 5.628.000 entre sus sueldos, los pagos al personal, seguridad y mantenimiento de los palacios reales (dos en La Haya y uno en Ámsterdam).
Sorprenden los € 84.000 utilizados para el mantenimiento del yate de la reina (el doble de lo que estaba previsto) y los viajes de la familia al Caribe, que supusieron en 2010 un gasto de € 30,000, 50.000 más de lo acordado. Sobre todos sus bienes, sin embargo, pagan impuestos como cualquier otro holandés.
Según informó este año la revista francesa POINT DE VUE, Máxima supo sacarle el mayor partido a los € 226.460 que recibe anualmente. Ropa del diseñador Edouard Vermeulen o de Valentino, secretaria, chofer privado, siete asistentes, cocineros, jardineros, y una niñera para sus tres hijas (nacida en Santiago del Estero). En cuanto a su residencia de 600 m2, Wasernaar (cerca de La Haya), allí los futuros reyes holandeses cuentan con una amplia terraza, biblioteca, piscina interior y jacuzzi, estanques, y un bosque privado, etc.
Palacio Huis Ten Bosch
Es la residencia privada de la reina de Holanda y forma parte de uno de los cuatro palacios principales donde Beatriz desarrolla sus funciones como Jefa de Estado. Vive en este palacio situado en La Haya, recibe en el Palacio Real de Ámsterdam (abierto al público) y trabaja en el Palacio Noordeinde, que también sirve como residencia de invierno (solo se pueden visitar los jardines).
Otros reinos
Las cuentas de la casa real de Noruega son estrictamente supervisadas por el Registro Mercantil, el Tribunal de Cuentas y el Parlamento, y el año que viene tiene designados € 21,4 millones para gastos privados, oficiales y mantenimiento de residencias. En el vecino reino de Suecia, un equipo de auditores controla las finanzas del rey Carlos Gustavo, quien con € 5,5 millones debe ser capaz de pagar desde viajes oficiales hasta el mantenimiento de la carroza real.
En Dinamarca, la Corte recibe € 10 millones del Estado. En su sitio web se especifican todos sus gastos e ingresos, hasta lo más trivial, como la electricidad, el teléfono o el mantenimiento de los jardines, la colección de plata, porcelana y cristal usada en actos oficiales.
Por el contrario, no hay mucha claridad sobre cómo se gastan los € 13,7 millones que reciben los reyes de Bélgica y su familia, y según el diario HET NIEUWBLAD, este año gastaron € 16,8 millones más para pagar la calefacción, la electricidad y comprar regalos.
Palacio de Drottningholm
El rey de Suecia trabaja, recibe y ejerce en el Palacio Real de Estocolmo, pero vive en el Palacio de Drottningholm, en la isla Lovön, en el municipio de Drottningholm. El edificio fue declarado en 1991 como Patrimonio de la Humanidad, y solo están abiertos al público los jardines.