
Era ya de noche en la colonia israelí de Penezuela, cuando una agrupación oprimida de jóvenes idealistas se ocultaba con fugacidad en las sombras para no dejar ver las bombas molotov que portaban. Su égida era sólo una: La de recuperar lo arrebatado por el malvado dictador.
- Ándale wey, yepa yepa -dijo uno de ellos, mientras se fumaba un charuto con su amigo Feinmann. - Tenemos que arrojar estas bombas de una vez.
- Bancá que me hago cinco pibes más -dijo su compañero Maradona the aspirer.
En eso oyeron pasos que se acercaban a ellos a toda prisa, y antes de que pudieran ver...
Los diarios internacionales hablaron de los jóvenes degollados.
El maléfico Burro Maburro (the killer) había atacado de nuevo.
ISRAEL (Instituto Satánico de Reproducción Anticristiana de Espíritus Lobregos; la asociación que instruía a los killers) aplaudía a su perfecto soldado.
Pronto, la parte 2


