EL DEFECTO DE GENERALIZAR
Nuestro pueblo está acostumbrado a hacer y repetir afirmaciones y realizar generalizaciones subjetivas sobre personas, instituciones, hechos o cosas de la vida diaria y a terminar creyéndolas como irreversibles y permanentes en el tiempo. El defecto de generalizar sin profundizar es propio de todo tipo de personas y en casi todos los escenarios y medios de la vida social. En todos los casos, toman la forma de verdad absoluta o de postulados científicos irrefutables. Quizás para un experto en comunicaciones de masas, o para los sicólogos sociales, esto tenga diversas explicaciones y orígenes, como en efecto debe ser. Para nosotros, simplemente es un hecho nocivo y negativo que carcome los espacios sociales de convivencia pacífica en un pueblo como el nuestro.
Ejemplo de generalizaciones y sentencias, que riñen con la verdad, son algunas como las siguientes:
a) El país está peor cada día.
b) Al país lo tienen agobiado la politiquería y la corrupción.
c) La clase política es ignorante.
Nada más vacuo, superficial e injusto que estas afirmaciones. Si analizamos una a una todas las anteriores que hemos tomado como ejemplo, encontraremos que son generalizaciones de casos que se han dado una que otra vez, pero que no tienen la continuidad ni la gravedad que se les señala, ni son dominantes ni constantes dentro del universo nacional. Tendemos a caer en el facilismo de las frases y en una actitud escéptica y negativa. Hay que superar estos lugares comunes y equivocados; ser menos simplistas y más responsables en nuestras afirmaciones y en el análisis.
Así comprenderíamos y observaríamos que nuestro país, nuestros gobiernos, y nuestra vida diaria son mucho mejor de lo que creemos. En el concierto de los países del mundo, no hay ninguno en el cual se pueda afirmar que las cosas son perfectas. Casi que los problemas más protuberantes son una constante internacional: terrorismo, violencia, corrupción, pobreza, desempleo, burocratización, rigideces y centralismo.
El hombre siempre se enfrentará a retos y problemas y continuará en su lucha civilizada por alcanzar los mayores niveles de bienestar y felicidad posibles para todos los habitantes. Si queremos avanzar positivamente en el mundo de las posibilidades, tenemos que superar en nuestros niveles de diálogo, los lugares comunes. Tenemos que superar el defecto de hacer generalizaciones, principalmente por quienes poseen responsabilidades y auditorio público.
Por: FERNANDO JORDAN FLOREZ (29 de junio 1993 )