Les dejo unas palabras que escribio mi viejo para el flaco...
La luz iridiscente del Flaco Spinetta se apagó... pero la estela radiante que deja va a perdurar por muchísimo tiempo... Aunque qué es el tiempo!!!!...
Se me caen las palabras… las junto y se me vuelven a caer…
Quiero decir, …pero no sé por donde comenzar…
Estoy abrumado, triste, embroncado, sigo mascullando lo indecible… al menos tengo una certeza… LUIS ALBERTO ha sido, es y seguirá siendo una parte importante en mi constitución racional y emocional como ser humano.
Conozco su literatura casi en forma íntegra, sus canciones de todas las épocas… en muchas ocasiones me emocionó hasta las lágrimas tanto como en otras me hizo repensar y elaborar una posición crítica frente algunas de sus actitudes, músicas y pensamientos dicotómicos. Lo bueno, y eso es lo que define a una gran artista, es que no podías ser indiferente, era un obligatto a superarte para comprenderlo en el plano en que desarrollaba sus observaciones. Luis decía: “Hay que subir, superarse siempre” …igualar para arriba… puede sonar elitista pero créanme que es un buen propósito, muchos de los males que nos aquejan se soluciona superando la ignorancia y la desidia, y tener la humildad de aprender… algo que el Flaco hacía todo el tiempo.
No quiero caer en la tentación de lo mesiánico, pero estoy convencido de que Luis, en algún punto se trazó una misión, y desde el arte abrió caminos y posibilitó también abrir un vasto campo perceptivo para aquellas mentes dispuestas a tomar el desafío de transgredir lo conservador y las ataduras. Era porteño, rioplatense y riverplatense como pocos, y desde estas calles agrietadas generó una poesía insondable, perforadora de dictaduras, -tanto la de Onganía como la del proceso del 76-; además sus versos estaban repletos de un imaginario bellísimo, y su lírica destronaba cualquier tópico de imaginación onírica. Desde lo musical, su composición fue atravesada por las melodías rioplatenses, el tango de Piazolla , el rock anglosajón (Beatles, Hendrix, Zeppelin) y por sobre todo mucho jazz moderno. Integró bandas de enorme trascendencia consideradas de vanguardia en aquel tiempo y de culto ahora, y es digno destacar que cada agrupación era, desde luego, una gran vidriera de excelencia musical - como dijo Pomo, "era una fábrica de talentos"... Si estás involucrado en el universo de la música no creo que nunca hayas dejado de curiosear quienes eran los “nuevos magos” que las integraban. Generoso en ese aspecto, el Flaco nos permitió conocer a cuatro generaciones de genios, entre los que me vienen a la mente como Pomo Lorenzo, Machi Ruffino, Leo Sujatovich, Beto Satragni, Juan del Barrio, Jota Morelli, Diego Rappoport, Lito Epummer, Cesar Franov, Javo Malossetti, el Tuerto Wirtz, Marcelo Torres, el Mono Fontana, Claudio Cardone, Baltassar Comotto, Sergio Verdinelli, entre tantos otros. Por otra parte, las bandas a las que dio origen siempre serán eternas… y nunca será tarde para revisitar la obra de Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto, las cuales podrán ser resignificadas y luego notar -con amplio optimismo- que son y serán inoxidables al paso del tiempo… aunque vale decir, el tiempo era lo que menos le preocupaba al Flaco. Colaboró con Fito, Charly, Mercedes Sosa, Pedro Aznar, León Gieco, Gustavo Ceratti (a quien apreciaba con gran devoción) y ahora sobre el final con Juanse y Mariano Otero.
Fue el artista que más veces fui a ver en vivo, y aunque suene paradójico el impacto de ver a Jade por primera vez en el 82 siendo un piringundín, tanto como el Concierto de cinco horas en Vélez con las Bandas Eternas quizá fue una de las performances que mejor presencié en mi vida, dado por un músico arriba de un escenario...
Como guitarrista era talentoso pero su verdadera herramienta era esa voz tan particular y de aristas emotivas inimitables.
Si, eso... Inimitable... y a la vez jamás imitó a otros, creó un estilo propio, porteño, rioplatense, poeta, intelectual de enorme estatura... nacido de estas tierras... creativo, imaginativo, héroe de galaxias del alma... simplemente elevemos una “Plegaria Para este Niño dormido" y lo menos que podemos decir es "un Dale Gracias” por estar siempre.
No quisiera dejar de agradecer por sobre todo a mi querido Hermano quien fue el que me lo infundió... un acto de amor como ese no se paga con nada...
Flaco, te acompañaré hasta donde el tiempo se galvanice...
Matias Repetto
La luz iridiscente del Flaco Spinetta se apagó... pero la estela radiante que deja va a perdurar por muchísimo tiempo... Aunque qué es el tiempo!!!!...
Se me caen las palabras… las junto y se me vuelven a caer…
Quiero decir, …pero no sé por donde comenzar…
Estoy abrumado, triste, embroncado, sigo mascullando lo indecible… al menos tengo una certeza… LUIS ALBERTO ha sido, es y seguirá siendo una parte importante en mi constitución racional y emocional como ser humano.
Conozco su literatura casi en forma íntegra, sus canciones de todas las épocas… en muchas ocasiones me emocionó hasta las lágrimas tanto como en otras me hizo repensar y elaborar una posición crítica frente algunas de sus actitudes, músicas y pensamientos dicotómicos. Lo bueno, y eso es lo que define a una gran artista, es que no podías ser indiferente, era un obligatto a superarte para comprenderlo en el plano en que desarrollaba sus observaciones. Luis decía: “Hay que subir, superarse siempre” …igualar para arriba… puede sonar elitista pero créanme que es un buen propósito, muchos de los males que nos aquejan se soluciona superando la ignorancia y la desidia, y tener la humildad de aprender… algo que el Flaco hacía todo el tiempo.
No quiero caer en la tentación de lo mesiánico, pero estoy convencido de que Luis, en algún punto se trazó una misión, y desde el arte abrió caminos y posibilitó también abrir un vasto campo perceptivo para aquellas mentes dispuestas a tomar el desafío de transgredir lo conservador y las ataduras. Era porteño, rioplatense y riverplatense como pocos, y desde estas calles agrietadas generó una poesía insondable, perforadora de dictaduras, -tanto la de Onganía como la del proceso del 76-; además sus versos estaban repletos de un imaginario bellísimo, y su lírica destronaba cualquier tópico de imaginación onírica. Desde lo musical, su composición fue atravesada por las melodías rioplatenses, el tango de Piazolla , el rock anglosajón (Beatles, Hendrix, Zeppelin) y por sobre todo mucho jazz moderno. Integró bandas de enorme trascendencia consideradas de vanguardia en aquel tiempo y de culto ahora, y es digno destacar que cada agrupación era, desde luego, una gran vidriera de excelencia musical - como dijo Pomo, "era una fábrica de talentos"... Si estás involucrado en el universo de la música no creo que nunca hayas dejado de curiosear quienes eran los “nuevos magos” que las integraban. Generoso en ese aspecto, el Flaco nos permitió conocer a cuatro generaciones de genios, entre los que me vienen a la mente como Pomo Lorenzo, Machi Ruffino, Leo Sujatovich, Beto Satragni, Juan del Barrio, Jota Morelli, Diego Rappoport, Lito Epummer, Cesar Franov, Javo Malossetti, el Tuerto Wirtz, Marcelo Torres, el Mono Fontana, Claudio Cardone, Baltassar Comotto, Sergio Verdinelli, entre tantos otros. Por otra parte, las bandas a las que dio origen siempre serán eternas… y nunca será tarde para revisitar la obra de Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto, las cuales podrán ser resignificadas y luego notar -con amplio optimismo- que son y serán inoxidables al paso del tiempo… aunque vale decir, el tiempo era lo que menos le preocupaba al Flaco. Colaboró con Fito, Charly, Mercedes Sosa, Pedro Aznar, León Gieco, Gustavo Ceratti (a quien apreciaba con gran devoción) y ahora sobre el final con Juanse y Mariano Otero.
Fue el artista que más veces fui a ver en vivo, y aunque suene paradójico el impacto de ver a Jade por primera vez en el 82 siendo un piringundín, tanto como el Concierto de cinco horas en Vélez con las Bandas Eternas quizá fue una de las performances que mejor presencié en mi vida, dado por un músico arriba de un escenario...
Como guitarrista era talentoso pero su verdadera herramienta era esa voz tan particular y de aristas emotivas inimitables.
Si, eso... Inimitable... y a la vez jamás imitó a otros, creó un estilo propio, porteño, rioplatense, poeta, intelectual de enorme estatura... nacido de estas tierras... creativo, imaginativo, héroe de galaxias del alma... simplemente elevemos una “Plegaria Para este Niño dormido" y lo menos que podemos decir es "un Dale Gracias” por estar siempre.
No quisiera dejar de agradecer por sobre todo a mi querido Hermano quien fue el que me lo infundió... un acto de amor como ese no se paga con nada...
Flaco, te acompañaré hasta donde el tiempo se galvanice...
Matias Repetto