InicioArteUna tortura inesperada

Hola Taringueros!

Quería pasar a mostrarles una historia que escribí yo para un trabajo en la escuela y a mi me gusto. Me gustaría saber que opinan al respecto. Desde ya muchas gracias!





UNA TORTURA INESPERADA

Todo era muy extraño. No podía entender bien qué había sucedido. Todo había sido tan rápido. Fue como una luz cegadora. Lo único que podía recordar era la hoja de la espada, ensangrentada, la cual sostenía con mi mano izquierda, y la inmensa cantidad de mis queridos compañeros, ahora muertos, caídos en guerra, descansando sobre el cálido suelo, calentado por el sol en el medio del cielo. Después de eso no me acordaba de nada más...

Cuando recobré el conocimiento, sentí un poco de frío y una sensación de soledad. ¿Dónde estaba el resto de mi tribu? ¿Quizás los dioses ya habían venido por sus cuerpos? ¿Por qué no me llevaron a mi también?. Luego noté que no estaba en el cielo que nuestros dioses nos prometieron algún tiempo atras, sino que estaba sobre una superficie en la cual me encontraba tendido. Era fresca, de un tono grisáceo y era dura como la roca. Después de haber estado unos minutos tirado en el suelo, decidí levantarme, aunque mis músculos estaban adoloridos y aún no comprendía exactamente dónde estaba. No le había prestado atención a mi entorno, ya que estaba un poco mareado, pero cuando lo contemplé...la piel se me erizó y sentí un pequeño nudo en la garganta y seguidamente un extraño movimiento dentor de mi estómago. Delante mío tenía un campo extenso, cubierto de tierra, y muchos trozos de algo similar a las piedras, dispersos en el campo. Lo peor de todo fue que aún había más. A mi izquierda se ubicaban unas estructuras inmensas. Parecían torres que llegaban hasta los cielos y se perdían en las nubes, y estaban hechas de algún producto rígido y resistente, y temía que se desplomaran encima mío. A mi derecha, habían unas especies de rocas bastante grandes, anchas, y se veían resistentes, teñidas de un color como el tronco de un árbol, y con una forma rara que repartía miedo. Se movían con una facilidad increible, a pesar de su tamaño, mediante una especie de cadena gigante que se desplazaba hacia delante de vez en cuando, y se ubicaba debajo, en los costados de la gran roca, al mismo tiempo que producía un sonido irritante y grave. Nunca había visto algo asi en toda mi vida. Algo muy extraño era que en la parte superior de esta roca, sobresalía una especie de conducto con un agujero profundo y ancho en la punta.

Al mirar detrás mío, quedé paralizado al visualizar terrible escena. Habían decenas de personas en el suelo. Estaban desparramadas por todo el terreno. Con miedo, me acerqué a uno de ellos para entender de qué se trataba, pero me di cuenta de que no eran de mi tribu ni de mi tribu enemiga. Tenían un tono de piel más claro, aunque no tanto como las nubes en el cielo, y llevaban unos extraños atuendos, del color de las plantas y las hojas, al igual que una especie de plato hondo sobre su cabeza. Por un momento pensé que este hombre estaba inconsciente, y que tal vez hubieran terminado aquí al igual que yo, sin entender nada, pero enseguida noté que tenía sangre y muchas heridas cerca del estómago. Yo conocía muchas heridas, al haber recibido flechazos, haber sido cortado con hachas y lanzas, pero esta herida me era desconocida. En ese instante sentí un sonido brusco. Parecía como si hubiera caído algo pesado y hubiese golpeado la superficie con mucha fuerza. Rapidamente volteé y vi cómo dos sujetos salían de la parte superior de una de esas gigantescas rocas. Eran idénticos a los heridos, pero sus atuendos eran de color más oscuro. Llevaban muchas cosas encimas, ligadas a los trajes, y cargaban entre sus manos algo que me era imposible describir, pero lo llevaban con tanto cuidado y firmeza, que parecía algo útil e importante. Estas personas se me acercaron, mientras murmuraban entre ellos dos una lengua que desconocía. Los hombres al igual que yo, se veían un poco perdidos. Pero, cuando estaban a unos centímetros de distancia, de una forma violenta y no sé por qué, me tomaron de los brazos y antes que pudiera reaccionar me arrojaron al suelo, ocasionándome un gran dolor en la cabeza. No pensé un segundo más y recordé que aún llevaba conmigo a mi mejor amiga en la batalla. Mi espada. La desenfundé y decidí atacar. En ese instante me encontré en una situación que todavía seguía sin comprender. ¿Por qué me habían atacado estos dos hombres? ¿Qué hacían aquí? ¿Por qué llevaban con tanto cuidado esas cosas oscuras y extrañas?.

Tenía que defenderme, asi que no tuve más remedio que lanzarme hacia ellos. Con un rápido golpe derribé a uno de los dos, pero, así como si nada, sentí un sonido que por poco me dejó sordo, al mismo tiempo que sentí un golpe firme y doloroso en mi espalda que me tumbó rapidamente en el suelo. Este gran dolor, que se me hacía inimaginable, ahora era realidad. En mis años como guerrero había experimentado el dolor de las flechas, las espadas, los mordiscos de animales, pero esto, nunca. Enseguida sentí como perdía sangre por la herida y me quejaba del inmenso dolor. Seguía sin entender nada, y le pedía a mis dioses que todo esto fuese un sueño, un maldito sueño. Pero, ¿dónde estaba? Esa era una pregunta a la cual no podía encontrarle una respuesta acertada. Decidí cerrar los ojos y dejar que el tiempo hablara. Ya todo era más tranquilo y callado. El miedo corría por mis venas, debo admitirlo. Mi cuerpo se debilitaba poco a poco, y mi mente comenzó a desvanecerse. Todavia no he abierto los ojos, y no pienso abrirlos, aunque se que en algún momento voy a tener que afrontar lo que me espera y visualizarlo todo.






Bueno, eso es todo! Si lo leíste te agradezco mucho, y me gustaría que comenten al respecto.

Nuevamente gracias!

Que anden bien!

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