ARGOS
"Tullido, lleno de pulgas, casi ciego y ya decrépito y moribundo, el perro Argos, en el palacio de Ítaca, sufre los desdenes de los pretendientes de Penélope, sin que nadie se ocupe de él ni nadie repare en su humillación, olvidado de todos, agonizando lentamente sobre el estiércol, recordando en vano a su generoso amo, el héroe Ulises , que partió a la guerra de Troya y nunca regresó al hogar.
Al regresar Ulises es convertido por una diosa en mendigo para que nadie lo reconozca creyó ella, más un día extraño el perro Argos tiene una visión: un mendigo harapiento aparece en el umbral del palacio.
Como un eco de su propia experiencia el perro observa con sus pupilas impotentes el desprecio que los nobles arrojan sobre el vagabundo, pero algo en el porte del viajero hace que Argos alce sus orejas y menee la cola en un gesto de asombrado reconocimiento. Nadie sino el viejo can ha reconocido a Ulises bajo el miserable disfraz. Veinte años ha esperado el fiel animal este momento.
Su corazón enfermo palpita por última vez: Argos reconoce a Ulises , el único que lo pudo reconocer bajo otra apariencia impuesta por un dios, y al momento de llegar al lado de Ulises , su amo que lo reconoció al instante Argos se dio permiso de ya por fin poder morir en paz, pudo volver a ver su amo al que tanto tiempo esperó".