Suspiros de Mama
Querido Hijo,
Puedo asegurarte que viví 2 vidas: Desde que nací y cuando naciste. De nada sirve que vuelva a repetirte lo que ya sabes sobre tu nacimiento, pero quiero que una vez más sepas que siempre quise que estés y que nazcas fuerte, sano e inteligente.
Ya han pasado 27 años desde aquel momento que junté todo mi amor para darte lo mejor que pude, y si bien en algunas cositas he fallado, creo que todo lo hice con amor y mucho esfuerzo.
Cuando recibas y leas ésta carta, no estaremos más juntos. Posiblemente recuerdes visitarme a diario los primeros días, y luego con menos frecuencia, se que es normal pero eso no deja de crearme un vacío en el estómago mezclado de angustia egoísta y felicidad.
Llegó el momento que siempre soñaste, el momento de aprovechar nuevas oportunidades y que sepan interpretar todo el amor que podes dar.
El amor que te tengo no se puede comparar con nada. Desde el momento de tu llegada ha cambiado mi vida un cien porciento y he aprendido a disfrutar de absolutamente todo.
Si nunca te pregunté cómo estabas es porque nunca necesité hacerlo, tu mirada es el sensor de mi corazón. Te miro y ya se todo lo que sentis, todo lo que te pasa. Hemos tenido muchos conflictos familiares, especialmente con tu Padre, pero jamás ha rozado nuestro amor, ni siquiera lo ha comprometido.
Tu voz, tu mirada, tus abrazos y tu protección no la olvidaré jamás.
En un momento, noté tu voz angustiada, tu mirada por el piso y ahí comprendí que llegaba el momento: ibas a abandonarme.
Mi corazón se quebró, pero yo siempre supe que eso iba a suceder, y justo fue ese día. Por dios te juro que lo sabía y cada día lo notaba mas cerca, pero por más que estaba preparada, nada sirvió. El golpe fue, quizas, el más duro que mi alma haya recibido. Y todavía algunos dicen que el alma no puede recibir golpes, ja!.
De mi parte, con todo el amor que te tengo, abrí la “jaulita” y te dejé volar, con mucha bronca, llanto, dolor y tristeza. Lamento tener que escribirte estas cosas y que suene como reproche, pero en persona no alcanzo a decirlas, las lágrimas me impiden hablar.
De todas maneras, Mamá sabe quién fue tu primer amor, y vos también sabes quien fue el tuyo, así que puedo quedarme tranquila, ya que el primer amor jamás se olvida.
No olvides visitarme. Te estaré esperando como a nadie en el mundo. Te amo.
Mamá
Puedo asegurarte que viví 2 vidas: Desde que nací y cuando naciste. De nada sirve que vuelva a repetirte lo que ya sabes sobre tu nacimiento, pero quiero que una vez más sepas que siempre quise que estés y que nazcas fuerte, sano e inteligente.
Ya han pasado 27 años desde aquel momento que junté todo mi amor para darte lo mejor que pude, y si bien en algunas cositas he fallado, creo que todo lo hice con amor y mucho esfuerzo.
Cuando recibas y leas ésta carta, no estaremos más juntos. Posiblemente recuerdes visitarme a diario los primeros días, y luego con menos frecuencia, se que es normal pero eso no deja de crearme un vacío en el estómago mezclado de angustia egoísta y felicidad.
Llegó el momento que siempre soñaste, el momento de aprovechar nuevas oportunidades y que sepan interpretar todo el amor que podes dar.
El amor que te tengo no se puede comparar con nada. Desde el momento de tu llegada ha cambiado mi vida un cien porciento y he aprendido a disfrutar de absolutamente todo.
Si nunca te pregunté cómo estabas es porque nunca necesité hacerlo, tu mirada es el sensor de mi corazón. Te miro y ya se todo lo que sentis, todo lo que te pasa. Hemos tenido muchos conflictos familiares, especialmente con tu Padre, pero jamás ha rozado nuestro amor, ni siquiera lo ha comprometido.
Tu voz, tu mirada, tus abrazos y tu protección no la olvidaré jamás.
En un momento, noté tu voz angustiada, tu mirada por el piso y ahí comprendí que llegaba el momento: ibas a abandonarme.
Mi corazón se quebró, pero yo siempre supe que eso iba a suceder, y justo fue ese día. Por dios te juro que lo sabía y cada día lo notaba mas cerca, pero por más que estaba preparada, nada sirvió. El golpe fue, quizas, el más duro que mi alma haya recibido. Y todavía algunos dicen que el alma no puede recibir golpes, ja!.
De mi parte, con todo el amor que te tengo, abrí la “jaulita” y te dejé volar, con mucha bronca, llanto, dolor y tristeza. Lamento tener que escribirte estas cosas y que suene como reproche, pero en persona no alcanzo a decirlas, las lágrimas me impiden hablar.
De todas maneras, Mamá sabe quién fue tu primer amor, y vos también sabes quien fue el tuyo, así que puedo quedarme tranquila, ya que el primer amor jamás se olvida.
No olvides visitarme. Te estaré esperando como a nadie en el mundo. Te amo.
Mamá
Escrito por Ariel Blanco